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D-Wave Quantum: VoltaB1 aterriza en Como mientras el mercado pone a prueba el relato cuántico

La carrera por la supremacía cuántica vive estos días una paradoja que resume bien el momento del sector: mientras los grandes centros de datos clásicos y la inteligencia artificial acaparan titulares por sus costes desorbitados, D-Wave Quantum acaba de colocar su hardware más avanzado en un escenario tan pintoresco como exigente. El Advantage2, bautizado como VoltaB1, llegó el jueves a la Villa Saporiti, en la localidad italiana de Como, y este viernes se celebra su inauguración oficial en el marco de la alianza transalpina Q-Alliance.

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La instalación es la consecuencia directa de un acuerdo anunciado en octubre de 2025 con Swiss Quantum Technology SA (SQT), una operación valorada en 10 millones de euros. En virtud de ese contrato, la firma suiza se asegura la mitad de la capacidad del sistema durante cinco años y se reserva una opción de compra sobre el conjunto completo. El equipo, que supera los 4.400 qubits, quedará a disposición de investigadores y empresas locales, además de poder utilizarse a través del servicio en la nube Leap.

Índice de Contenidos
  1. Un hito industrial que no despeja todas las incógnitas
  2. El efecto arrastre de IonQ y la resaca en el sector
  3. Frente legal y movimientos en el consejo

Un hito industrial que no despeja todas las incógnitas

Para la compañía canadiense, la entrega supone un escaparate de primer nivel. Su consejero delegado, Alan Baratz, sitúa los casos de uso más prometedores en la investigación farmacéutica, el desarrollo de medicamentos o la optimización de operaciones cotidianas como la planificación de turnos. Sin embargo, el propio sector invita a la mesura: los sistemas de annealing están diseñados para tareas concretas de optimización y no funcionan como ordenadores cuánticos universales, de modo que un elevado número de qubits no equivale por sí solo a una mayor potencia de cálculo.

A ello se suma que ciertas afirmaciones llamativas siguen sin verificación independiente. Cuando D-Wave sostiene que su Advantage2 resolvió una simulación de materiales que a un superordenador clásico le habría llevado casi un millón de años y el consumo eléctrico anual de todo el planeta, se trata de una declaración propia de la empresa, no de un resultado contrastado por terceros. El calendario tampoco está cerrado: el sistema ya está sobre el terreno, pero aún no hay fecha confirmada para su plena operatividad ni para el acceso regular de clientes.

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El efecto arrastre de IonQ y la resaca en el sector

El contexto bursátil en el que se produce este avance dista mucho de ser plácido. En la sesión anterior, los títulos de D-Wave Quantum repuntaron un 6,1% hasta cerrar en 11,43 euros, impulsados por un rebote generalizado en el segmento de la computación cuántica. Ese movimiento llegó después de que la ampliación de capital de 2.000 millones de dólares anunciada por el competidor IonQ, junto con la adquisición íntegramente en acciones de Elisity, desatara una oleada de preocupación por la dilución en toda la industria. Según diversos medios, la presión vendedora previa no tuvo su origen en factores específicos de D-Wave, sino en esa reacción sectorial.

Pese al respiro, el panorama sigue siendo complicado. El valor acumula un descenso del 50% desde que arrancó el año y cotiza un 71% por debajo de su máximo de 52 semanas, situado en 38,88 euros. Los inversores tecnológicos se han vuelto más selectivos y castigan con dureza los modelos de negocio que prometen una capacidad de cálculo visionaria pero cuya viabilidad financiera exige largos periodos de maduración. La disposición a premiar con valoraciones elevadas proyectos sin beneficios inmediatos se ha enfriado de forma evidente.

A la volatilidad del sector se añade un flanco jurídico. El despacho Kessler Topaz Meltzer & Check comunicó el 10 de octubre la apertura de una investigación sobre posibles infracciones de la legislación de valores estadounidense. El propio anuncio subraya que se trata de un proceso en curso y no constituye prueba alguna de irregularidad.

En paralelo, un registro remitido a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) reflejó un cambio en la cúpula directiva: el consejero Bernard Gavgani recibió una asignación de 16.493 unidades de acciones aún no consolidadas. Mientras tanto, D-Wave también ha blindado su capacidad productiva prolongando su alianza de fabricación con SkyWater Technology mediante un acuerdo plurianual centrado en el desarrollo de procesos de semiconductores especializados y la producción de sus sistemas cuánticos. Las partes no desvelaron las condiciones económicas del pacto.

Con la puesta en marcha de VoltaB1 en el horizonte, los inversores tienen ahora dos frentes que vigilar de cerca: la evolución de la investigación legal y el momento en que el hardware europeo empiece a generar valor real. Solo cuando el sistema opere sin contratiempos y los socios obtengan retornos demostrables, la instalación junto al lago de Como dejará de ser una promesa para convertirse en un argumento sólido ante el mercado.

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Miguel Ángel Torres Díaz

Sobre el autor

Miguel Ángel Torres Díaz

Periodista de tecnología especializado en videojuegos, realidad virtual y tendencias de consumo digital. Más de 10 años cubriendo la industria tecnológica española.

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