Estimados lectores,

¿Ha terminado el rally de la Inteligencia Artificial o simplemente estamos entrando en su fase de madurez más exigente? Esta es la pregunta que ha dominado las conversaciones en los parqués bursátiles a lo largo de esta semana. Si nos limitamos a observar la superficie —con el S&P 500 y el Nasdaq cerrando la semana bajo presión— podríamos concluir erróneamente que el sentimiento general se ha agriado.
Sin embargo, una mirada más profunda revela una fractura tectónica. El mercado ha dejado de comprar indiscriminadamente "todo lo que huela a IA" y ha comenzado a distinguir, con una frialdad casi quirúrgica, entre dos grupos: quienes venden las palas y quienes están hipotecando la granja para cavar en busca de oro.
Bienvenidos a una edición de viernes donde analizaremos por qué Amazon está pagando los platos rotos de la fiesta, mientras la infraestructura de semiconductores busca un nuevo suelo tras días de volatilidad extrema.
El precio de la ambición: Amazon y la factura de los 200.000 millones
La noticia que ha definido el sentimiento de la semana tiene nombre propio: Amazon. Mientras otras grandes tecnológicas lograban capear el temporal, las acciones del gigante de Seattle sufrieron un duro revés este viernes, llegando a ceder más de un 8% durante la sesión.
El catalizador de esta venta masiva es un número difícil de digerir: 200.000 millones de dólares. Esa es la cifra en gastos de capital (Capex) que la compañía planea desembolsar en 2026, destinada casi exclusivamente a infraestructura de IA. Para ponerlo en perspectiva, Wall Street está intentando asimilar un plan de gasto conjunto de las cuatro grandes tecnológicas que asciende a 650.000 millones de dólares para este año.
La reacción de los inversores ha sido visceral. A diferencia de la indulgencia mostrada hacia Meta o Google en trimestres anteriores, el mercado interpreta el anuncio de Amazon como una señal de alarma. Pese a que AWS aceleró y los ingresos del cuarto trimestre superaron las expectativas, la narrativa ha cambiado radicalmente: los inversores ya no aplauden el gasto ciego; exigen ver el retorno de la inversión (ROI) ahora, no en 2030.
La paradoja es cruelmente moderna: para financiar esta eficiencia y el enfoque en la inteligencia sintética, Amazon ha confirmado el recorte de 16.000 empleos corporativos. Despedir talento humano para financiar silicio, todo mientras el mercado castiga la valoración por gastar demasiado, resume a la perfección la tensión actual del sector.
La fontanería de la IA: El cuello de botella se desplaza
Mientras los hiperescaladores sufren el escrutinio de sus balances, el hardware vive una realidad bifurcada. Si Amazon es quien paga la factura, Nvidia y sus aliados son quienes la cobran, aunque esta semana no han estado exentos de presión. El índice de semiconductores cerró el jueves prácticamente plano tras una semana de vaivenes, y Nvidia ha acumulado un retroceso superior al 10% desde sus máximos recientes.
Sin embargo, la historia más reveladora de las últimas 48 horas no la protagonizan los gigantes habituales, sino Tower Semiconductor. La firma ha destacado tras anunciar este jueves una colaboración estratégica con Nvidia para producir módulos ópticos de 1.6 Terabits.
Este movimiento es crucial para entender hacia dónde va el dinero inteligente. Confirma que el cuello de botella de la IA ya no es solo el procesador (la GPU), sino la velocidad a la que movemos los datos entre los chips. El "Muro de la Memoria" es el nuevo enemigo a batir. Que Tower Semiconductor invierta 650 millones de dólares para duplicar velocidades de transmisión nos indica que la infraestructura física de la IA está lejos de tocar techo, independientemente de la volatilidad a corto plazo en las acciones de Amazon.
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El "Tech Wreck" del Software: ¿Trampa de valor?
Más allá de los siete magníficos, el panorama para el software como servicio (SaaS) es desolador. El ETF de software (IGV) ha caído más de un 13% en cinco sesiones, entrando en territorio de sobreventa técnica.
Estamos ante una clara segmentación del mercado:
1. Los ganadores de infraestructura: Nvidia, TSMC, Broadcom.
2. Los pagadores: Amazon, Microsoft, Meta (castigados por el coste).
3. Las víctimas: Empresas de software tradicionales como Salesforce (-24% YTD) o Adobe (-23% YTD), ante el temor de que la IA desplace sus modelos de negocio o de que no estén monetizando lo suficientemente rápido.
No obstante, analistas de firmas como BTIG sugieren que podríamos estar ante un rebote táctico inminente. Las valoraciones en el sector software empiezan a parecer atractivas para el inversor contrarian capaz de soportar la volatilidad, bajo la premisa de que el mercado suele exagerar tanto en la euforia como en el pánico.
La excepción llamada Palantir
En medio de este caos en el software, Palantir merece una mención aparte. Mientras sus pares sufrían, la compañía presentó resultados esta semana que validan su tesis. Con un crecimiento de ingresos del 70% y una "Regla de 40" (crecimiento + margen) alcanzando un inaudito 127%, la empresa de Alex Karp está demostrando que existe una demanda real y tangible de IA en el sector comercial de EE. UU.
A diferencia de las promesas de gasto futuro de Amazon, Palantir está mostrando flujo de caja libre en el presente. Es el ejemplo perfecto de lo que el mercado premia en este entorno de 2026: ejecución real frente a diapositivas de PowerPoint sobre el futuro.4
Bitcoin: El canario en la mina de la volatilidad
No podemos cerrar la semana sin mirar al mercado cripto, que ha actuado como un indicador adelantado del apetito por el riesgo. Tras una caída libre que llevó al Bitcoin a perder cerca del 50% de su valor desde los máximos de octubre (tocando la zona de los $63,000-$66,000 el jueves), este viernes hemos presenciado un rebote moderado.
El "oro digital" recuperó terreno hoy, situándose en el rango de los $65,000-$67,000 dólares tras el desplome del jueves, cuando cedió más del 12% en una sola sesión —su peor caída desde noviembre de 2022—. Esto confirma que la correlación entre las acciones tecnológicas de alto crecimiento y las criptomonedas sigue intacta. Aunque el "miedo extremo" se ha disipado ligeramente, las liquidaciones superiores a los 1.000 millones de dólares en 24 horas son un recordatorio de que el apalancamiento sigue siendo un arma de doble filo en este ciclo.
Mirando a la próxima semana
Nos despedimos con un sabor agridulce. Los índices cierran la semana en negativo —el S&P 500 acumula pérdidas del 2,5% y el Nasdaq un 4%— y la estructura del mercado ha cambiado. El crecimiento a cualquier precio ya no es aceptable; la era de la eficiencia del capital ha vuelto.
Para la próxima semana, mantengan la atención en dos frentes clave:
1. El informe de empleo de enero: Retrasado hasta la próxima semana, será el dato crucial. Si las cifras oficiales confirman la debilidad mostrada en los datos preliminares, la narrativa podría virar rápidamente de "burbuja de IA" a "riesgo de recesión".
2. La digestión del Capex: Veremos si los analistas comienzan a ajustar a la baja las calificaciones de otras tecnológicas, tomando como referencia el castigo ejemplar que ha recibido Amazon.
Que tengan un excelente fin de semana.
Saludos cordiales,
Redacción Tecnología-Informática
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