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Acciones

D-Wave Quantum: el dilema de medir a una promesa tecnológica con el rasero de los balances

Hay pocas acciones que condensen tan bien la tensión entre futuro y presente como D-Wave Quantum. La compañía de computación cuántica vive un otoño de contrastes: mientras un bufete jurídico escruta posibles irregularidades tras la salida de su director financiero, una aseguradora centenaria aprovecha para incrementar su participación. El mismo día, el 1 de septiembre, Pomerantz LLP anunció una investigación contra la empresa y ciertos directivos por posibles prácticas fraudulentas, y The Manufacturers Life Insurance Company comunicó la compra de nuevos títulos. Dos lecturas opuestas de los mismos hechos, dos estrategias que conviven en el mismo mercado.

Imagen tecnológica

La cotización, que ronda los 14,60 euros tras subir un 2,0% en la última sesión, refleja a la perfección ese tira y afloja. El papel ha pasado de la euforia al escepticismo en apenas un año: desde el máximo de 52 semanas de 40,41 euros alcanzado en octubre del año pasado, el descenso acumulado supera el 64%. Y sin embargo, desde el suelo marcado el 30 de marzo, la tendencia ha dado señales de agotamiento vendedor. La acción se mueve, pero sin rumbo claro.

Índice de Contenidos
  1. El ruido legal y el silencio institucional
  2. Pedidos que crecen, facturación que no termina de arrancar
  3. La hoja de ruta: un horizonte que deslumbra y desconcierta a partes iguales
  4. Un veredicto que queda aplazado

Las investigaciones de despachos de abogados en Estados Unidos tras caídas bursátiles o cambios sorpresivos en la cúpula son casi un reflejo condicionado. No implican necesariamente una demanda, pero delatan que los letrados detectan flancos atacables. En el caso de D-Wave, la pesquisa de Pomerantz se apoya explícitamente en las circunstancias del adiós del CFO, John Markovich, anunciado el miércoles pasado. La acción apenas se resintió: un 1,2% de retroceso, una nimiedad comparada con los vaivenes de las semanas anteriores.

Ese movimiento casi testimonial contrasta con el 8,7% de caída acumulada desde que la compañía decepcionara con sus cifras trimestrales hace aproximadamente un mes. Los ingresos del segundo trimestre se quedaron en 3,1 millones de dólares, por debajo de lo estimado, y la pérdida ajustada por acción superó las previsiones. Fue entonces cuando el mercado ajustó sus expectativas.

La decisión de Manufacturers Life de aumentar su posición en plena tormenta mediática admite varias lecturas. Puede interpretarse como una apuesta por el valor intrínseco del negocio a largo plazo, o como un simple reequilibrio de cartera sin mayor trasfondo. Ambas explicaciones son perfectamente compatibles, y ninguna debería tomarse como un veredicto sobre la gestión de D-Wave.

Pedidos que crecen, facturación que no termina de arrancar

En medio de la niebla, hay un dato que destaca por su solidez: los bookings del segundo trimestre crecieron un 59% interanual, hasta los 2,1 millones de dólares. La compañía subraya además que los clientes comerciales ganan peso en la mezcla de ingresos y que seis aplicaciones han pasado de la fase de pruebas a producción real. Es el indicador más fiable de progreso en unos resultados donde la facturación todavía oscila con fuerza por el tamaño reducido de la operación.

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La brecha entre lo contratado y lo efectivamente facturado sigue siendo considerable. Quien pretenda trazar una línea recta de crecimiento desde los bookings hacia los ingresos recurrentes ignora lo tortuoso del camino en esta industria. La transición de un pedido a una facturación estable y repetible lleva tiempo, y ese desfase temporal es precisamente lo que alimenta tanto el optimismo de los convencidos como la cautela de los escépticos.

La hoja de ruta: un horizonte que deslumbra y desconcierta a partes iguales

El consejero delegado, Baratz, ha dibujado un plan ambicioso: un sistema de puertas lógicas de 17 qubits para 2026 que escalaría hasta los 100 qubits lógicos en 2032, junto a un sistema de annealing de 100.000 qubits previsto para 2031. Una visión que fascina a los inversores y que, al mismo tiempo, queda a años luz de los balances actuales. Ahí reside el choque entre el entusiasmo tecnológico y la impaciencia del accionista.

Esa misma dicotomía explica que Rosenblatt mantuviera en agosto un precio objetivo de 43 dólares pese a los débiles resultados, y que BMO Capital Markets iniciara cobertura el 24 de agosto con una recomendación de outperform y un objetivo de 35 dólares. Ambas valoraciones, sin embargo, se emitieron antes de conocerse la salida del CFO y la investigación legal, por lo que su vigencia como reflejo del sentimiento actual es limitada.

La transición hacia un director financiero interino, Greg Golkov, llega en un momento delicado. No es una señal de alarma en sí misma, pero tampoco un trámite neutral: los cambios en la cúpula financiera merecen atención especial cuando la empresa aún acumula pérdidas y depende de la confianza externa para financiar su crecimiento.

Un veredicto que queda aplazado

La balanza se inclina por ahora más hacia la cautela que hacia el entusiasmo. Los avances en bookings y la creciente base de aplicaciones productivas son logros reales, pero el trecho que separa la ejecución actual de las promesas de la hoja de ruta sigue siendo enorme. La próxima cita con los resultados, prevista para el 5 de noviembre, revelará si la tendencia de los pedidos se consolida o si el rezago en la facturación responde a un problema estructural.

Hasta entonces, D-Wave seguirá siendo un caso de estudio sobre cómo los mercados sopesan una misma realidad desde prismas opuestos: el de quienes ven una tecnología revolucionaria en ciernes y el de quienes prefieren juzgar por los números que ya están sobre la mesa.

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Javier Martínez González

Sobre el autor

Javier Martínez González

Ingeniero de software convertido en escritor tecnológico. Analiza las últimas tendencias en hardware, software empresarial y computación en la nube.

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