La paradoja se repite cada trimestre: Nvidia presenta cifras que pulverizan cualquier previsión y, sin embargo, la acción cae. El pasado viernes, el fabricante de semiconductores cedió otro 4,1% hasta los 187,78 euros, un movimiento que tiene menos que ver con la demanda de sus procesadores que con la creciente complejidad de su modelo de negocio.

Porque Nvidia ya no es solo una empresa de chips. Es, cada vez más, la institución financiera que sostiene el ecosistema completo de la inteligencia artificial. Y esa transformación, fascinante para unos y inquietante para otros, es lo que realmente está moviendo la aguja en los mercados.
Un trimestre de récord que no convenció
Los números del segundo trimestre del ejercicio fiscal 2027 son difíciles de discutir: ingresos de 96.200 millones de dólares, un 106% más que el año anterior y claramente por encima de los 92.000 millones que esperaba el consenso. El beneficio ajustado por acción alcanzó los 2,22 dólares, un avance del 111% frente a los 2,09 dólares anticipados.
El negocio de centros de datos, que ya representa más del 92% de la facturación total, creció un 117% hasta los 89.000 millones. Para el tercer trimestre, la compañía guidó unas ventas de 108.000 millones de dólares, con un margen de más/menos 2% y sin contemplar ingresos procedentes de China. El propio Jensen Huang, consejero delegado, habló de un "punto de inflexión" en el desarrollo de la IA, respaldado esta vez por unas cifras que incluso sorprendieron a los analistas más optimistas.
La financiera Colette Kress añadió un dato adicional: la "expectativa preliminar" de que los ingresos del ejercicio 2028 crezcan otro 70%, aunque advirtió de que los cuellos de botella en el suministro limitan actualmente ese ritmo.
El margen, el talón de Aquiles
El problema no está en la demanda, sino en el coste de satisfacerla. La compañía anticipa una bruta de 74% para el trimestre en curso y de 71,5% para el cuarto, frente al 75% del periodo recién cerrado. La causa: el encarecimiento de la memoria HBM, un componente crítico donde fabricantes como Micron también están aprovechando el mismo cuello de botella para mejorar sus propios márgenes.
A ello se suman las obligaciones de compra a largo plazo, que se han disparado de 119.000 a 279.000 millones de dólares en apenas tres meses. La lectura es doble: Nvidia se está asegurando suministro para años, pero también asume un riesgo considerable si los precios de los componentes cayesen en el futuro. Los comentarios restrictivos del gobernador de la Fed, Christopher Waller, sobre los tipos de interés añadieron presión adicional al valor.
El nuevo rol: financiador del ecosistema
Lo más revelador del trimestre, sin embargo, no está en la cuenta de resultados sino en el balance. Nvidia ha montado una plataforma junto a Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR para movilizar más de 500.000 millones de dólares hacia infraestructura de IA. Unos 50.000 millones se destinarán a sus propios laboratorios, que según Kress ya aportarán una cuarta parte de los ingresos del próximo ejercicio.
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La compañía está financiando cada vez más a sus propios clientes: las cuentas a cobrar por entregas han pasado de 38.500 a 63.100 millones de dólares, a lo que se suman compromisos en la nube por 36.000 millones y garantías de hasta 105.000 millones para la construcción de los centros de datos de OpenAI en Ohio. Morgan Stanley estima que la exposición crediticia de Nvidia al sector de la IA podría acercarse a los 200.000 millones de dólares a finales de 2028, la mayor parte fuera de balance.
La pregunta que recorre los despachos de análisis es inevitable: ¿estamos ante un fabricante de semiconductores o ante un financiador de infraestructuras que además fabrica GPUs? Esa ambivalencia explica mejor la reacción del mercado que cualquier cifra trimestral.
Señales de demanda imparable
Mientras tanto, los pedidos no dejan de crecer. Amazon Web Services ha triplicado su encargo de procesadores gráficos hasta los dos millones de unidades para atender cargas de trabajo de IA, robótica y agentes autónomos. El proveedor de nube Lambda, con el respaldo de Nvidia, ha obtenido unos 1.000 millones de dólares en deuda privada a corto plazo para adquirir chips destinados a una colaboración con Microsoft. Y SpaceXAI ha confirmado que utilizará la CPU Vera de Nvidia para acelerar sus workloads de IA a gran escala.
La propia compañía tiene previsto invertir 18.000 millones de dólares en participaciones de capital en desarrolladores de modelos e infraestructura durante el resto del ejercicio. Sus inversiones en empresas privadas alcanzaban ya los 47.900 millones a finales de julio.
Movimientos corporativos y de mercado
En el frente corporativo, circulan informes sobre una posible adquisición de Hugging Face por 13.000 millones de dólares, una operación que reforzaría la posición de Nvidia en el ecosistema de código abierto frente a rivales como OpenAI o Google. Raymond James ha elevado su precio objetivo de 352 a 515 dólares, argumentando que la compañía podría alcanzar el billón de dólares en ingresos para enero de 2029, mientras que otras casas como Evercore o Bernstein mantienen valoraciones más prudentes.
Los datos regulatorios revelan ventas de consejeros por valor de 410,44 millones de dólares en los últimos tres meses. Ajay K. Puri, hasta ahora vicepresidente ejecutivo de operaciones mundiales, dejó la compañía el 24 de agosto. Nvidia pagará su dividendo trimestral de 0,25 dólares por acción el 1 de octubre, con fecha de corte el 10 de septiembre.
La acción cotiza un 34% por encima de su mínimo de 52 semanas de 139,78 euros, pero sigue un 7,3% por debajo del máximo de 202,50 euros marcado en mayo. El avance interanual del 22% sugiere que la tendencia alcista de fondo permanece intacta, aunque el 3,6% de prima sobre la media móvil de 50 días (181,21 euros) deja poco margen para sorpresas negativas.
Los próximos resultados, previstos para el 18 de noviembre, dirán si los temores sobre los márgenes eran pasajeros o si, por el contrario, el coste de alimentar el boom de la IA empieza a pesar más que los ingresos que genera. Mientras tanto, el mercado observa con atención si esta red de financiación que Nvidia ha tejido a su alrededor se convierte en su mayor fortaleza o en su punto más vulnerable.
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