Nvidia: la gran banca se juega medio billón mientras la acción roza máximos
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Nvidia: la gran banca se juega medio billón mientras la acción roza máximos

La maquinaria financiera que rodea a Nvidia no tiene precedentes en la historia reciente de la tecnología. Mientras el mercado espera con el foco puesto en el 26 de agosto —fecha en la que el fabricante de chips presentará sus resultados del segundo trimestre—, Goldman Sachs trabaja contrarreloj para cerrar la participación de inversores en una iniciativa valorada en 500.000 millones de dólares destinada a financiar infraestructura de inteligencia artificial. El objetivo: convencer a aseguradoras estadounidenses, grandes gestores de activos y entidades bancarias para que aporten el capital.

Imagen tecnológica

La alianza, anunciada el 10 de agosto junto a Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield y KKR, entra ahora en su fase más delicada: la recolección efectiva de fondos. Y en esa tarea, Goldman Sachs no parte de cero. La entidad ha sido el único prestamista de Nvidia, ha actuado como asesora del fabricante durante años y en junio colocó un bono por valor de 25.000 millones de dólares. Su relación se remonta a 2019, cuando acompañó al grupo en la adquisición de Mellanox por 6.900 millones.

Índice de Contenidos
  1. La ingeniería financiera que despierta recelos
  2. La acción, entre la euforia y la cautela
  3. Ark Invest apuesta fuerte mientras la producción se expande

La ingeniería financiera que despierta recelos

El diseño del vehículo de inversión combina capital junior y crédito privado, fórmulas que asumen mayor riesgo que la deuda bancaria convencional a cambio de rentabilidades más jugosas. La pieza central del mecanismo, sin embargo, es una garantía que aporta el propio Nvidia: el grupo puede cubrir hasta 125.000 millones de dólares —el 25% del total— mediante una protección sobre el valor residual de sus GPU más antiguas. De esta forma, el fabricante absorbe parte del riesgo de que los chips queden obsoletos antes de lo previsto, un riesgo que de otro modo recaería íntegramente sobre los inversores.

Las voces críticas ya comparan la operación con los esquemas que llevaron a Lucent Technologies al colapso a principios de los 2000. Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, rechaza la acusación de que se trate de un modelo de financiación circular y defiende que los centros de datos constituyen "activos invertibles" por derecho propio. Wolfe Research, por su parte, estima que la alianza con Wall Street podría generar hasta 350.000 millones de dólares de ingresos, aunque advierte de los riesgos a largo plazo que entrañan las garantías sobre el valor residual.

La acción, entre la euforia y la cautela

El mercado, por ahora, no castiga la controversia. El título cotiza en torno a los 195 euros y se sitúa apenas un 3,5% por debajo de su máximo de 52 semanas, los 202,50 euros alcanzados el 14 de mayo. En lo que va de año, la revalorización alcanza el 22%. La proximidad al techo histórico es aún más llamativa si se considera que el valor ha subido un 6,6% en solo cinco sesiones y que la distancia respecto a la media móvil de 50 días —situada en 179,46 euros— es del 8,8%, un indicador de la fortaleza del impulso alcista a corto plazo.

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Esa misma fortaleza es la que inquieta a Goldman Sachs. El bróker advierte de que el listón para el próximo trimestre está tan alto que podría darse un escenario clásico de sell the news: aunque los resultados sean sólidos, la reacción podría ser negativa si las expectativas ya estaban descontadas en el precio. El consenso de analistas proyecta para el segundo trimestre unos ingresos de aproximadamente 92.000 millones de dólares, un 96% más que el año anterior, y un beneficio por acción de 2,08 dólares. En el primer trimestre, Nvidia registró ventas de 81.615 millones —un avance del 85%—, con un negocio de centros de datos que creció un 92% hasta los 75.000 millones. La propia compañía había fijado su guía para el trimestre en curso en 91.000 millones.

Los planes de inversión de los grandes hiperescaladores respaldan la narrativa de crecimiento. Según cálculos de JPMorgan, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle destinarán conjuntamente unos 733.000 millones de dólares a gasto de capital este año, de los cuales aproximadamente el 26% debería acabar en las arcas de Nvidia. Esa magnitud explica que los inversores institucionales sigan acumulando posiciones pese a la elevada valoración.

Ark Invest apuesta fuerte mientras la producción se expande

Cathie Wood no se deja intimidar por las advertencias. Su firma, Ark Invest, compró acciones de Nvidia durante tres sesiones entre julio y agosto por un total de 59,9 millones de dólares a través de cinco ETF, elevando su posición un 24% hasta superar los 303,6 millones. Una apuesta que contrasta con la prudencia que Goldman Sachs recomienda ante el inminente anuncio de resultados.

En el frente productivo, la compañía acelera varios frentes. La producción de la plataforma Vera Rubin se intensificará, mientras que el desarrollo de la generación Feynman —prevista para finales de 2028— se adelanta en su calendario. El chip Rubin Ultra contará finalmente con 768 gigabytes de memoria HBM4E, menos que el terabyte inicialmente planeado, debido a los cuellos de botella en el suministro de memoria de alto rendimiento. La plataforma Kyber asociada, no obstante, mantiene su hoja de ruta para el segundo semestre de 2027, y la compañía desmiente las especulaciones sobre un posible retraso hasta 2028.

La expansión geográfica también avanza. Junto a Firebird, Dell y CoreWeave, Nvidia impulsa en Armenia la que será la mayor fábrica de IA de la región de la CEI, con más de 70.000 GPU Rubin y Blackwell y una capacidad de 300 megavatios prevista para finales de 2027. El proyecto contempla una ampliación a largo plazo hasta unos dos gigavatios entre Armenia y Kazajistán, con Perplexity como primer cliente y una participación accionarial de Nvidia en Firebird. Paralelamente, arranca la producción en serie de la tecnología de red Spectrum-X Ethernet Photonics, que según la compañía ofrece una eficiencia energética cinco veces superior.

La cita del 26 de agosto concentra todas las miradas. Entre la garantía del 25% sobre el valor de los chips, las advertencias sobre un posible castigo bursátil pese a unos buenos números y una acción que se niega a ceder terreno, el margen de error se reduce a mínimos. La pregunta no es si Nvidia cumplirá las expectativas, sino si el mercado considerará que cumplirlas es suficiente.

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Javier Martínez González

Sobre el autor

Javier Martínez González

Ingeniero de software convertido en escritor tecnológico. Analiza las últimas tendencias en hardware, software empresarial y computación en la nube.

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