La semana terminó con un respiro para los accionistas de Nvidia. El viernes, el valor cerró en 174,36 euros, un avance del 2,98% que devolvió cierta calma tras un periodo de ajuste. Sin embargo, el balance semanal arroja todavía un retroceso del 4,21%, una corrección que los inversores interpretan como una pausa necesaria antes de los próximos catalizadores.

La media de 100 días vuelve a actuar como escudo
El cierre del viernes se produjo ligeramente por encima de la media móvil de 100 sesiones, situada en 173,89 euros, un nivel que durante los últimos días ha funcionado como soporte efectivo. Por debajo, la media de 200 días espera en 166,37 euros, un colchón que queda a un 4,80% del precio actual. El índice RSI, en 47,2 puntos, refleja un momento neutral: ni sobrecompra ni sobreventa, lo que deja margen para nuevos avances.
La distancia respecto al máximo de 52 semanas, los 202,50 euros alcanzados en mayo, es del 13,90%. Una brecha que, lejos de leerse como una señal de debilidad, muchos analistas interpretan como un reajuste saludable antes de la siguiente fase del ciclo de infraestructura de IA. La primera resistencia aparece en la media de 50 sesiones, en 178,99 euros, un 2,59% por encima del cierre actual.
AMD marca el ritmo antes de las cuentas propias
El martes 4 de agosto de 2026 se presenta como la primera gran prueba. AMD publica sus resultados trimestrales y, históricamente, su división de centros de datos ha servido como termómetro fiable para todo el sector de semiconductores. Si la compañía confirma que los hyperscalers mantienen un apetito insaciable por los aceleradores de IA, la valoración actual de Nvidia ganaría argumentos sólidos.
La expectativa ya se refleja en las estimaciones de Wall Street. El precio objetivo medio de los analistas ronda los 281 euros, lo que implica un potencial alcista superior al 60% desde los niveles actuales. Ese optimismo convive con ciertas reservas sobre las llamadas "financiaciones circulares" entre grandes startups de IA y sus proveedores de chips. Una preocupación que, aunque legítima, no parece suficiente para torcer la tendencia de fondo.
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La capitalización bursátil, cercana a los 4.095 billones de euros, refleja la transformación de Nvidia en la capa de infraestructura de la economía global. El último trimestre reportado dejó un récord de 75.200 millones de dólares en ingresos del negocio de centros de datos, una cifra que respalda esa condición.
Rubin ajusta memoria para proteger márgenes
La transición hacia la nueva arquitectura Vera Rubin avanza con un matiz relevante. El consejero delegado, Jensen Huang, confirmó que los chips Rubin han alcanzado la producción completa, con "volúmenes masivos" destinados a despejar la acumulación de pedidos globales. Pero la estrategia incluye una decisión pragmática: reducir a la mitad la capacidad de memoria SOCAMM por CPU, de 192 a 96 gigabytes.
El motivo hay que buscarlo en la escalada de los precios de la memoria y en las tensiones de la cadena de suministro. Con esta medida, Nvidia pretende contener el coste de materiales por sistema rack, que actualmente ronda los 2,1 millones de euros, y mantener su margen bruto por encima del 70%. La memoria HBM4 de alto ancho de banda en las GPUs permanece intacta, con 20,7 terabytes por rack, de modo que la capacidad de cómputo para IA no se ve afectada.
El 26 de agosto, la cita que marcará el rumbo
El próximo gran hito llegará el miércoles 26 de agosto de 2026, cuando Nvidia presente los resultados de su segundo trimestre fiscal de 2027. Los inversores centrarán su atención en dos frentes: el calendario de entregas de Vera Rubin y las previsiones de gasto de los grandes operadores de la nube. Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon tienen previsto invertir conjuntamente alrededor de 725.000 millones de dólares en infraestructura de IA hasta 2026, y cualquier señal sobre la aceleración o desaceleración de ese desembolso condicionará la dirección del valor.
Morningstar mantiene una valoración de "claramente infravalorada", con un precio justo estimado en 280 dólares por acción. El ecosistema de software CUDA sigue siendo, según los analistas, una ventaja competitiva que los rivales no han logrado erosionar. La trayectoria alcista de los últimos doce meses, con una revalorización del 11,77%, y el amplio margen hasta el consenso de los analistas refuerzan la tesis de que la consolidación actual es un escalón, no un techo.
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