D-Wave Quantum: la paradoja de una tecnología que funciona pero que el mercado castiga
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D-Wave Quantum: la paradoja de una tecnología que funciona pero que el mercado castiga

La señalización de las redes móviles no suele protagonizar titulares bursátiles. Sin embargo, es precisamente ahí, en la gestión de las listas de áreas de seguimiento de NTT Docomo, donde la tecnología de recocido cuántico de D-Wave ha dejado de ser una promesa de laboratorio para convertirse en una herramienta productiva. El operador japonés, uno de los mayores del país, ha puesto en marcha su segunda aplicación conjunta basada en esta tecnología, logrando reducir las señales de registro de ubicación en los días punta un 65,3% y las señales de paging un 7,0%, según la comunicación remitida a la SEC.

Imagen tecnológica

El hito, sin embargo, no ha encontrado eco en el parqué. La acción retrocede este martes con pérdidas que oscilan entre el 4,5% y el 6,2% según la fuente consultada, hasta situarse en torno a los 16,91 euros. El desplome no responde a un problema específico de la compañía, sino a un movimiento sectorial: la subida de los rendimientos de los bonos está alejando a los inversores de aquellas empresas que queman caja sin generar ingresos proporcionales, un patrón que también golpea a competidores como IonQ y Rigetti.

Índice de Contenidos
  1. La brecha entre pedidos e ingresos
  2. La caja, el talón de Aquiles
  3. El ecosistema se amplía mientras la cotización duda
  4. Dos lecturas para un mismo día

La brecha entre pedidos e ingresos

Los últimos resultados trimestrales, presentados el 6 de agosto, explican buena parte del escepticismo. D-Wave registró unos ingresos de 3,07 millones de dólares —otras fuentes elevan la cifra a 3,08 millones—, muy por debajo de los 4,03 millones que esperaba el consenso. La pérdida por acción fue de 0,13 dólares, frente a los 0,09 dólares anticipados por los analistas.

El contraste llega desde el otro lado de la ecuación. Las reservas de pedidos crecieron un 59% en el segundo trimestre, hasta los 2,1 millones de dólares, y en el primer semestre del ejercicio alcanzaron los 35,5 millones, un incremento superior al 1.120% interanual. Las obligaciones de desempeño pendientes se situaron en 40,7 millones de dólares a cierre del periodo.

Esta dicotomía entre una facturación débil y un flujo de pedidos robusto condiciona la valoración del valor. La pregunta que se hacen los inversores es si ese crecimiento de las reservas acabará traduciéndose en ingresos reales o se quedará en un mero indicador de intención.

El analista Vijay Rakesh de Mizuho respondió a las cifras el 13 de agosto recortando su precio objetivo de 35 a 29 dólares, aunque mantuvo su recomendación de "outperform". Un movimiento que refleja la tensión habitual en los valores tecnológicos de fase temprana: la visión a largo plazo permanece intacta, pero los números obligan a ajustar las expectativas.

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La caja, el talón de Aquiles

La liquidez es otro frente que genera inquietud. A 30 de junio, D-Wave disponía de 546,2 millones de dólares en efectivo y valores negociables, lo que supone una reducción de 273,1 millones —un 33%— respecto al año anterior. Más del 90% de esa caída corresponde al componente en efectivo de la adquisición de Quantum Circuits, cerrada en enero.

A esta presión sobre la tesorería se suman las ventas de los directivos. En los últimos 90 días, los ejecutivos han vendido acciones por valor de aproximadamente 1,74 millones de dólares, incluyendo operaciones relevantes del consejero delegado Alan Baratz y del director financiero John Markovich. Aunque este tipo de desinversiones no es inusual tras subidas en valores tecnológicos, contrasta con el discurso público de crecimiento acelerado que mantiene la compañía.

El ecosistema se amplía mientras la cotización duda

Pese al castigo bursátil, la compañía sigue tejiendo alianzas. El National Research Council de Canadá aprobó el 12 de agosto una subvención de hasta 300.000 dólares canadienses para desarrollar algoritmos de incrustación de grafos destinados al sistema Advantage2, que posteriormente se integrarán en el SDK Ocean de la empresa. Un día después, Kevan P. Krysler —director financiero de Carbon Robotics y ex de VMware— se incorporó al consejo como miembro independiente con experiencia en finanzas y auditoría.

El 14 de agosto, D-Wave anunció su colaboración con Nasdaq Verafin para explorar enfoques cuánticos en la detección de delitos financieros. Y a principios de mes, la consultora IDC incluyó a la compañía entre los únicos dos proveedores considerados líderes del mercado en su evaluación del sector de computación cuántica.

La hoja de ruta tecnológica también avanza: el sistema "Advantage3" con 20.000 qubits está previsto para 2029, y para 2032 la compañía espera alcanzar los 100 qubits lógicos. Unos horizontes que superan con creces el plazo de inversión de la mayoría de los operadores, lo que añade otra capa de complejidad a la narrativa bursátil.

Dos lecturas para un mismo día

Los próximos resultados, previstos para el 5 de noviembre, servirán de termómetro para comprobar si el fuerte crecimiento de las reservas se traduce por fin en ingresos. Hasta entonces, conviven dos interpretaciones de la misma realidad: la de quienes ven en la alianza con Docomo la prueba de que la tecnología de D-Wave funciona fuera del laboratorio, y la de quienes recuerdan que, en bolsa, los avances técnicos no siempre equivalen a revalorización.

Ambas lecturas son válidas este martes. Y esa ambivalencia es, precisamente, lo que convierte a D-Wave en un caso de estudio sobre cómo la computación cuántica transita del papel a la práctica mientras el mercado exige resultados contables que aún no llegan.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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