La carrera por el estándar tecnológico en computación cuántica ya no se dirime solo en el laboratorio. D-Wave Quantum ha decidido ocupar también los escenarios: será patrocinador platino del Quantum World Congress 2026, que se celebrará del 23 al 25 de septiembre en College Park (Maryland), y allí exhibirá sus dos arquitecturas —los sistemas de annealing y la más reciente tecnología de puertas (gate-model)—. No es una operación de marketing menor: quien logre imponer su estándar en esta década vivirá durante años de licencias y contratos de infraestructura.

La compañía ha optado por no apostar a una sola carta, sino a dos, desarrollando en paralelo annealing y gate-model. La cita de Maryland servirá para comprobar hasta qué punto ese argumento de doble plataforma convence a clientes y especialistas. Vender una estrategia dual exige demostrar sobre el escenario que cada arquitectura aporta algo que la otra no puede ofrecer; ahí, y no en el tamaño del estand, estará la verdadera prueba.
El respaldo de Washington y una vacante en la cúpula financiera
Mientras la empresa prepara sus apariciones públicas, en el plano corporativo se han movido algunas piezas. A comienzos de septiembre el director financiero, John Markovich, se jubiló y Greg Golkov, hasta entonces vicepresidente sénior de Finanzas, asumió la responsabilidad económica de forma interina. La firma subrayó que la salida no guardaba relación con disputas sobre el negocio, las políticas internas o las prácticas contables, y el mercado encajó la noticia sin sobresaltos.
El detalle tiene miga, porque un relevo en la cúpula financiera suele generar nerviosismo en compañías en fase de crecimiento. En este caso, otra historia se superpone a la personal: el acuerdo de financiación cerrado hace algo más de una semana con el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Al amparo de la CHIPS and Science Act, D-Wave accederá a hasta 100 millones de dólares en fondos para investigación cuántica, desarrollo de hardware y fabricación.
Puede leerse como síntoma de un patrón más amplio: los Estados ya no quieren ser meros espectadores en las tecnologías de futuro, aspiran a convertirse en accionistas. Para la compañía supone capital fresco sin recurrir al endeudamiento clásico, pero también la entrada de un socio con intereses estratégicos propios.
Un valor que oscila entre el escepticismo y los gestos de confianza
El comportamiento bursátil de las últimas semanas refleja esa tensión. En la sesión del viernes, el título cotizaba en preapertura a 15,66 euros, un 1,7% más, tras cerrar el jueves en 15,40 euros. En siete días acumula una revalorización del 8,1%, aunque la mirada a 30 días arroja un descenso del 5,4%: el reciente rebote llega después de una fase previa de debilidad. En lo que va de año sigue cediendo un 31% y aún le faltan un 61% para regresar al máximo de 52 semanas de 40,41 euros, alcanzado en octubre.
Son las cifras de un valor zarandeado por dos fuerzas opuestas: la desconfianza de fondo hacia las apuestas cuánticas todavía deficitarias y los puntuales gestos de confianza procedentes de la esfera política y de los congresos del sector, que otorgan impulso a corto plazo. La volatilidad anualizada a 30 días se sitúa en el 64%, un entorno propicio para vaivenes de corto recorrido con independencia de lo que dicten los fundamentales. Y la distancia actual —un 3,0% por debajo de la media de 50 sesiones y un 16% por debajo de la de 200— confirma que el último salto no ha roto la tendencia bajista de medio plazo.
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El empujón de los analistas y la cita de Seúl
El jueves, la acción subió un 8,6% hasta 15,41 euros. El detonante fue un paquete de noticias: la empresa anunció que en octubre organizará en Seúl la conferencia de usuarios Qubits Asia 2026. A ello se sumó una nueva voz en el mercado, que otorgó una calificación de "outperform" con un precio objetivo de 35 dólares, argumentando la ventaja de ser pionera y su estrategia tecnológica dual de annealing y gate-model.
La cuestión que se plantea ahora al inversor es si esa opinión favorable sostiene un precio que, pese al reciente brinco, aún cotiza un 62% por debajo de su máximo de 52 semanas de 40,41 euros. El momento resulta relevante porque D-Wave ya había enviado varias señales positivas —desde los 100 millones de dólares de la CHIPS Act hasta las aplicaciones productivas con NTT DOCOMO—, y que una casa de análisis de prestigio fije por primera vez un objetivo concreto añade peso a esa cadena de noticias.
Tecnología sólida, facturación rezagada
En el capítulo tecnológico, los resultados publicados en agosto en Nature sobre una puerta superconductora de dos qubits, con una fidelidad de aproximadamente el 99,9% y tiempos de operación de unos 500 nanosegundos, refuerzan la ambición en el terreno gate-model. En paralelo, el área de annealing ya cosecha frutos productivos: NTT DOCOMO redujo con tecnología de D-Wave la carga punta en las señales de registro de ubicación en torno a un 65% y recortó las señales de paginación un 7% en su red móvil. La conferencia prevista para finales de octubre en Seúl presentará nuevos casos de estudio de Japón, Singapur, Corea del Sur y Taiwán, entre ellos trabajos con LG CNS y varias universidades.
Si esos proyectos piloto se transforman en contratos recurrentes y generadores de ingresos, la ayuda de la CHIPS Act aportará además la base financiera para ampliar hacia un sistema de annealing de 100.000 qubits y otro gate-model de 10.000 qubits.
El nudo gordiano de la valoración está en la evolución de las reservas (bookings) frente a los ingresos efectivamente contabilizados. En el segundo trimestre de 2026 la facturación fue de apenas 3,1 millones de dólares, prácticamente sin cambios respecto al año anterior. Al mismo tiempo, las reservas del primer semestre se dispararon un 1.120% hasta 35,5 millones de dólares, impulsadas por una única venta de sistema de 20 millones. Esa brecha entre pedidos y ventas reconocidas marcará si la historia tecnológica se traduce en ingresos reales.
No faltan argumentos para el lado prudente. La facturación semestral de 2026 cayó un 67% hasta 5,9 millones de dólares, porque el periodo comparable de 2025 incluía una gran venta de sistema: las reservas son prometedoras, pero aún no han aterrizado en una facturación sostenida. A ello se añade la marcha del director financiero, sin que se hayan conocido disputas en torno a controles o finanzas, aunque deja una vacante en una fase delicada del crecimiento.
Dos desenlaces posibles, una fecha clave
Mientras D-Wave convierta su dinamismo de reservas en ingresos efectivos en los próximos trimestres y la conferencia asiática de finales de octubre alumbre nuevas alianzas comerciales al estilo de NTT DOCOMO, el precio objetivo de 35 dólares fijado por BMO Capital puede tomarse como una referencia realista. Si, por el contrario, las reservas vuelven a enfriarse o la facturación se queda estructuralmente por debajo de lo esperado, el actual rebote podría diluirse con rapidez en la tendencia bajista más amplia que arrancó en el máximo de octubre. Hasta entonces, las citas de College Park y Seúl seguirán siendo los termómetros más fiables para medir si los anuncios se convierten en contratos sólidos.
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