Las dudas sobre el modelo de financiación que está adoptando el gigante de los semiconductores han desatado una ola de ventas que ya dura varias sesiones. Nvidia acumula una caída del 9,43% en siete días y cotiza en los 166,16 euros, un 17,95% por debajo del máximo histórico que alcanzó en mayo. Lo que preocupa a los inversores no es la demanda de chips, sino la creciente exposición de la compañía a complejos esquemas crediticios.

El fantasma de la burbuja punto com
El inversor Michael Burry, famoso por anticipar la crisis de 2008, ha incrementado su posición bajista mediante opciones put. Su tesis es contundente: Nvidia estaría financiando a sus propios clientes para que estos compren sus chips, un patrón que recuerda a las "gastos circulares" que precedieron al estallido de la burbuja tecnológica. Mark Cuban se ha sumado a las críticas, señalando que una parte significativa de la demanda actual se sostiene sobre estructuras de crédito que permanecen fuera del balance.
El mercado de renta fija ha recogido estas señales con rapidez. Los credit default swaps (CDS) a cinco años de Nvidia —un seguro contra el impago— alcanzaron los 82 puntos básicos el 27 de julio, duplicando su nivel en apenas dos meses. Para una compañía valorada en 4.179,61 mil millones de euros, un salto así en el riesgo crediticio percibido es inusual. Otras tecnológicas también han visto cómo se encarecía su protección: Oracle ronda los 200 puntos básicos y Meta los 93, muy por encima del índice de grado de inversión, que se sitúa en 53.
Un entramado de acuerdos multimillonarios
El detonante de la tormenta tiene varias capas. Por un lado, Nvidia invirtió 5.000 millones de dólares en Safe Superintelligence Inc. (SSI), la startup de Ilya Sutskever que apenas cuenta con 50 empleados y ningún producto comercial. Los críticos sostienen que la operación no es más que una forma de asegurarse un cliente futuro para su plataforma Vera Rubin.
Pero el acuerdo que realmente ha encendido las alarmas es el que Nvidia negocia con OpenAI y Stargate, la filial de SoftBank. Según informaciones del Wall Street Journal, la compañía estaría evaluando una garantía de hasta 250.000 millones de dólares para un centro de datos de 10 gigavatios en Ohio, cuyos costes totales superarían los 500.000 millones. A esto se suma un paquete de financiación separado de 350.000 millones para la compra de chips por parte de OpenAI. En conjunto, y sumando la alianza con SK Group —valorada en más de 500.000 millones—, el volumen total de los acuerdos en curso supera los 750.000 millones de dólares. El pacto aún no está cerrado y requiere aprobación regulatoria.
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La lógica estratégica es clara: Nvidia se garantiza una demanda estable de sus procesadores durante años, mientras OpenAI reduce su dependencia de proveedores de nube individuales. Sin embargo, el riesgo recae sobre el fabricante de chips si la utilización del centro de datos no alcanza las previsiones. Los paralelismos con la era punto com, cuando empresas como Lucent y Nortel financiaban a sus propios clientes con resultados desastrosos, son inevitables.
La otra cara de la moneda
Pese al ruido, hay quien ve oportunidades. Cathie Wood, a través de ARK Invest, compró el martes unas 79.000 acciones de Nvidia por valor de 15,5 millones de dólares, dentro de una adquisición más amplia de 40 millones que también incluyó Tesla y SpaceX. BofA mantiene su recomendación de compra con un precio objetivo de 350 dólares, mientras que el consenso de analistas sitúa el objetivo en torno a 310 dólares, lo que representa un potencial de revalorización del 57% desde los niveles actuales.
Los fundamentales del negocio siguen siendo sólidos. En el primer trimestre, los ingresos crecieron un 85% hasta los 81.600 millones de dólares, con el negocio de centros de datos aportando 75.200 millones. Para el segundo trimestre, la compañía prevé unas ventas de aproximadamente 91.000 millones de dólares. La UBS califica la reciente corrección de "exagerada" y recuerda que se espera un flujo de caja libre acumulado de unos 900.000 millones de dólares hasta 2028.
El calendario marca el 26 de agosto
Ese día, Nvidia presentará los resultados del segundo trimestre de su año fiscal 2027. El consenso espera unos ingresos de 91.790 millones de dólares. Si la compañía confirma esa cifra, las dudas sobre la financiación circular podrían quedar relegadas a un episodio pasajero de volatilidad. Si, por el contrario, falla las expectativas, las advertencias de Burry y Cuban ganarán enteros.
En el plano técnico, el RSI se sitúa en 37,8, rozando la zona de sobreventa, mientras que la distancia con la media de 200 sesiones se ha reducido al 0,08%, un nivel que suele preceder a movimientos bruscos. La media de 50 días, en 179,66 euros, actúa como primera resistencia. El mercado observa con atención si la garantía a OpenAI se materializa y cómo responden los reguladores ante un entramado financiero de dimensiones históricas.
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