D-Wave Quantum: el salto de 668% en pedidos que la contabilidad aún no confirma
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D-Wave Quantum: el salto de 668% en pedidos que la contabilidad aún no confirma

Hay acciones que obligan a mirar dos veces antes de emitir un veredicto. D-Wave Quantum pertenece a esa categoría. Mientras los ingresos trimestrales pintan un cuadro de estancamiento, la cartera de pedidos dibuja una historia completamente distinta: la de una compañía que ha conseguido que sus clientes pasen de experimentar con la tecnología a integrarla en sus procesos productivos. Ambas lecturas conviven, y esa tensión explica por qué el título sigue siendo uno de los más volátiles del mercado.

Imagen tecnológica

La acción cotiza este viernes en los 17,75 euros, con una subida del 5,25% en la sesión. El rebote, sin embargo, no borra las heridas acumuladas: el valor sigue un 21,65% por debajo de su nivel de comienzos de año, aunque se ha recuperado con claridad desde el mínimo anual de 11,12 euros. La distancia con el máximo histórico de octubre, cercana al 57%, delata cuánta euforia se ha evaporado en los últimos doce meses.

Índice de Contenidos
  1. Un trimestre con dos caras difíciles de conciliar
  2. De laboratorio a herramienta de producción
  3. Un calendario que exige paciencia
  4. El coste de la ambición
  5. Los analistas bajan objetivos, pero no abandonan el barco
  6. Señales mixtas en el mercado

Un trimestre con dos caras difíciles de conciliar

Los números del segundo trimestre de 2026, presentados el jueves, resumen a la perfección esta dualidad. La facturación alcanzó los 3,1 millones de dólares, prácticamente plana frente al año anterior y un 20% por debajo de lo que esperaban los analistas. La pérdida ajustada por acción fue de 0,10 dólares, peor que los 0,08 dólares anticipados por el consenso. La lectura rápida invita al pesimismo.

Pero los pedidos cuentan otra historia. Las reservas del primer semestre se dispararon un 1.120% hasta los 35,5 millones de dólares, impulsadas en gran parte por un contrato de 20 millones para la venta de un sistema a la Florida Atlantic University. Más relevante aún para el largo plazo: las obligaciones de desempeño pendientes, es decir, los pedidos aún no ejecutados, crecieron un 668% hasta los 40,7 millones de dólares, de los cuales aproximadamente el 57% debería convertirse en ingresos durante los próximos doce meses.

La pregunta que divide a los inversores no es si D-Wave crece, sino si este estallido de pedidos responde a un evento puntual o marca el inicio de una demanda sostenida.

De laboratorio a herramienta de producción

El argumento más sólido a favor de un cambio estructural está en las llamadas aplicaciones de producción. Ya no son pruebas piloto: son sistemas plenamente integrados en los procesos de negocio de los clientes. En el primer semestre, estas aplicaciones representaron el 37,3% de los ingresos del negocio de computación cuántica como servicio, frente al 9,8% del año anterior.

Los casos concretos refuerzan la tesis. AT&T habría logrado reducir una tarea de procesamiento de una hora a menos de 15 segundos con la tecnología de D-Wave, una mejora que a finales de julio impulsó la acción un 7% y arrastró por simpatía a IonQ, que subió un 12%. Optum, por su parte, procesó alrededor de 30.000 trabajos a través del sistema hasta mediados de junio. Estos ejemplos explican por qué los analistas mantienen la calma pese a la debilidad bursátil: el precio objetivo medio se sitúa en 32,05 euros, un potencial de revalorización del 80,5% frente al nivel actual.

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Un calendario que exige paciencia

D-Wave no es una apuesta para impacientes. La compañía publicó recientemente en la revista Nature una investigación sobre una puerta de dos qubits con una precisión del 99,9%, un avance clave para la corrección de errores en su arquitectura Dual-Rail. Pero el camino hacia la comercialización a gran escala es largo: la empresa planea presentar un sistema con 17 qubits físicos este mismo año, alcanzar 10 qubits lógicos en 2030 y llegar a los 100 qubits lógicos en 2032.

