El mercado no logra conciliar la euforia comercial con el castigo bursátil. Mientras el nuevo SUV premium DaTang acumula cifras de reservas propias de un lanzamiento estrella, las acciones de BYD continúan su deriva bajista y el consejo de administración acaba de aprobar un dividendo que llegará en plena tormenta arancelaria.

Los accionistas dieron luz verde el pasado 9 de junio al pago correspondiente al ejercicio 2025. El desembolso está fijado para el 31 de julio de 2026. Los títulos de la clase H recibirán 0,358 RMB por acción, convertidos a dólares de Hong Kong al tipo de cambio de 1,1492 HKD por RMB, lo que arroja un dividendo efectivo de 0,41141 HKD por título. Quien lo prefiera podrá cobrar en RMB.
Las cifras contrastan con un contexto bursátil sombrío. En los últimos doce meses, el valor ha perdido cerca del 40%. Desde enero el descenso acumulado ronda el 22%, y la distancia respecto al máximo de 52 semanas —14,80 euros alcanzados en julio de 2025— supera el 42%. El cierre del miércoles situó el precio en 8,61 euros, con un RSI alrededor de 25 puntos, indicador clásico de sobreventa que, sin embargo, no ha logrado frenar el abandono de los inversores.
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Detrás del desplome se cruzan dos fuerzas: la guerra de precios en el mercado chino de eléctricos e híbridos, que comprime los márgenes de todo el sector, y el anuncio de la Comisión Europea de imponer aranceles compensatorios a las importaciones de híbridos chinos. BYD depende especialmente de estos modelos para sus ventas en Europa, lo que añade una losa regulatoria difícil de esquivar.
Para contrarrestar, el grupo acelera su ofensiva comercial. El DaTang es ahora su buque insignia. Antes incluso de su lanzamiento oficial, las reservas superaban las 150.000 unidades. La conversión en pedidos firmes ha sido fulgurante: en las primeras 72 horas tras la puesta a la venta, los concesionarios reportan unas 90.000 conversiones. Se trata de un SUV de siete plazas cuyo precio máximo roza los 310.000 yuanes, con una autonomía de hasta 950 kilómetros y una arquitectura de alto voltaje que permite cargar la batería casi por completo en solo nueve minutos, gracias a la tecnología de carga ultrarrápida propia de BYD.
Para apuntalar esa propuesta, la compañía planea desplegar 20.000 estaciones de carga propias en todo el país antes de que termine 2026. Además, prepara el lanzamiento en Europa del todocamino Great Tang —versión local del DaTang— y mantiene su inversión en capacidad de fabricación europea, así como en investigación y desarrollo. El presidente ejecutivo ha reiterado el objetivo de convertir a BYD en el mayor fabricante de automóviles del mundo en un plazo de cinco años.
Pero la bolsa exige hechos, no promesas. El mercado espera ahora los datos oficiales de entregas del DaTang. Si la compañía logra un arranque de producción fluido y demuestra que puede sostener los márgenes gracias a un modelo de mayor precio, el castigo bursátil podría aflojar. De lo contrario, el dividendo y las reservas quedarán como notas a pie de página en una historia que los inversores leen con creciente escepticismo.
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