La semana que termina deja una imagen doble sobre Nvidia: por un lado, un despliegue de alianzas que refuerza su papel como arquitecto central de la infraestructura de inteligencia artificial; por otro, un calendario que aprieta y una serie de señales mixtas que invitan a la cautela. El mercado, mientras tanto, sigue premiando cada movimiento con subidas que, sin ser espectaculares, mantienen al fabricante de chips cerca de sus máximos históricos.

La nueva geografía de las alianzas
El sábado, Nvidia y Safe Superintelligence Inc. (SSI) anunciaron una asociación de largo plazo destinada a acelerar el crecimiento estratégico de esta última, según comunicó la propia compañía. Aunque no se revelaron cifras ni la estructura del acuerdo, la lectura es evidente: el fabricante de chips quiere ser el socio de infraestructura de la próxima generación de laboratorios de IA.
Apenas dos días antes, el 4 de agosto, Nvidia había cofundado junto a otras 36 organizaciones la Open Secure AI Alliance, un consorcio de 37 miembros que incluye a Microsoft, Cisco, Cloudflare, CrowdStrike, Hugging Face, IBM, Palo Alto Networks, Red Hat y la Linux Foundation, entre otros. El objetivo: definir estándares comunes para proteger a los agentes de IA. Más allá del componente técnico, la jugada tiene una lectura estratégica clara: quien fija las reglas de operación de la infraestructura de IA acaba moldeando el terreno de juego completo.
Este movimiento se suma a la alianza anunciada hace unas dos semanas con la SK Group, valorada en más de 500.000 millones de dólares, para construir infraestructura global de IA. Desde entonces, la acción acumula una subida cercana al 6,4%. El patrón es consistente: Nvidia ya no vende solo chips, sino que se posiciona como la columna vertebral de todo el ecosistema, desde la energía hasta la seguridad.
SpaceX y el coste oculto del boom
En paralelo, el acuerdo con SpaceX sigue alimentando las expectativas. La compañía espacial anunció la semana pasada, en su primera conferencia telefónica con inversores, que construirá su futura infraestructura de IA exclusivamente sobre la arquitectura "Vera Rubin" de Nvidia. El mercado reaccionó con una de las mayores subidas semanales en la historia del fabricante de chips, con un aumento de capitalización de varios cientos de miles de millones de dólares entre el martes y el viernes, según Bloomberg y Forbes.
Melius Research calcula que este acuerdo podría generar hasta 100.000 millones de dólares en ingresos adicionales si SpaceX escala hasta diez gigavatios de potencia de cómputo a finales de 2027. Pero la historia detrás de la euforia tiene un matiz que conviene no perder de vista: el coste real de la IA.
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Según un análisis de UBS, aproximadamente una cuarta parte del coste de materiales de un rack NVL72 "Oberon" de la nueva generación Vera Rubin corresponde a módulos de memoria. Los precios de la memoria HBM4 se han duplicado en comparación con la generación anterior, Blackwell. El almacenamiento, la refrigeración y el suministro eléctrico se han convertido en los nuevos cuellos de botella del sector. Tanto es así que Nvidia estaría evaluando una inversión de hasta 3.000 millones de dólares en una empresa energética respaldada por Blackstone para asegurarse acceso a capacidad eléctrica para futuros centros de datos, aunque el proyecto no ha sido confirmado oficialmente.
Instituciones que compran, insiders que venden
Pese a los interrogantes sobre los costes, el capital institucional sigue fluyendo. La Deutsche Bank declaró en su último informe de cartera una posición de 91,95 millones de acciones de Nvidia, valorada en unos 18.400 millones de dólares, lo que representa el 5,34% de su cartera total de inversión. Otros inversores institucionales más pequeños, como Silicon Valley Capital Partners y Hamilton Wealth LLC, también han incrementado sus posiciones recientemente.
En el lado opuesto, los movimientos de los insiders dibujan un panorama más matizado. En los últimos 90 días se han registrado 13 transacciones de venta por parte de directivos de Nvidia, por un valor total aproximado de 767,2 millones de dólares, incluyendo posiciones significativas del miembro del consejo Mark A. Stevens. A ello se suma la transferencia de 500.000 acciones por parte del director Tench Coxe desde un fideicomiso, en concepto de donación. Este tipo de operaciones no es inusual entre ejecutivos con amplios programas de opciones, pero contrasta con el optimismo que rodea al valor.
El factor China y la cita del 26 de agosto
El riesgo geopolítico tampoco desaparece. Según advirtió el servicio BeInCrypto el 4 de agosto, hasta 5.000 millones de dólares en ingresos podrían estar en juego si se endurecen las restricciones a la exportación hacia China. Para una compañía con una capitalización bursátil cercana a los 4,692 billones de euros, la cifra no es existencial, pero sí un recordatorio de que la narrativa de crecimiento puede verse interrumpida en cualquier momento por factores externos.
Los analistas de Bank of America renovaron el domingo su recomendación de compra con un precio objetivo de 350 dólares, calificando a Nvidia como su "top pick" entre los valores de semiconductores. Señalan que el PER esperado para 2027, de 16 veces, se encuentra en mínimos de diez años. Otros bancos han interpretado la volatilidad de finales de julio en los valores de chips como un estrechamiento temporal del círculo de inversores, no como una ruptura de la tendencia alcista fundamental.
La acción cerró el viernes en 193,68 euros, un 2,03% más que el día anterior, y se sitúa un 4,36% por debajo de su máximo de 52 semanas. En los últimos siete días de negociación, la subida acumulada alcanza el 7,54%, con el valor cotizando en torno a los 193,10 euros.
Todo apunta al 26 de agosto como la próxima gran prueba. Ese día, Nvidia presentará los resultados del segundo trimestre de su año fiscal 2027, que concluyó el 26 de julio. El consenso de los analistas espera unos ingresos de aproximadamente 91,9 mil millones de dólares y un beneficio por acción de 2,07 dólares, aunque otras estimaciones elevan la cifra a 93,61 mil millones y 2,13 dólares respectivamente. Las expectativas son elevadas, y ahí reside precisamente el riesgo de las próximas semanas: la estrategia de alianzas con SSI, SK Group y la coalición de seguridad refuerza la posición de Nvidia como infraestructura central de la IA, pero será la letra pequeña de las cuentas, no el siguiente anuncio de colaboración, la que determine si el precio actual sigue teniendo justificación.
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