Nvidia: el cuello de botella que amenaza la fiesta de los 108.000 millones
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Nvidia: el cuello de botella que amenaza la fiesta de los 108.000 millones

La paradoja de Nvidia se resume en una cifra: 96.200 millones de dólares de ingresos en el segundo trimestre del ejercicio fiscal 2027, un 106% más que el año anterior, y aun así la acción terminó la semana con un retroceso del 4,1%. El mercado ya no celebra los récords; los examina con lupa.

Imagen tecnológica

El motor principal sigue imparable. La división de centros de datos, que ya representa más del 90% de la facturación total, creció un 117% hasta los 89.000 millones de dólares, mientras el beneficio por acción de 2,22 dólares superó con holgura el consenso de entre 2,09 y 2,10 dólares. Para el trimestre en curso, la compañía promete 108.000 millones de dólares, unos cuatro mil millones por encima de lo que esperaban los analistas.

Índice de Contenidos
  1. La promesa de 2028 y sus condiciones
  2. El margen, la nueva frontera
  3. Señales contradictorias
  4. La prueba del algodón

La promesa de 2028 y sus condiciones

Por primera vez, el grupo de Jensen Huang se ha atrevido a poner cifras al futuro: un crecimiento de aproximadamente el 70% para el ejercicio completo de 2028. La pregunta que sobrevuela el parqué es si esa ambición chocará contra la realidad física de la cadena de suministro.

La compañía admite que los cuellos de botella en componentes de memoria limitan la velocidad a la que puede ampliar su capacidad de producción. Las consecuencias ya se notan: los sistemas de servidores con chips Nvidia se encarecen más de un 15%, un incremento que afectará a las entregas programadas para principios del próximo año. La demanda no es el problema —la propia CFO, Colette Kress, cifra la demanda actual en más de un 70% por encima de la oferta disponible—, sino la capacidad de satisfacerla.

Los números de la cadena de suministro revelan la magnitud del desafío. Las obligaciones de compra se han disparado de 119.000 a 279.000 millones de dólares, y el flujo de caja libre ha caído de 48.000 a 21.300 millones de dólares en comparación trimestral, mientras el plazo de cobro se alarga de 45 a 60 días. Nvidia está financiando su propio crecimiento a crédito.

El margen, la nueva frontera

La brújula de los inversores apunta ahora a la rentabilidad bruta. La compañía registró un 75% en el trimestre cerrado, pero anticipa un descenso al 74% en el tercer trimestre y una nueva caída hasta el 71-72% en el cuarto. La presión viene de la inversión en la nueva generación de chips Vera Rubin, que ya está en fase de producción y podría generar alrededor de una quinta parte de los ingresos del segmento de centros de datos en el tercer trimestre.

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La concentración de clientes añade otro motivo de cautela. Cuatro grandes tecnológicas —Amazon, Google, Meta y Microsoft— planean inversiones conjuntas de aproximadamente 1,5 billones de dólares en centros de datos. Amazon Web Services ha ampliado su pedido con dos millones de GPU adicionales para 2027 y 2028, elevando el total a más de tres millones de unidades. Pero el inversor Steve Eisman advierte de que alrededor del 70% de los ingresos de IA de los grandes proveedores cloud provienen de solo dos clientes: OpenAI y Anthropic.

La relación con SpaceX también levanta cejas. Según el analista Daniel O'Regan de Mizuho, la compañía espacial de Elon Musk podría representar alrededor del 5% de los ingresos trimestrales y planea utilizar en exclusiva la tecnología Vera Rubin de Nvidia hasta finales de 2027. Una dependencia tan acusada de unos pocos nombres propios convierte cualquier ralentización en el ritmo inversor de estos gigantes en un riesgo sistémico para la cotización.

Señales contradictorias

La acción cotiza alrededor de un 7,3% por debajo de su máximo de 52 semanas de 202,50 euros, alcanzado a mediados de mayo, aunque se mantiene claramente por encima de la media de 200 días, situada en 168,76 euros. La distancia respecto a la media de 50 días, en 181,21 euros, es de un moderado 3,6%.

La confianza de los grandes bancos de inversión no flaquea. Stifel ha elevado su precio objetivo hasta los 315 dólares, y Jefferies vislumbra una capitalización bursátil cercana a los 12,4 billones de dólares. La compañía ha cerrado además la adquisición de Hugging Face por 12.900 millones de dólares, una operación que consume capital y que podría atraer el escrutinio de las autoridades de competencia.

Sin embargo, el programa interno de financiación de capacidad de cómputo de IA, mediante el cual Nvidia ofrece apoyo crediticio a proveedores de nube a cambio de una participación en sus ingresos, está pausado. La decisión ya ha tenido efectos colaterales: socios como Nebius han visto caer sus acciones. La compañía asegura que el modelo de negocio se mantiene, pero la pausa siembra dudas sobre la viabilidad de una arquitectura financiera que se ha vuelto indispensable para sostener el ritmo de crecimiento.

La prueba del algodón

El compromiso de Nvidia con el futuro va más allá de sus chips. La garantía de hasta 105.000 millones de dólares para el arrendamiento de un centro de datos en Ohio destinado a OpenAI demuestra hasta dónde está dispuesta a llegar la compañía para asegurar la demanda futura con su propio balance. Los mercados de opciones, que antes de la presentación de resultados descontaban un movimiento del 5,4%, reflejan el elevado riesgo estructural que acompaña a cada anuncio de la compañía.

La próxima cita clave será la materialización de los 108.000 millones de dólares prometidos para el tercer trimestre. Si Nvidia cumple, el mercado podría reinterpretar la reciente debilidad como una simple pausa digestiva tras una racha histórica. Si falla, la narrativa del superciclo de la IA tendrá que someterse a una revisión mucho más profunda. La compañía camina sobre la cuerda floja entre la demanda más extraordinaria que ha conocido la industria tecnológica y la física de producir a esa velocidad.

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Javier Martínez González

Sobre el autor

Javier Martínez González

Ingeniero de software convertido en escritor tecnológico. Analiza las últimas tendencias en hardware, software empresarial y computación en la nube.

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