Ese horizonte temporal explica la extrema volatilidad del título. La volatilidad anualizada a 30 días supera el 105%, un nivel que desaconseja posiciones de corto plazo. El valor cotiza además un 7,55% por debajo de su media móvil de 200 días, señal de que la recuperación aún no ha encontrado una tendencia sólida. A doce meses vista, eso sí, acumula una subida del 20,45%, lo que sugiere un suelo que se consolida lentamente.

El coste de la ambición

La estrategia de crecimiento tiene un precio, y la tesorería lo refleja. Tras la adquisición de Quantum Circuits, completada en enero de 2026, las reservas de efectivo y valores negociables suman 546,2 millones de dólares, un descenso de 273,1 millones (33%) respecto al año anterior. Más del 90% de esa caída corresponde al componente en efectivo de la compra. La pérdida ajustada de EBITDA se amplió un 85% debido al fuerte gasto en desarrollo de producto y expansión comercial.

La dirección espera un tercer trimestre "moderado" y un cuarto trimestre notablemente más fuerte, cuando la cartera de pedidos empiece a convertirse en ingresos reconocidos. El plan contempla dos entregas de sistemas en el cuarto trimestre, aunque parte de su facturación no se materializará hasta 2027. A largo plazo, la compañía calcula entre dos y tres ventas de sistemas al año, con precios de entre 20 y 40 millones de dólares por unidad. Un modelo de negocio de pocos pero grandes contratos, lo que garantiza una evolución de ingresos irregular trimestre a trimestre.

Los analistas bajan objetivos, pero no abandonan el barco

La reacción de las firmas de inversión tras los resultados dice mucho: recortes de precio objetivo generalizados, pero sin cambios en las recomendaciones de compra. Canaccord rebajó su objetivo de 41 a 35 dólares, manteniendo la calificación de compra. Jefferies hizo lo propio, de 45 a 40 dólares, también con recomendación positiva. Roth Capital y Evercore ISI ajustaron sus cifras a la baja sin alterar su postura favorable, mientras Rosenblatt Securities mantuvo su consejo de compra. Wedbush había iniciado cobertura con outperform el 3 de agosto, justo antes de la presentación de resultados.

Ese consenso —objetivos más bajos, pero convicción intacta— se lee como un voto de confianza en la dinámica de pedidos, no en la rentabilidad actual. El margen de mejora existe: la pérdida GAAP por acción se redujo notablemente frente a los 0,55 dólares del año anterior, aunque en gran parte por un efecto contable: una reevaluación de las obligaciones por warrants 142 millones de dólares menor.

Señales mixtas en el mercado

No todo son luces verdes. Los insiders han vendido acciones de forma neta recientemente, y la posición corta sobre el valor ronda el 17,82%. La compañía también anunció a principios de agosto un proyecto piloto con Nasdaq Verafin, plataforma utilizada por más de 2.800 instituciones financieras con activos conjuntos de 13 billones de dólares, para la detección de fraudes mediante recocido cuántico. Desde el 27 de julio, además, la acción cotiza en el Nasdaq tras cambiar voluntariamente de bolsa desde el NYSE.

D-Wave se mueve, en definitiva, entre una demanda creíble y una base de ingresos todavía demasiado fina. Los pedidos demuestran que la base de clientes se amplía de forma real; la tesorería, que la estrategia de crecimiento consume recursos más rápido de lo que el negocio los genera. El mercado ha decidido, al menos por ahora, pesar más la primera variable que la segunda. Pero la prueba definitiva llegará en los próximos trimestres, cuando la cartera de pedidos tenga que convertirse en facturación recurrente para justificar una valoración que sigue siendo, ante todo, una apuesta por el futuro.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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