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Rocket Lab: la sombra de Neutron se alarga sobre Wallops Island mientras Barclays apuesta por el despegue

La cuenta atrás para el primer vuelo del cohete Neutron ya tiene un escenario concreto: el Mid-Atlantic Regional Spaceport, en Wallops Island (Virginia). Hasta allí ha llegado la cofia de carga útil de 14 metros fabricada en fibra de carbono, bautizada internamente como "Hungry Hippo", que permanece unida a la primera etapa durante todo el vuelo, se abre para liberar la etapa superior y vuelve a cerrarse para el retorno. En el Launch Complex 3 le aguardan las pruebas finales antes de que Rocket Lab aspire a entregar el vector en la rampa durante el cuarto trimestre de 2026, un calendario que el sector considera ambicioso tras el revés sufrido en una prueba de presión del tanque de combustible.

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El contexto geopolítico añade urgencia al proyecto. Jared Isaacman, al frente de la NASA, advirtió que Estados Unidos y China están separados por "meses, no años" en la carrera por regresar a la Luna: Pekín apunta a un alunizaje tripulado en 2029 y la agencia estadounidense planea el suyo para finales de 2028. Con un programa lunar valorado en unos 30.000 millones de dólares sobre la mesa y la posibilidad de recurrir a lanzamientos agrupados, el hecho de que SpaceX limite nuevas reservas dedicadas de Falcon 9 más allá de 2028 empuja a los planificadores a mirar con otros ojos los vectores alternativos. La Neutron, con capacidad prevista de 13.000 kilogramos a órbita baja, quiere cubrir precisamente ese hueco, y ya acumula encargos iniciales como la misión del operador de comunicaciones Kepler a partir de 2028.

Índice de Contenidos
  1. Un balance con dos velocidades
  2. Synspective y la rutina industrial de Electron
  3. El dinero institucional toma posiciones

Un balance con dos velocidades

Mientras la ingeniería avanza en Virginia, la vertiente financiera dibuja un panorama menos lineal. Al cierre del segundo trimestre, la cartera de pedidos total alcanzó un récord de 2.360 millones de dólares, un 137% más que un año antes, de los cuales unos 940 millones corresponden a servicios de lanzamiento. La contrapartida es el esfuerzo de caja que exige esa expansión: el flujo de caja libre del trimestre registró una salida de aproximadamente 110 millones de dólares, y la previsión de ingresos para el tercer trimestre se sitúa entre 250 y 265 millones.

Sobre ese telón de fondo, las casas de análisis han movido ficha. Barclays inició la cobertura del valor el 9 de octubre con recomendación de "sobreponderar" y un precio objetivo de 85 dólares. Ese mismo día, TD Cowen ajustó su escenario dentro de una revisión sectorial del tercer trimestre: Gautam Khanna recortó la meta desde 120 hasta 90 dólares, pero mantuvo la recomendación de compra, subrayando el margen de recuperación que aún conserva la cotización. El doble movimiento resume la tensión del momento: los expertos reconocen potencial sobrado, aunque aprietan las tuercas de la valoración.

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Synspective y la rutina industrial de Electron

En el negocio de siempre, la demanda de capacidad de lanzamiento fiable no da señales de enfriarse. Buena prueba de ello es el acuerdo con la firma de observación terrestre Synspective para veinte misiones del cohete Electron, el mayor contrato comercial individual firmado hasta la fecha para ese sistema. Para el cliente, el pacto garantiza acceso a lanzamientos hasta 2031; para Rocket Lab, supone el respaldo de un socio que confía en la cadencia, la fiabilidad y la precisión de inserción orbital, según destacó el fundador y consejero delegado Peter Beck. En un mercado donde buena parte de los competidores sigue lidiando con retrasos, disponer de un cohete ligero que funciona con regularidad es un activo poco común.

La disciplina operativa también se extiende a la letra pequeña corporativa. El pasado 1 de octubre, el director financiero Adam Spice ejecutó opciones sobre 140.157 acciones y vendió un número equivalente de títulos dentro de un plan de negociación adoptado el 3 de junio de 2026 al amparo de la regla 10b5-1. Se trata de operaciones predefinidas habituales en las compañías estadounidenses, aunque los inversores las siguen con lupa en fases de volatilidad.

El dinero institucional toma posiciones

Los retrocesos de las últimas semanas no han ahuyentado a los grandes nombres. ARK, la gestora de Cathie Wood, aprovechó las caídas para comprar en varias tandas, entre finales de agosto y principios de octubre, cerca de 1,3 millones de acciones. En la sesión más reciente, el título cedía un 3,3% hasta 58,90 euros, mientras que en otra referencia de mercado cotizaba a 60,70 euros. En ambos casos, la distancia con el máximo de 52 semanas de 133,80 euros alcanzado en mayo ronda el 55-56%.

Con el negocio de Electron generando contratos de forma sostenida y la Neutron todavía pendiente de demostrar su madurez, la pelota está en el tejado de Virginia. El cumplimiento del calendario de pruebas en Wallops Island determinará cuándo se produce el primer vuelo del nuevo cohete, y con él, la capacidad de Rocket Lab para convertir su rutina industrial en rentabilidad duradera y dejar atrás la sombra de sus anteriores máximos bursátiles.

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Carmen Ruiz López

Sobre el autor

Carmen Ruiz López

Periodista especializada en tecnología y transformación digital con más de 8 años de experiencia. Experta en inteligencia artificial, ciberseguridad y startups tecnológicas.

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