La carrera por el liderazgo en inteligencia artificial tiene un protagonista indiscutible: Nvidia. En un movimiento estratégico de gran calado, la compañía ha anunciado la compra de la startup Groq por la astronómica cifra de 20.000 millones de dólares en efectivo. Esta operación, la más grande en la historia de la firma, no es una simple compra; es una apuesta clara por controlar la siguiente fase de la revolución de la IA: la inferencia.

Mientras el mercado se centraba en el entrenamiento de modelos, Nvidia identifica el siguiente gran vector de crecimiento en la ejecución de esos modelos en tiempo real. La adquisición de Groq, un especialista en procesadores de ultra baja latencia para inferencia, coloca al gigante del chip en la pole position para monetizar la implementación masiva de la IA en centros de datos, empresas y productos cotidianos.
Un vistazo a los detalles clave de la operación
La transacción, confirmada por el CEO Jensen Huang en un comunicado interno, presenta varios datos reveladores:
- Inversión sin precedentes: Los 20.000 millones de dólares se pagarán en efectivo, recurso del que Nvidia disponía gracias a su reserva de aproximadamente 60.000 millones al cierre del último trimestre.
- Enfoque en un mercado en explosión: El objetivo es el mercado de la inferencia de IA, cuyo volumen se proyecta que crezca desde los 103.000 millones de dólares actuales hasta los 255.000 millones para 2032.
- Integración total: El equipo directivo de Groq, incluido su CEO y presidente, se integrará en Nvidia para fusionar su tecnología en la arquitectura "AI Factory" de la compañía.
Contexto de un gigante en plena forma
Esta jugada llega en un momento de fortaleza excepcional para Nvidia. En 2025, la empresa se convirtió en la primera en superar una capitalización bursátil de 4 billones de dólares, rozando incluso los 5 billones, y se sitúa actualmente en torno a los 4,6 billones.
Su acción, cotizando cerca de 188 dólares y a poca distancia de su máximo anual de 190, acumula una revalorización superior al 40% en el año. Desde su mínimo de abril, el valor se ha más que duplicado, reflejando la enorme confianza de los inversores. No en vano, Nvidia ha contribuido con casi un 20% al avance total del índice S&P 500 este año.
El motor operativo: Blackwell y más allá
El éxito comercial tiene un nombre: la arquitectura de GPU Blackwell. Los analistas la han calificado como el "lanzamiento de producto más rápido de la historia" en semiconductores. En el tercer trimestre, Nvidia reportó unos ingresos de 57.000 millones de dólares, un 62% más que el año anterior.
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La visibilidad futura es abrumadora. La dirección de la compañía estima un pipeline acumulado de casi 500.000 millones de dólares en ventas de Blackwell y de la próxima generación hasta 2026. Y el roadmap no se detiene ahí. Para la segunda mitad de 2026 está previsto el lanzamiento de la arquitectura "Rubin" (R100), que promete:
- Integración de memoria HBM4.
- Una nueva arquitectura de CPU llamada "Vera".
- La próxima generación de interconexión, NVLink 6.
- Un rendimiento proyectado aproximadamente 3,3 veces superior al de Blackwell.
Con esta hoja de ruta, las proyecciones para el año fiscal 2027 oscilan entre los 316.000 y los 412.000 millones de dólares en ingresos.
Ventajas competitivas y riesgos geopolíticos
Más allá del hardware, la ventaja competitiva de Nvidia se cementa en su ecosistema de software CUDA. Esta plataforma crea costes de cambio significativos, anclando a desarrolladores y clientes clave, como Microsoft o Amazon, a su stack tecnológico.
En el frente geopolítico, el negocio en China muestra signos de reactivación bajo un nuevo modelo de "Diplomacia Transaccional". Este permite a Nvidia exportar chips H200 al país, aunque con un recargo del 25% sobre los ingresos que va directamente al Tesoro de EE.UU. Analistas de Raymond James estiman que esto podría suponer un impulso de unos 7.000 millones de dólares en ventas.
Sin embargo, la sombra de la regulación persiste. La propuesta de ley SAFE CHIPS Act, presentada en diciembre, podría imponer una moratoria de 30 meses a la exportación de chips avanzados. Paralelamente, el Departamento de Justicia de EE.UU. ha intensificado su escrutinio antimonopolio sobre las prácticas de adquisición de Nvidia, lo que podría condicionar futuros acuerdos.
Perspectivas técnicas y valoración
Desde un análisis técnico, el gráfico de la acción de Nvidia mantiene una estructura alcista, cotizando por encima de sus medias móviles clave de 50, 100 y 200 días. El consenso de los analistas, con un precio objetivo promedio de 256 dólares, sugiere un potencial alcista de alrededor del 35% desde los niveles actuales. Raymond James mantiene su recomendación de "Compra Fuerte" con un objetivo de 272 dólares.
La atención se centra ahora en los próximos resultados. Para el cuarto trimestre, se espera un beneficio por acción de 1,44 dólares, lo que supondría un crecimiento interanual del 69%. Si Nvidia confirma esta dinámica y logra articular una narrativa convincente en torno a la integración de Groq, el debate sobre una posible burbuja en la IA probablemente quedará en un segundo plano, al menos por ahora.
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