La semana ha sido intensa para el fabricante de semiconductores. Entre el miércoles y el jueves, Nvidia ha puesto sobre la mesa su balance del segundo trimestre fiscal y una adquisición estratégica que trasciende el negocio del chip. La reacción del mercado, sin embargo, ha sido contenida: la acción sube un 1,4% y se sitúa en 196,24 euros, a apenas un 3,1% de su máximo de 52 semanas de 202,50 euros alcanzado en mayo.

Los números del trimestre invitan al optimismo: ingresos de 96,2 mil millones de dólares, un 106% más que el año anterior, con un margen bruto del 75,0%. Pero lo que realmente ha capturado la atención de los inversores no es el resultado pasado, sino la proyección que lo acompaña. La compañía espera alcanzar los 108,0 mil millones de dólares de facturación en el tercer trimestre, lo que implicaría un crecimiento secuencial de aproximadamente el 18%, idéntico al registrado entre el primer y segundo trimestre. Más ambicioso aún resulta el horizonte para el ejercicio fiscal 2028: la directiva, a través de su directora financiera Colette Kress, ha comunicado una expectativa de expansión del 70%, muy por encima del 44% que estimaban de media los analistas consultados por LSEG.
Una adquisición que amplía el foso
La operación anunciada el jueves añade una capa adicional de complejidad a la ecuación. Nvidia ha llegado a un acuerdo para adquirir Hugging Face por 12,93 mil millones de dólares, de los cuales 11,9 mil millones irán destinados a los accionistas y mil millones a un paquete de retención para los empleados. La plataforma presume de contar con tres millones de modelos, un millón de aplicaciones y más de 18 millones de desarrolladores, lo que la convierte en uno de los ecosistemas más relevantes del desarrollo de inteligencia artificial.
El cierre de la operación no se espera hasta la primera mitad de 2027, y la compañía ha querido despejar dudas sobre su intención de mantener la plataforma abierta, sin obligar a los desarrolladores a utilizar la potencia de cómputo de Nvidia. Es una promesa que busca preservar la confianza de una comunidad que opera en entornos multi-nube y multi-acelerador.
La integración de Hugging Face no es el único movimiento estratégico en marcha. La compañía ha profundizado su colaboración con MediaTek en infraestructura de IA, computación local y automoción, y ha ampliado su acuerdo con AWS para atender la demanda global. Las inversiones de capital comprometidas hasta el ejercicio 2027 ascienden a 18 mil millones de dólares, una señal de que el ecosistema se sigue construyendo activamente.
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La pregunta incómoda de China
No todo son luces en el horizonte. La guía para el tercer trimestre excluye explícitamente cualquier ingreso procedente de centros de datos en China, un mercado que podría representar un lastre persistente si las restricciones comerciales se consolidan. Es una advertencia que el mercado ha recibido con cautela, especialmente cuando la promesa del 70% de crecimiento para 2028 depende de que la demanda de la plataforma Vera Rubin, actualmente en fase de producción en clientes como CoreWeave, Google Cloud, Microsoft Azure, Oracle Cloud Infrastructure y Nebius, se materialice al ritmo previsto.
La propia compañía anticipa un ligero enfriamiento del margen bruto hasta el 74,0% en el tercer trimestre, frente al 75,0% actual. No es un deterioro alarmante, pero sí un recordatorio de que la expansión tiene un coste.
Bank of America ha salido al paso con una recomendación de compra, argumentando que el múltiplo de aproximadamente 16 veces beneficios para el año calendario 2027 es el más bajo en una década, lo que sugiere que la valoración no ha seguido el ritmo de la demanda. La capitalización bursátil, equivalente a 4.598,35 mil millones de euros, sigue siendo una de las más elevadas del mercado.
Entre el soporte técnico y la volatilidad
La acción cotiza un 7,7% por encima de su media de 50 días y un 16% sobre la de 200 días, que se sitúa en 169,25 euros. Esa distancia refleja confianza en la tendencia de medio plazo, pero también deja poco margen para decepciones. La volatilidad anualizada a 30 días alcanza el 45%, un recordatorio de que los movimientos bruscos en ambas direcciones son moneda corriente en este valor.
Los escenarios están bien definidos. Si la demanda de Vera Rubin se mantiene y la guía de 108,0 mil millones de dólares se cumple o supera, el camino hacia el máximo histórico parece despejado. La integración exitosa de Hugging Face podría además reforzar la posición de Nvidia en la capa de software, elevando los costes de cambio para los clientes. Pero si el crecimiento se desacelera, si China sigue fuera de la ecuación o si la integración de Hugging Face encuentra obstáculos regulatorios, la prima de valoración podría evaporarse con rapidez.
El próximo hito tangible será la presentación de resultados del tercer trimestre fiscal, cuando el mercado podrá comprobar si la cifra de 108,0 mil millones de dólares era una meta conservadora o un techo difícil de superar. Hasta entonces, el único punto fijo en el calendario es el dividendo de 0,25 dólares por acción que se abonará el 1 de octubre a los accionistas registrados el 10 de septiembre. Poco más hay garantizado en una historia que combina cifras récord, una adquisición estratégica y una promesa de crecimiento que aún debe demostrar su solidez.
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