La compañía enfrenta un escenario inédito: encarece sus servidores de IA por la crisis de memoria y, al mismo tiempo, actúa como banquero de sus propios compradores. Ambas estrategias revelan una tensión creciente entre su poder de mercado y los riesgos que asume.

El fabricante de chips ha decidido subir entre un 15% y un 17% el precio de sus sistemas Vera Rubin y Grace Blackwell para entregas a partir de inicios de 2027. El anuncio, realizado a mediados de agosto, responde a una realidad ineludible: los costes de memoria se han disparado hasta representar aproximadamente una cuarta parte del coste total de cada rack. No se trata de un problema aislado de Nvidia, sino del síntoma de una escasez global que afecta a toda la cadena de suministro.
La memoria DRAM para servidores se encareció entre un 13% y un 18% en el tercer trimestre de 2026 respecto al trimestre anterior, después de que en el primer trimestre los precios llegaran a saltar hasta un 90%. Los analistas estiman que las nuevas capacidades de fabricación no estarán disponibles hasta 2029 o 2030, por lo que el cuello de botella podría prolongarse al menos hasta la primera mitad de 2027.
El dilema de Rubin Ultra y la estrategia de los fabricantes de memoria
Un analista de Citrini ofrece una lectura matizada sobre una posible modificación técnica en el próximo chip Rubin Ultra de Nvidia: reducir de doce a ocho el número de capas de memoria HBM4E. Clientes como OpenAI y Anthropic habían llegado incluso a solicitar solo cuatro capas, una petición que Nvidia rechazó. Con doce capas, los costes de memoria representarían alrededor del 70% de los costes totales de componentes. Una reducción mejoraría el rendimiento del empaquetado y podría incrementar los volúmenes de entrega, por lo que el analista no lo considera necesariamente una señal negativa — incluso podría ampliar la demanda global de HBM a largo plazo.
La escasez está beneficiando directamente a los fabricantes de memoria. Samsung Electronics ha anunciado una distribución de entre 90 y 110 billones de wones, mientras que SK Hynix ha puesto en marcha un programa de recompra de acciones por valor de 40 billones de wones, con posterior cancelación de los títulos. Apple también estaría sintiendo los efectos del desabastecimiento en su propia cadena de suministro, según observaciones del mercado.
Cuando el vendedor también firma las hipotecas
Paralelamente al encarecimiento de sus productos, Nvidia ha asumido un rol que pocos esperaban: el de financiador de su propia clientela. La directora financiera, Colette Kress, ha revelado que los laboratorios de IA financiados con el respaldo de Nvidia aportarán aproximadamente una cuarta parte de los ingresos previstos para 2027. Esta afirmación arroja nueva luz sobre la sostenibilidad del crecimiento del gigante de los semiconductores.
Junto a seis grandes firmas de inversión — Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR—, Nvidia ha creado una plataforma destinada a movilizar más de 500.000 millones de dólares para expandir la infraestructura de IA. Los analistas de Morgan Stanley calculan que la exposición crediticia de Nvidia podría acercarse a los 200.000 millones de dólares en 2028, en su mayoría fuera de su balance. Pese a ello, S&P mantiene la calificación AA con perspectiva estable y un bajo nivel de endeudamiento de 0,4.
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A esto se suman los compromisos adquiridos con OpenAI: alrededor de doce gigavatios de capacidad de cómputo de Nvidia están comprometidos hasta 2030. Estas cifras explican por qué los observadores del mercado examinan con lupa quién acabará pagando la factura del auge de la IA: los clientes con recursos propios o el capital que la propia Nvidia ayuda a organizar.
Voces críticas y vientos regulatorios
No todos los actores del mercado ven esta arquitectura financiera con buenos ojos. El inversor Steve Eisman, célebre por sus apuestas contra el mercado inmobiliario estadounidense antes de la crisis financiera, ha advertido de que todo el comercio de IA depende en gran medida de la estabilidad financiera de OpenAI y Anthropic. Si la dinámica de gasto de cualquiera de estas dos empresas se estancara, podría desencadenarse una venta masiva en todo el sector tecnológico.
Los datos respaldan estas preocupaciones: OpenAI registró en un trimestre reciente una pérdida operativa de 12.300 millones de dólares, aunque con un aumento de ingresos del 18%. Anthropic, por su parte, ya opera con beneficios a nivel operativo en el mismo periodo. La diferencia entre ambas compañías evidencia cuán dispares son los perfiles de riesgo de los clientes sobre cuyo crecimiento se sustentan las proyecciones de Nvidia.
El entorno político añade otra capa de incertidumbre. La administración Trump está evaluando aranceles más amplios sobre semiconductores que podrían afectar también a servidores completos, más allá del arancel existente del 25% sobre ciertos chips, del que los centros de datos estadounidenses están actualmente exentos. Como respuesta, Nvidia ha creado su propio comité de acción política, el NVPAC, para defender sus intereses en Washington con mayor contundencia.
El pulso del mercado
En bolsa, la acción ha mostrado un comportamiento volátil. El viernes pasado, el título cedió un 4,1% hasta los 187,78 euros, después de haberse revalorizado un 13% en los treinta días anteriores. El precio se sitúa aproximadamente un 7,3% por debajo de su máximo de 52 semanas de 202,50 euros, alcanzado en mayo. No obstante, el valor sigue cotizando alrededor de un 34% por encima de su mínimo anual de septiembre del año pasado, lo que sugiere que el debate sobre la financiación no ha quebrado la tendencia alcista de fondo.
La nerviosidad también refleja las preocupaciones por la presión sobre los márgenes derivada del encarecimiento de los componentes de memoria, aunque la fortaleza operativa de Nvidia parece hasta ahora solo parcialmente afectada. El múltiplo precio-beneficio esperado se sitúa en torno a 23-24 veces, por debajo de su promedio de cinco años de aproximadamente 35 veces.
La adquisición de Hugging Face por 13.000 millones de dólares — destinada a consolidar su posición en el ecosistema de IA — se inscribe en esta estrategia de expansión agresiva y altamente intensiva en capital. Queda por ver si el modelo que combina autofinanciación, capital de socios y promesas de clientes se sostendrá cuando los primeros grandes compradores de IA tengan que cumplir sus propios compromisos de crecimiento. Los inversores harían bien en vigilar la evolución de los precios de memoria como factor de riesgo independiente: mientras persista la escasez, podrían llegar nuevos ajustes — tanto en Nvidia como en los fabricantes de memoria que hoy se benefician de la situación.
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