Nvidia: la alianza con AWS y el espectro de los márgenes marcan el pulso del gigante de la IA
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Nvidia: la alianza con AWS y el espectro de los márgenes marcan el pulso del gigante de la IA

El viernes dejó una imagen contradictoria en el mercado: Nvidia acababa de presentar unas cifras que superaban cualquier previsión y, sin embargo, la acción cerró con un retroceso del 4,1%, hasta los 187,78 euros. El castigo bursátil convivió con una reacción inicial positiva tras la publicación de resultados —Reuters llegó a registrar una subida del 8,7% y un incremento de capitalización cercano a los 440.000 millones de dólares—, pero el entusiasmo se diluyó antes del cierre. La explicación hay que buscarla en dos frentes que los inversores observan con lupa: la evolución de los márgenes y la capacidad de Nvidia para sostener un ritmo de crecimiento que parece no tener techo.

Imagen tecnológica

La compañía cerró el segundo trimestre de su ejercicio fiscal 2027 con unos ingresos de 96.200 millones de dólares, un 106% más que el año anterior y claramente por encima de los 92.000 millones que esperaba el consenso. El beneficio ajustado por acción alcanzó los 2,22 dólares, un 111% más, superando también las estimaciones de 2,09 dólares. El negocio de centros de datos, el corazón de la estrategia de la firma, creció un 117% hasta los 89.000 millones. Para el trimestre en curso, el management ha fijado unas ventas de 108.000 millones de dólares, con un margen de fluctuación del 2%, y sin contemplar ingresos procedentes de China en el negocio de centros de datos.

La propia compañía ha querido despejar el horizonte a medio plazo: la directora financiera, Colette Kress, avanzó una "expectativa preliminar" de crecimiento de ingresos de en torno al 70% para el ejercicio 2028. Un mensaje que refuerza la tesis de que el ciclo de inversión en inteligencia artificial está lejos de agotarse. Pero Kress también matizó que ese ritmo se ve limitado por los actuales cuellos de botella en el suministro de componentes, especialmente en lo relativo a la memoria de alto ancho de banda.

Índice de Contenidos
  1. El margen, la grieta en la fachada
  2. AWS, el ancla de la demanda
  3. Las sombras que no desaparecen
  4. Un calendario que invita a la paciencia

El margen, la grieta en la fachada

Si la demanda parece garantizada, la rentabilidad es otra historia. Nvidia ha anticipado una bruta del 74% para el tercer trimestre y del 71,5% para el cuarto, frente al 75% actual. El aumento del coste de los chips de memoria High-Bandwidth Memory es el principal responsable de esta erosión, un fenómeno que los analistas seguirán con atención en los próximos meses. A ello se sumaron los comentarios restrictivos del presidente de la Fed, Christopher Waller, que añadieron presión adicional al valor en una jornada ya de por sí volátil.

Las obligaciones de compra a largo plazo de la compañía también invitan a la reflexión: se han más que duplicado en un solo trimestre hasta alcanzar los 279.000 millones de dólares. Si los precios de los componentes cayeran en el futuro, ese compromiso podría convertirse en un lastre para los inventarios y, por extensión, para la valoración del grupo. No es un escenario central, pero explica parte de la cautela que muestran los inversores pese a los récords.

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AWS, el ancla de la demanda

En el lado positivo, la alianza con Amazon Web Services acapara todos los focos. El gigante del cloud ha anunciado que triplicará su pedido de GPU de Nvidia hasta las dos millones de unidades, incorporando por primera vez la nueva CPU Vera a su infraestructura para dar soporte a cargas de trabajo de inteligencia artificial, robótica y agentes autónomos. Un movimiento que otorga una visibilidad tangible a las futuras entregas de la compañía y que Reuters y CNBC han señalado como uno de los principales catalizadores de la reacción bursátil posterior a los resultados.

El ecosistema de Nvidia no se detiene ahí. El proveedor de cloud de IA Lambda ha conseguido alrededor de 1.000 millones de dólares en deuda privada a corto plazo, con el respaldo de la propia Nvidia, para adquirir chips destinados a una colaboración con Microsoft. SpaceXAI, por su parte, ha optado por la CPU Vera de Nvidia para acelerar sus cargas de trabajo de IA a gran escala. La compañía, además, mantiene una agresiva política de inversión en su propio tejido industrial: 18.000 millones de dólares adicionales en participaciones de capital en desarrolladores de modelos de IA e infraestructura financiera para lo que resta del ejercicio, lo que eleva su exposición total en empresas privadas a 47.900 millones de dólares a cierre de julio.

Las sombras que no desaparecen

No todo son luces. Nvidia ha asumido compromisos financieros de calado que algunos observadores siguen con recelo. La garantía de hasta 105.000 millones de dólares para respaldar el contrato de arrendamiento de un centro de datos en Ohio con OpenAI, con una duración de 20 años, supone una inmovilización de capital y una dependencia creciente de la solvencia de sus grandes clientes. Un riesgo que, de materializarse, podría pesar sobre la valoración más rápido de lo que sugiere la curva de demanda.

Los datos regulatorios también reflejan ventas de acciones por parte de directivos por un total de 410,44 millones de dólares en los últimos tres meses. Además, Ajay K. Puri, hasta ahora vicepresidente ejecutivo de operaciones mundiales, abandonó la compañía el 24 de agosto, quedando exento de las obligaciones de declaración de la Sección 16.

Un calendario que invita a la paciencia

La acción cotiza actualmente con una prima del 3,6% sobre su media de 50 días, situada en 181,21 euros, pero se encuentra un 7,3% por debajo de su máximo de 52 semanas, fijado en 202,50 euros. En el último mes, el valor acumula una revalorización del 13%, una muestra de que la tendencia alcista de fondo sigue intacta pese a los vaivenes diarios. La volatilidad a 30 días, no obstante, se mantiene en niveles elevados, en torno al 45%, lo que anticipa movimientos bruscos en ambos sentidos.

El próximo hito para los accionistas será el pago del dividendo trimestral de 0,25 dólares por acción, previsto para el 1 de octubre, con fecha de registro el 10 de septiembre. La cita clave, sin embargo, llegará el 18 de noviembre, cuando la compañía presente los resultados del tercer trimestre fiscal. Para entonces, el mercado tendrá que dirimir si los temores sobre los márgenes se confirman o si, por el contrario, la demanda de los grandes operadores de infraestructura cloud sigue sosteniendo la narrativa alcista. La ecuación que manejan los inversores es sencilla de formular, pero compleja de resolver: Nvidia crece a un ritmo que casi ningún otro gigante tecnológico puede igualar, pero el precio de ese crecimiento —en márgenes, en compromisos financieros y en dependencia de unos pocos clientes— empieza a ser objeto de escrutinio.

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Javier Martínez González

Sobre el autor

Javier Martínez González

Ingeniero de software convertido en escritor tecnológico. Analiza las últimas tendencias en hardware, software empresarial y computación en la nube.

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