La próxima semana será crucial para Oracle. El martes 10 de marzo, la multinacional tecnológica hará públicos los resultados de su tercer trimestre fiscal, un evento que los inversores esperan con una mezcla de expectación y cautela. El foco no estará únicamente en el crecimiento, sino en la capacidad de la compañía para cuadrar el círculo: mantener un ritmo de inversión feroz en la nube y la IA sin descuidar la salud de su balance.

Un momento de tensión para la acción
El contexto no puede ser más delicado. La cotización de Oracle acumula una notable caída desde que comenzó el año, a pesar de que el consenso entre los analistas se mantiene mayoritariamente positivo. Esta divergencia subraya la incertidumbre reinante. La publicación de las cuentas, que irá seguida de la habitual conferencia telefónica con la dirección, podría ser el catalizador que disipe las dudas o, por el contrario, las intensifique.
El núcleo del debate es financiero. Varias firmas de análisis han revisado a la baja sus objetivos de precio para la acción, y lo significativo son los motivos que esgrimen. Las preocupaciones giran sistemáticamente en torno a las necesidades de capital, el nivel de deuda y la solvencia del ambicioso plan de inversiones.
Evercore ISI mantuvo el 5 de marzo su recomendación Outperform, pero recortó su precio objetivo de 275 a 220 dólares. Por su parte, Citigroup reafirmó el 4 de marzo su rating Buy, aunque redujo su target de 370 a 310 dólares.
El caso más ilustrativo es el de RBC Capital. La firma se mantiene en Hold y ha bajado su objetivo de 195 a 160 dólares. Sus analistas han expresado dudas concretas sobre la financiación de los compromisos vinculados al proyecto "Stargate". Señalan el elevado endeudamiento, un free cash flow apalancado negativo y unas inversiones (Capex) muy sustanciales. Además, revelan un dato clave: a finales de 2025, un socio financiero clave (Blue Owl) rechazó financiar un centro de datos planificado de 1 GW en Michigan, citando condiciones de leasing menos atractivas y preocupación por el aumento de la deuda. Según el informe, Oracle ahora anticipa una necesidad de financiación "significativamente menor" a la inicial y estaría en conversaciones con otros socios de capital.
Esta amplia horquilla de objetivos, que en el texto va desde los 160 hasta los 364 dólares, refleja a la perfección el dilema que el mercado percibe: el atractivo de un crecimiento impulsado por fuertes inversiones frente a los riesgos que suponen para el balance y la generación de caja.
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Crecimiento en la nube y una cartera de pedidos descomunal
Los últimos resultados conocidos, los del segundo trimestre, ofrecen una base mixta. Los ingresos totales crecieron un 14%, hasta los 16.100 millones de dólares. El segmento de la nube fue el motor, con un avance del 34% hasta 8.000 millones. Dentro de este, el negocio de Infraestructura Cloud se disparó un 66%, impulsado principalmente por unos ingresos relacionados con GPUs que se multiplicaron por 177%.
A pesar de estas cifras, la reacción del mercado tras ese reporte fue de nerviosismo. La razón: los ingresos quedaron por debajo de lo esperado en un momento de boom de la demanda por infraestructura de IA. Esto sitúa toda la presión sobre la dirección ejecutiva. Los inversores quieren claridad sobre la velocidad para escalar capacidades, el momento en que los clientes entrarán en producción y la eficiencia para convertir la cartera de pedidos en ingresos recurrentes.
Y esa cartera es colosal. Las "Obligaciones de Rendimiento Pendientes" (RPO) se sitúan en aproximadamente 523.000 millones de dólares, un incremento de más del 400% interanual, impulsado por megacontratos con empresas como Meta y Nvidia. Esta cifra respalda la demanda existente, pero también eleva la presión para ejecutar y monetizar esta cartera de manera fiable.
El gran desafío: financiar el futuro "Stargate"
Aquí es donde converge la escepticemia analítica. Para materializar su visión, Oracle necesita una financiación masiva. En el Q2 del FY26, su deuda total ascendía a 131.700 millones de dólares. Además, reportó un free cash flow apalancado negativo de 13.200 millones de dólares, mientras destinaba unos 12.000 millones a inversiones de capital.
El plan es aún más ambicioso: se prevé que Oracle necesite captar entre 45.000 y 50.000 millones de dólares adicionales en 2026 para financiar la expansión de su infraestructura de IA. El proyecto "Stargate", descrito como un plan para desplegar 4,5 GW de capacidad en centros de datos, podría tener un coste total que oscila entre 180.000 y 225.000 millones de dólares. Es esta dimensión estratosférica la que fascina y, al mismo tiempo, intimida a los inversores.
La cita del 10 de marzo: más allá de los números
Para el tercer trimestre, las estimaciones de Wall Street apuntan a un beneficio por acción de 1,71 dólares y unos ingresos de alrededor de 16.900 millones de dólares. Sin embargo, el verdadero test del día 10 no serán solo estas cifras. Lo decisivo será si Oracle, además de mostrar un sólido crecimiento en la nube, logra articular un relato convincente que reconcilie la expansión de capacidad, la conversión de su RPO y un plan de financiación creíble.
Con la acción cotizando a 135,60 EUR, y aún en terreno negativo para el año, las expectativas están altas. El mercado no solo quiere ver crecimiento; exige, sobre todo, confianza en la disciplina de capital. Oracle tiene una semana por delante para demostrarlo.
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