La acción de Almonty cedió un 3,8% en la jornada del martes y cerró a 11,59 euros, un retroceso para el que no se identificó ningún comunicado corporativo ni hecho operativo concreto. El movimiento se inscribe en una fase de consolidación y llega acompañado de una corrección más amplia en el sector: títulos mineros como EQ Resources sufrieron recogidas de beneficios superiores al 11% tras varias sesiones de fuertes subidas.

Con todo, el foco de los inversores permanece en la ejecución industrial. La mina surcoreana de Sangdong ya produce concentrado de wolframio listo para exportación, según detalló el consejero delegado Lewis Black en una carta a los accionistas. El reto inmediato pasa por un dato muy concreto: la planta de molienda opera actualmente 13 horas al día, los siete días de la semana, y el mercado espera con impaciencia el salto al régimen continuo de 24 horas.
Ese tránsito se ha convertido en el verdadero termómetro del proyecto. Alcanzar la plena capacidad exige que la maquinaria y la cadena logística funcionen sin fisuras, y cualquier demora en esa fase suele trasladarse de inmediato a la capacidad de generación de ingresos. Si la ampliación de horarios avanza sin contratiempos, Almonty consolidaría su posición como uno de los pocos proveedores relevantes de wolframio fuera de China, en un contexto de demanda creciente de fuentes de suministro garantizadas. Un ritmo sostenido de producción, además, reforzaría la financiación de las siguientes etapas y afianzaría la confianza en el equipo gestor.
En paralelo, la compañía avanza en la llamada fase II del proyecto, cuyo cierre está previsto para 2027. La profundización de la estrategia de suministro abarca ya Corea del Sur, Europa y Ruanda.
El riesgo de las paradas técnicas
El escenario menos favorable también tiene nombre. Extender la actividad a un ciclo ininterrumpido multiplica el desgaste mecánico, y una avería imprevista o un cuello de botella en el tratamiento del mineral recortarían con rapidez el volumen extraído. Un arranque a trompicones no solo mermaría los ingresos por exportación a corto plazo: también podría comprometer el calendario de 2027 y obligar a asumir sobrecostes. A ello se suma la propensión del sector a las recogidas de beneficios después de rachas alcistas, lo que amplificaría cualquier tropiezo operativo.
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Los niveles técnicos marcan la pauta. El valor acumula una revalorización del 46% desde el inicio del año, señal de que el mercado confía en el relanzamiento de Sangdong. Mientras conserve ese terreno, el cuadro general seguirá siendo constructivo. La confirmación del funcionamiento continuo de la molienda durante las 24 horas actúa como próximo catalizador, y la culminación de la fase II en 2027 representa la siguiente referencia para la valoración.
Recompra, auditor y salida ordenada de los CHESS Depositary Interests
Al margen de la operativa minera, Almonty ha movido ficha en su estructura financiera. La empresa adquirió 2.914.739 acciones propias para su posterior amortización, una operación que le costó alrededor de 48 millones de dólares. En el plano contable, PricewaterhouseCoopers LLP asumió el cargo de auditor con efecto desde el 29 de septiembre, en sustitución de Zeifmans LLP. La transición se produjo, según la compañía, sin discrepancias en materia de criterios contables o procedimientos de auditoría, y no existieron informes modificados en los dos ejercicios anteriores.
La firma también ha puesto orden en el capítulo societario. Una declaración rectificativa aclaró que Tiger Kim nunca ejerció como directivo, miembro del consejo o director de Almonty; su vinculación como contratista independiente había concluido el 31 de diciembre de 2015. El asunto quedó zanjado mediante un acuerdo con Pure Tungsten.
Queda pendiente una medida que afecta directamente a la negociación de los títulos. Para los CHESS Depositary Interests que sigan en circulación, la sociedad prevé habilitar un mecanismo de venta forzosa que arrancará el 9 de noviembre y se extenderá hasta el 9 de diciembre de 2026, con el objetivo de liquidar de forma ordenada esos certificados.
Con una capitalización bursátil equivalente a unos 2.750 millones de euros, Almonty encara así una doble agenda: culminar la liquidación de los certificados en el tramo final del otoño y demostrar que la mina de Sangdong puede sostener su producción sin interrupciones.
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