El gigante chino del automóvil ha decidido jugar en otra liga. Con la presentación de "Xiao Di", su robot humanoide, BYD se suma a la carrera por la inteligencia artificial encarnada, un terreno donde Tesla y su proyecto Optimus marcaron el camino. Pero mientras la compañía mira hacia el futuro, los números del presente dibujan un panorama mucho menos amable.

La incursión en robótica no es un movimiento aislado. El sector hierve en China: la división de robótica de Xpeng acaba de cerrar la mayor ronda de financiación privada de la historia de la industria de "IA encarnada" en el país, con más de 900 millones de dólares y una valoración que supera los 6.300 millones. IDG Capital, Gaorong, Tencent y Alibaba figuran entre los inversores, mientras que el fundador de Xpeng, He Xiaopeng, aportó personalmente unos 100 millones. El brazo de Chery, AiMOGA, también prepara su salto al parqué. BYD, con "Xiao Di", no quiere quedarse atrás, aunque por ahora no ha revelado ni planes de producción ni usos comerciales concretos.
Un semestre con dos caras
La foto financiera que el grupo presentó esta semana explica por qué los fabricantes chinos buscan refugio fuera del automóvil. Los ingresos del primer semestre cayeron un 7,13%, hasta los 344.800 millones de yuanes, y el beneficio neto se desplomó un 20,54%, quedándose en 12.300 millones. Las ventas de vehículos de nueva energía retrocedieron un 15,72%, hasta 1,808 millones de unidades. La guerra de precios en el mercado doméstico sigue pasando factura.
El lado positivo lo ponen los mercados exteriores. Las exportaciones crecieron un 67,8%, con 792.000 vehículos enviados fuera de China, hasta representar ya el 44% de las ventas totales. Las marcas premium Denza, Fangchengbao y Yangwang también rindieron: 228.000 unidades, un 61% más.
Pero dentro del conglomerado hay un foco de preocupación adicional. BYD Electronic, la filial de componentes electrónicos, vio hundirse su beneficio semestral un 75,35%, hasta 426 millones de yuanes. La compañía lo atribuye a cambios en la mezcla de producto y a una debilidad pasajera en el negocio de componentes para terminales inteligentes. El grupo matriz, por su parte, arrastra además el lastre de las pérdidas por tipo de cambio y los problemas de suministro de la segunda generación de la batería Blade.
La acción, en modo espera
El mercado ha recibido la mezcla de noticias con una calma que roza la indiferencia. El título cerró el viernes en 9,92 euros, prácticamente en su media de 50 sesiones (9,65 euros) y claramente por debajo de la de 200 días (10,44 euros). Eso sí, la distancia con el máximo anual de 12,99 euros, marcado a finales de agosto, sigue siendo del 24%, mientras que frente al mínimo de 52 semanas (8,03 euros) la recuperación alcanza también el 24%. En doce meses, la acción pierde un 21%.
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Mientras tanto, BlackRock ha aprovechado la debilidad para aumentar su participación hasta los 264,65 millones de acciones, un 2,91% del capital cotizado en Hong Kong, tras comprar unos 24 millones de títulos adicionales a mediados de agosto.
Una avalancha de lanzamientos como contrapeso
La estrategia de BYD para combatir la presión sobre los márgenes pasa por inundar el mercado de novedades. En el Salón de Chengdu, la submarca premium Fangchengbao presentó el Shooting Brake Fangcheng S GT, y BYD mostró la tercera generación del SUV Tang, cuyo lanzamiento está previsto para el cuarto trimestre de 2026.
Antes, el 23 de agosto, la berlina de lujo "Da Han" abrió su preventa con una arquitectura de 1.000 voltios y una autonomía CLTC de 1.008 kilómetros, a un precio de entrada de 249.900 yuanes. Y el próximo 2 de septiembre llegará el Sealion 08, el nuevo buque insignia de la gama Ocean, cuya preventa comenzó a mediados de agosto.
Fuera de China, el plan de expansión no se detiene. En Brasil, la pick-up híbrida enchufable "Mako", basada en la plataforma del Song Plus, se producirá localmente. En Bangladesh, el fabricante de motocicletas Runner Automobiles ha firmado un acuerdo técnico con BYD para ensamblar eléctricos sobre el terreno.
El regulador, en el horizonte
La ofensiva comercial coincide con un endurecimiento normativo. El Ministerio de Industria chino ha anunciado una supervisión más estricta de las pruebas y validaciones de nuevos vehículos, con el objetivo de frenar los lanzamientos precipitados. Además, el Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular estudia reformar la ley de tráfico para regular la responsabilidad en la conducción autónoma. BYD ya ha adelantado que asumirá los costes de los accidentes ocurridos mientras esté activo su sistema de asistencia "God's Eye".
La pregunta que flota sobre el valor es si esta marea de lanzamientos logrará compensar la debilidad operativa del primer semestre. La respuesta no llegará de inmediato: los analistas tendrán que esperar a los próximos trimestres para comprobar si la estrategia de volumen y expansión exterior basta para revertir la tendencia de los márgenes. Por ahora, la acción se limita a consolidar, mientras BYD reparte sus apuestas entre el automóvil, la exportación y un robot llamado "Xiao Di" que aún tiene mucho que demostrar.
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