Almonty Industries: el trimestre que cambió la narrativa del wolframio occidental
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Almonty Industries: el trimestre que cambió la narrativa del wolframio occidental

La transformación es de tal calibre que cuesta reconocer a la misma compañía. Almonty Industries ha pasado de registrar un resultado neto negativo de 58,2 millones de dólares canadienses a anotarse un beneficio de 181,8 millones en apenas doce meses. Los ingresos, por su parte, se dispararon un 498% en el segundo trimestre. Pero lo más llamativo del giro no es la magnitud de las cifras, sino que la gran promesa de crecimiento —la mina de Sangdong— todavía no ha aportado ni un solo dólar a la facturación.

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Índice de Contenidos
  1. El precio del wolframio hace el trabajo pesado
  2. Una caja reforzada para financiar la expansión
  3. El contrato que asegura la demanda
  4. Sangdong, la asignatura pendiente
  5. Un escenario bursátil más concentrado

El precio del wolframio hace el trabajo pesado

La palanca del cambio hay que buscarla en el mercado. El precio medio europeo del APT de wolframio escaló desde unos 453 dólares por MTU hasta aproximadamente 3.075 dólares, una revalorización que se coló directamente en la cuenta de resultados. La facturación trimestral alcanzó los 43 millones de dólares canadienses, frente a los 7,2 millones del mismo periodo del ejercicio anterior.

Ese salto se tradujo en un ingreso operativo minero de 26,1 millones de dólares canadienses, después de haber arrojado pérdidas de 0,9 millones un año antes. Con unos costes de producción de 16,9 millones, el margen bruto de la operación minera se situó en el 60,7%. El EBITDA ajustado, por su parte, pasó de los 4,8 millones negativos a un saldo positivo de 17,6 millones.

Conviene, no obstante, poner las cifras en contexto. Buena parte del beneficio neto —unos 173,1 millones de dólares canadienses— procede de ganancias no monetarias derivadas de la revalorización de derivados y warrants. Y lo que resulta más relevante: los ingresos del trimestre siguieron generándose casi en exclusiva desde Panasqueira, la mina portuguesa, mientras Sangdong permanecía en plena fase de puesta en marcha.

Una caja reforzada para financiar la expansión

El balance también ha experimentado una mutación profunda. El flujo de caja operativo del primer semestre alcanzó los 31,6 millones de dólares canadienses, frente al consumo de 14,9 millones del año anterior. Pero el verdadero punto de inflexión llegó con la colocación de un bono convertible por 800 millones de dólares estadounidenses, una emisión que registró una demanda que superó la oferta.

Gracias a esa inyección, la tesorería acumulada al cierre del 30 de junio de 2026 ascendía a aproximadamente 1.230 millones de dólares canadienses, cuando a finales de diciembre de 2025 apenas alcanzaba los 268,4 millones. Esa holgura financiera permite a la dirección afrontar el resto del proceso de puesta en marcha de Sangdong y las futuras fases de expansión sin necesidad de acudir de inmediato a los mercados de capitales.

El apalancamiento, no obstante, tiene su precio. Si los tenedores del convertible deciden ejercer la conversión, el capital social sufrirá una dilución. Y si no lo hacen, la compañía deberá hacer frente a los intereses periódicos. Un equilibrio que el mercado observa con atención, sobre todo después de que la acción haya cedido alrededor de un 22% en el horizonte de tres meses, pese al repunte de la última semana.

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El contrato que asegura la demanda

La estrategia comercial también ha recibido un impulso. El acuerdo de suministro con Global Tungsten & Powders se ha ampliado con condiciones más favorables: la duración se extiende seis años adicionales, los volúmenes contratados aumentan un 40% y los precios aplicables a la totalidad de las cantidades comprometidas mejoran aproximadamente un 6,3%. Una combinación que otorga visibilidad tanto en el plano de los ingresos como en el de la planificación financiera, justo cuando la producción debe comenzar a escalar.

Sangdong, la asignatura pendiente

El verdadero examen para Almonty sigue siendo la mina surcoreana. La fase I se encuentra todavía en proceso de arranque y estabilización, con una capacidad proyectada de unas 640.000 toneladas de mineral al año a pleno rendimiento. Una segunda fase, ya autorizada, permitiría elevar esa cifra hasta 1,2 millones de toneladas. El proyecto cuenta además con un plan de molibdeno en las inmediaciones que podría aprovechar las sinergias.

La compañía ha presentado además un programa de registro en shelf por un importe cercano a los 246,79 millones de dólares, que incluye un componente para planes de participación de los empleados y que serviría para optimizar la primera fase de expansión, financiar una posible segunda y respaldar el desarrollo del molibdeno.

Un escenario bursátil más concentrado

En paralelo, Almonty ha culminado la reestructuración de sus cotizaciones. El 31 de julio de 2026 se completó la salida voluntaria de la Bolsa de Toronto, y la Australian Securities Exchange ha dado su visto bueno al delisting, que se hará efectivo previsiblemente el 1 de septiembre. Los CHESS Depositary Interests dejarán de negociarse el 28 de agosto.

La decisión responde a una realidad incontestable: prácticamente todo el volumen de contratación se concentra ya en el Nasdaq, donde la acción cerró el viernes a 15,07 dólares, un 7,6% por encima del mínimo de la sesión, con un volumen de 1,41 millones de títulos —muy por debajo de la media de 7,54 millones de los últimos meses—. Los CDIs australianos apenas representaban un 0,80% de las acciones emitidas a mediados de julio. A partir de ahora, la liquidez quedará repartida entre el Nasdaq, con el ticker ALM, y la Bolsa de Frankfurt, donde cotiza como ALI1.

La compañía, con operaciones en Portugal y proyectos en Estados Unidos y España, se ha colocado en el centro del debate estratégico occidental sobre el suministro de minerales críticos. El wolframio es un material esencial para las industrias de defensa y alta tecnología, y la demanda de fuentes fiables fuera de China no deja de crecer.

La pregunta que flota sobre el valor es si la capacidad de generar caja de Panasqueira, el respaldo del contrato con Global Tungsten & Powders y la fortaleza del balance serán suficientes para sostener la valoración mientras Sangdong completa su despegue. Los próximos trimestres dictarán sentencia sobre si el mercado premia la ejecución o castiga la espera.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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