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Acciones

Nvidia: la apuesta de 3.500 millones que redefine su ecosistema mientras el margen se estrecha

La semana de Nvidia ha tenido de todo menos monotonía. Entre la mayor inversión directa del grupo fuera de Estados Unidos y una guidance que ha dejado atrás todas las previsiones de los analistas, la compañía de Jensen Huang dibuja un tablero en el que el crecimiento ya no depende de un solo mercado. Ni siquiera del más importante que tuvo en el pasado.

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La operación más comentada ha sido la compra de bonos convertibles de MediaTek por valor de 3.500 millones de dólares, anunciada el lunes. No es una mera participación financiera: el fabricante taiwanés asume la plataforma NVLink Fusion de Nvidia, lo que permite a hyperscalers y desarrolladores de modelos frontera diseñar sus propios chips XPU con la garantía de que se integrarán en la arquitectura rack-scale que la compañía californiana despliega en sus fábricas de IA. La alianza se extiende también al ámbito del PC y la automoción, con especial atención a las plataformas de conducción asistida por inteligencia artificial.

Esta inyección de capital tiene una lectura geopolítica evidente. La compañía ha dejado claro, a través de su directora financiera Colette Kress, que sus proyecciones para el ejercicio 2028 no contemplan ningún ingreso procedente de chips para centros de datos en China. Los pocos productos legacy que recibieron autorización de exportación el año pasado apenas representan menos del 1% de la facturación de esa división. Dicho de otro modo: el grupo prefiere renunciar a un mercado entero antes que comprometer su hoja de ruta tecnológica.

Índice de Contenidos
  1. Un trimestre récord que supera las expectativas
  2. La producción en serie como argumento
  3. El mercado, entre la cautela y la confianza

Un trimestre récord que supera las expectativas

Los números presentados el miércoles de la semana pasada invitan al optimismo, aunque con matices. En el segundo trimestre fiscal de 2027, Nvidia ingresó 96.200 millones de dólares, un 18% más que en el trimestre anterior y un 106% más que hace un año. La bruttomarge se mantuvo en el 75,0%, tanto bajo criterios GAAP como non-GAAP.

Para el trimestre en curso, la compañía espera unos ingresos de 108.000 millones de dólares, con una horquilla de más menos dos puntos porcentuales. Esa cifra supera con claridad los 104.200 millones que manejaba el consenso de analistas. De cara al ejercicio 2028, la dirección prevé un crecimiento de en torno al 70%, muy por encima del 44% que estimaban los expertos.

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Sin embargo, no todo son luces. La compañía anticipa que la bruttomarge caerá al 71-72% en el cuarto trimestre del ejercicio 2027, lastrada por el encarecimiento de la memoria y por las limitaciones de suministro que impiden atender toda la demanda. Es el precio a pagar por un crecimiento que, aunque vigoroso, ya no viene acompañado de una expansión del margen.

La producción en serie como argumento

La plataforma Vera Rubin, que ya opera a plena capacidad en socios como CoreWeave, Google Cloud, Microsoft Azure, Oracle Cloud Infrastructure y Nebius, aportará aproximadamente el 20% de los ingresos de centros de datos en el trimestre actual. El acelerador de inferencia Groq 3 LPX también ha entrado en producción en serie, con Nebius como primer proveedor cloud en incorporarlo.

A esto se suman otras iniciativas que amplían el radio de acción del grupo. SpaceXAI empleará las CPUs Vera de Nvidia para impulsar aplicaciones de IA agéntica, incluyendo la infraestructura de Grok y el primer satélite Starmind, que llevará la arquitectura Vera Rubin NVL72 al espacio. Una constelación de anuncios que revela una estrategia clara: tejer un ecosistema en el que los chips de terceros queden técnicamente vinculados a la infraestructura de Nvidia.

El mercado, entre la cautela y la confianza

La reacción bursátil ha sido contenida. La acción cotiza alrededor de los 188,58 euros, un 6,9% por debajo de su máximo de 52 semanas de 202,50 euros alcanzado el 14 de mayo, aunque un 12% por encima de su media móvil de 200 días, situada en 168,98 euros. El RSI de 52,6 apunta a un escenario neutral, sin señales de sobrecompra. En el último año, el título acumula una revalorización del 27%.

La política de retribución al accionista refuerza la confianza: el dividendo de 0,25 dólares por acción se abonará en octubre, respaldado por un programa de recompra de 80.000 millones de dólares aprobado en mayo. Difícilmente una empresa que duda de su futuro devuelve capital a esa escala.

La lectura que emerge es doble. Por un lado, Nvidia demuestra que puede crecer sin China, lo que habla de una demanda tan profunda fuera del país asiático que la ausencia de ese mercado apenas se nota. Por otro, el estrechamiento del margen recuerda que esta expansión tiene un coste. La pregunta que queda en el aire es si la compañía podrá mantener ese ritmo cuando el viento de cola de la demanda se modere. De momento, los números respaldan su optimismo.

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Miguel Ángel Torres Díaz

Sobre el autor

Miguel Ángel Torres Díaz

Periodista de tecnología especializado en videojuegos, realidad virtual y tendencias de consumo digital. Más de 10 años cubriendo la industria tecnológica española.

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