Todo apunta a que la jornada de hoy quedará marcada en el calendario de los inversores tecnológicos. Nvidia presenta tras el cierre de Wall Street los resultados de su segundo trimestre fiscal de 2027, un ejercicio que concluyó el 26 de julio. La cita arranca a las 14:00 hora de la costa oeste de Estados Unidos, cuando el equipo directivo se sentará ante los analistas para desgranar las cifras y, sobre todo, el tono del futuro inmediato.

El mercado ya ha hecho sus apuestas. Los operadores de opciones descuentan un movimiento de aproximadamente 280.000 millones de dólares en la capitalización bursátil alrededor de la publicación, según Reuters. Una magnitud que refleja la tensión acumulada antes de un evento que, para muchos, puede dictar la dirección del sector durante los próximos meses.
Precios al alza, márgenes en el punto de mira
La pregunta que domina la sala no es si Nvidia volverá a batir récords de ingresos —el consenso de Wall Street espera una facturación de 92.180 millones de dólares, un avance cercano al 97% interanual, con un beneficio ajustado por acción de 2,09 dólares—, sino si la compañía puede sostener su rentabilidad mientras los costes de sus componentes se disparan.
El foco se centra en la evolución de la bruta margen. Tanto Reuters como Bloomberg han informado en los últimos días de que los precios de los servidores de IA equipados con chips de Nvidia —incluidos los sistemas de las gamas Vera Rubin y Grace Blackwell, cuya entrega está prevista para inicios del próximo año— subirán más de un 15% en muchos casos. La causa: el encarecimiento de la memoria HBM. La incógnita es si Nvidia trasladará ese sobrecoste a sus clientes sin erosionar su propia rentabilidad o si, por el contrario, el golpe terminará mordiendo sus cuentas.
Una cartera de alianzas que sostiene el relato alcista
Los optimistas encuentran argumentos de sobra. A mediados de agosto, Reuters destapó una alianza de Nvidia con Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR para crear plataformas de financiación de centros de datos de IA, con el objetivo de movilizar más de 500.000 millones de dólares en capital de terceros. A ello se suma la inversión en Cloverleaf Infrastructure, orientada a impulsar el despliegue de centros de datos en Estados Unidos.
La agenda operativa tampoco se detiene. El lunes, Nvidia confirmó que el acelerador de inferencia Groq 3 LPX, una extensión de la plataforma Vera Rubin, ha entrado en producción en serie. Ese mismo día, SpaceXAI anunció que empleará la CPU Vera de Nvidia en sus sistemas y enviará al espacio un equipo optimizado Vera-Rubin-NVL72. Encargos que, de confirmarse su continuidad, alimentarían la narrativa de crecimiento más allá del trimestre en curso.
En el plano estratégico, los rumores apuntan a una posible participación de Nvidia en el capital de Perplexity, la startup de IA conversacional, con una valoración de 30.000 millones de dólares. Las conversaciones, aún no confirmadas, subrayarían la ambición de la compañía por ampliar su radio de acción más allá del hardware.
Los analistas, por su parte, mantienen la confianza. Simon Leopold, de Raymond James, elevó el martes su precio objetivo desde 330 hasta 352 dólares, reafirmando su recomendación de compra. Harlan Sur, de J.P. Morgan, reiteró el lunes un objetivo de 280 dólares. Ambas valoraciones llegan en la antesala inmediata de las cifras.
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Los nubarrones que ensombrecen la cita
El escenario bajista no carece de fundamentos. La combinación de expectativas elevadas y costes crecientes es una mezcla volátil. Si los precios de los sistemas suben demasiado, los grandes operadores de la nube podrían optar por retrasar o redistribuir sus pedidos. Y si la guía para el trimestre en curso decepciona, el castigo podría ser desproporcionado, dado que un crecimiento de casi el 100% ya está descontado.
Hay más elementos que invitan a la prudencia. Nvidia desmintió a finales de la semana pasada un informe que apuntaba a la entrega de una unidad de procesamiento de lenguaje específica para China antes de que acabe el año. La compañía aseguró que no tiene tal producto en desarrollo ni ventas de LPU en el país asiático, un recordatorio de lo sensible que sigue siendo el mercado chino para su historia de crecimiento.
Tampoco se ha cerrado el capítulo de las garantías millonarias. La promesa inicial de hasta 250.000 millones de dólares vinculada al proyecto de centro de datos en Ohio, en colaboración con OpenAI y SB Energy, se ha reducido a menos de 120.000 millones, limitados a la primera fase de construcción. Un recorte de volumen que, interpretado con cautela, podría leerse como una señal de moderación.
En el plano interno, la salida de Ajay K. Puri, vicepresidente ejecutivo de operaciones de campo a nivel mundial, anunciada el lunes, añade un elemento de incertidumbre en un momento en que la fortaleza comercial resulta clave.
Una acción en terreno de nadie
La cotización refleja esa ambivalencia. El título se mueve en torno a los 180 euros, con ligeras variaciones según la fuente consultada: Reuters lo sitúa en 179,94 euros, un 1,4% a la baja en la jornada, mientras que otras referencias lo colocan en 182,42 euros, prácticamente sin cambios. En el acumulado semanal, el descenso oscila entre el 2,1% y el 3,4% según la referencia, aunque en el último mes aún se mantiene un avance del 4,1%.
El valor se encuentra a unos diez puntos porcentuales de su máximo de 52 semanas, los 202,50 euros alcanzados el 14 de mayo, y opera justo por debajo de su media móvil de 50 días (180,84 euros), aunque todavía un 7% por encima de la de 200 días (168,51 euros). Un dibujo técnico que sugiere consolidación, no ruptura de la tendencia alcista de medio plazo.
Lo que viene después
La sesión de hoy no es un episodio más. Si Nvidia confirma una demanda robusta en todas sus líneas de producto y demuestra que los clientes aceptan las subidas de precios, el mercado podría interpretar la reciente pausa como un simple respiro antes de retomar la senda alcista. Los 4,3 billones de euros de capitalización que ya pesan sobre la compañía exigen, eso sí, una ejecución impecable.
Si, por el contrario, la guía flaquea o la presión sobre los márgenes se hace evidente, los 280.000 millones de dólares que los mercados de opciones han puesto sobre la mesa podrían materializarse en dirección opuesta. La conferencia telefónica de esta noche, con el equipo directivo al otro lado de la línea, será el primer veredicto.
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