D-Wave Quantum ha cerrado una de esas operaciones que, en el papel, resuelven la financiación de una década entera y, en el parqué, abren un interrogante incómodo. El 8 de septiembre, la compañía formalizó un acuerdo vinculante con el Departamento de Comercio de Estados Unidos que le garantiza acceso a hasta 100 millones de dólares procedentes del CHIPS and Science Act. La contrapartida: Washington se sienta en el accionariado.

Del memorando a la firma definitiva
El pacto culmina un proceso que arrancó con una declaración de intenciones previa y que ahora adquiere rango contractual. Como condición para el desembolso, el Departamento de Comercio recibe una participación minoritaria sin control sobre la empresa. Para D-Wave, el acuerdo no solo aporta visibilidad financiera, sino que lo integra en la estrategia nacional de defensa de industrias tecnológicas críticas.
La dimensión del paquete accionarial es relevante para una compañía en fase de crecimiento. Los 7.095.721 títulos ordinarios registrados ante las autoridades estadounidenses para su posible reventa representan aproximadamente el 1,9% del capital en circulación. El precio de referencia fijado fue de 14,093 dólares por acción, calculado a partir del más bajo de tres cierres de referencia menos un descuento del 15%. Mientras el Departamento de Comercio mantenga las acciones, estas carecerán de derecho a voto.
Un calendario de venta atado a los fondos
El entramado contractual introduce salvaguardas que impiden un desplome ordenado desde el propio accionista. El número de títulos disponibles para su venta escala en función del porcentaje de los 100 millones que D-Wave haya dispuesto efectivamente. Además, la agencia federal tiene prohibido colocar los valores en negociaciones privadas con competidores directos o potenciales del pionero cuántico.
El registro, presentado esta misma semana, no supone una dilución inmediata, ya que las acciones ya estaban emitidas. Sin embargo, la mera existencia de un bloque institucional de ese tamaño condiciona el libro de órdenes: cualquier repunte futuro de la cotización deberá digerir la posibilidad de que Washington abra la puerta de salida.
Dos arquitecturas, dos apuestas tecnológicas
Los fondos comprometidos se dirigen a la construcción y escalado de la próxima generación de procesadores. El plan contempla un sistema de recocido cuántico (annealing) de 100.000 qubits y, en paralelo, una arquitectura basada en el modelo de puertas (gate-model) diseñada para alcanzar los 10.000 qubits.
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Ambas rutas responden a paradigmas de cómputo distintos. Los procesadores de annealing están concebidos para tareas de optimización de alta complejidad en logística e industria; los ordenadores cuánticos universales de puertas cubren un espectro más amplio en simulación y análisis de datos. Avanzar en los dos frentes exige recursos de desarrollo considerables, y ahí es donde entran los fondos públicos: los avances en tiempos de coherencia, tasas de error y técnicas de empaquetado y conexión son extraordinariamente costosos y difícilmente financiables con el flujo de caja ordinario.
El factor humano en la cúpula financiera
En paralelo a estos proyectos, la empresa acometió un relevo en su dirección financiera. El consejero delegado de finanzas, John Markovich, dejó el cargo el 2 de septiembre tras cinco años en la compañía y pasó a la jubilación. Le sustituye como responsable financiero en funciones Greg Golkov, hasta entonces vicepresidente sénior de Finanzas.
Según la versión de la empresa, la transición se produjo de mutuo acuerdo y sin discrepancias sobre la actividad, la contabilidad o los procesos internos. Markovich acompañó a la firma en su salida a bolsa, pilotó las operaciones de capital y trazó una senda hacia la rentabilidad operativa. Su sucesor asume las riendas económicas en plena redefinición tecnológica.
La brecha entre la investigación y la caja
Los números del negocio siguen mostrando la distancia entre la promesa científica y la escala comercial. En el primer semestre de 2026, la entrada de pedidos se elevó hasta 35,5 millones de dólares gracias a la venta de un sistema por 20 millones. Los ingresos del segundo trimestre, en cambio, se mantuvieron en 3,1 millones, en línea con el año anterior. Desde la presentación de resultados hace más de un mes, el título ha cedido un 7,6%.
En el mercado, la reacción al registro de venta fue inmediata: la cotización retrocedió un 3,8% en la sesión previa a la apertura en Estados Unidos. En la Bolsa alemana, el valor cerró ayer a 14,57 euros, y la caída acumulada en lo que va de año asciende al 36%. El precio actual, 14,43 euros, queda un 64% por debajo de su máximo de 52 semanas.
Con el Departamento de Comercio sentado en la mesa del accionariado y un derecho de venta en cartera, la ecuación para el inversor se vuelve más matizada: la financiación pública garantiza la supervivencia de proyectos futuros de alto coste, pero introduce al mismo tiempo una oferta potencial de títulos en el capital. La próxima cita con las cifras llegará el 5 de noviembre de 2026, cuando la compañía publique su siguiente informe trimestral.
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