El oro desata su rally: el mercado laboral de EE.UU. reescribe el guion de la Fed y los 4.500 dólares asoman en el horizonte
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El oro desata su rally: el mercado laboral de EE.UU. reescribe el guion de la Fed y los 4.500 dólares asoman en el horizonte

La onza troy de oro ha roto amarras. El metal precioso superó el jueves la resistencia de los 4.380 dólares y ahora cotiza en 4.422,30 dólares, un avance semanal del 7,57% que lo sitúa en su nivel más alto desde principios de junio. El movimiento, sin embargo, no responde a un único catalizador: es la confluencia de un mercado laboral estadounidense que se resquebraja, una Fed que ha perdido su brújula comunicativa y una demanda física asiática que no da tregua.

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Índice de Contenidos
  1. El empleo, el detonante que lo cambió todo
  2. Una Fed sin brújula amplifica la volatilidad
  3. Asia compra, Occidente duda
  4. Oriente Próximo: el contrapunto geopolítico
  5. El siguiente objetivo: 4.500 dólares

El empleo, el detonante que lo cambió todo

Todo comenzó hace una semana, cuando Estados Unidos sorprendió con la destrucción de 23.000 puestos de trabajo en julio, una cifra que además vino acompañada de una revisión a la baja del dato de junio. El informe sacudió los cimientos de las expectativas de tipos: la probabilidad de una subida de tipos en septiembre se desplomó del 67% al 44% en cuestión de días, un giro radical que algunos operadores ya daban por descontado.

El efecto dominó no se hizo esperar. El índice del dólar cayó a su nivel más bajo en dos meses, alrededor de los 99,70 puntos, abaratando el oro para los compradores internacionales. Al mismo tiempo, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense cedieron terreno, reduciendo el coste de oportunidad de mantener un activo que no paga intereses. La combinación resultó explosiva para el metal precioso, que ahora cotiza aproximadamente un 6% por encima de su media móvil de 50 días, situada en 4.172 dólares.

Una Fed sin brújula amplifica la volatilidad

Desde la reunión de finales de julio, la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh ha abandonado en gran medida su tradicional forward guidance. Sin señales claras sobre la trayectoria futura de los tipos, el mercado del oro reacciona ahora con mayor sensibilidad a cada publicación macroeconómica. Esta ausencia de orientación convierte cada dato en un evento de alta tensión para los inversores.

Los ojos están puestos en los dos informes de inflación que se publican esta semana. Los economistas anticipan un aumento de los precios al consumo del 3,4% interanual. Si el dato sorprende a la baja, la Fed podría verse obligada a pausar su ciclo restrictivo, lo que daría un nuevo impulso al oro. Por el contrario, una lectura alcista devolvería presión al metal, que vería cómo las expectativas de subidas vuelven a cobrar vida.

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Asia compra, Occidente duda

Mientras los fondos cotizados respaldados por oro registraron salidas de capital en el último trimestre, los bancos centrales aprovecharon para acumular reservas. Las estimaciones apuntan a que las instituciones oficiales adquirieron alrededor de 289 toneladas en el segundo trimestre de 2026, con especial protagonismo de las autoridades monetarias asiáticas y del banco central de Polonia.

China, en particular, está jugando un papel cada vez más relevante. Los inversores institucionales del gigante asiático continúan ampliando sus posiciones largas en productos respaldados por oro, no tanto por las señales de tipos a corto plazo como por una estrategia estructural de diversificación. El objetivo: protegerse de la volatilidad que sacude al sector tecnológico y blindar sus carteras ante un entorno global incierto.

Oriente Próximo: el contrapunto geopolítico

El frente diplomático añade un matiz interesante al panorama. La mediación de Omán ha permitido un acuerdo para la reapertura del estrecho de Ormuz, lo que ha relajado los precios del petróleo y atenuado los temores inflacionistas globales. Irán confirmó que las conversaciones con Omán están cerca de concluir, aunque desmintió negociaciones directas con Washington, que por su parte aseguraba que un acuerdo era inminente.

Esta distensión ha restado parte de la prima de riesgo geopolítico al oro, pero no ha frenado su impulso alcista. La incertidumbre persiste y el metal precioso sigue siendo el refugio favorito de quienes desconfían de la estabilidad macroeconómica.

El siguiente objetivo: 4.500 dólares

Con la superación de los 4.380 dólares, el análisis técnico ha cambiado de tercio. La zona de los 4.300 dólares se consolida ahora como soporte, apuntalada por la demanda de los bancos centrales. El índice de fuerza relativa (RSI) se sitúa en 67,4, señalando una condición de sobrecompra que, sin embargo, no emite aún señales de agotamiento.

Los analistas consideran que, si los datos de inflación confirman la tendencia desinflacionista de la economía estadounidense, la barrera psicológica de los 4.500 dólares podría alcanzarse en las próximas semanas. El oro, que ya supera en más de un 6% su promedio de 50 sesiones, parece decidido a escribir un nuevo capítulo en su historia alcista. La pregunta no es si lo logrará, sino qué dato macroeconómico le dará el empujón definitivo.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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