El gigante chino BYD vive un momento de contrastes. Mientras su cotización acumula una recuperación del 28,78% en los últimos 30 días y la acción en Fráncfort cerró el jueves a 10,50 euros (+1,47%), la compañía se prepara para dar un salto que va mucho más allá del automóvil: en agosto presentará su primer robot humanoide, un movimiento que la sitúa en competencia directa con Tesla. Pero el camino no es uniforme: el crecimiento explosivo en Europa convive con un desplome del 73,3% en Turquía y dudas sobre la calidad real de sus matriculaciones en Alemania.

El robot que venderá coches
BYD confirmó el 28 de julio que su centro de experiencia "Di Space" en Zhengzhou albergará la primera demostración pública de un robot humanoide. El espacio, de 15.000 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas, está diseñado para exhibiciones prácticas, no para vídeos conceptuales. La vicepresidenta Stella Li ya adelantó la lógica comercial: cada concesionario de BYD podría contar con dos o tres robots que ayuden a mostrar los vehículos a los clientes. Su objetivo es que estos asistentes robóticos estén operativos en uno o dos años, aunque matizó que no sustituirán el contacto humano.
La compañía lleva tiempo trabajando en ello. A finales de 2024 creó un equipo dedicado a la inteligencia artificial encarnada dentro de su decimoquinta unidad de negocio. BYD desmintió los rumores sobre un pedido interno de 20.000 unidades para 2026 o la existencia de una séptima generación de prototipos con 150 unidades de prueba. Lo que sí está claro es que el sector entero se mueve en la misma dirección: Aimoga (marca de Chery) ya vende robots a particulares, Xpeng planea la producción en serie de su robot "Iron" para finales de año y SAIC-GM emplea robots con ruedas en el montaje de baterías.
El margen de beneficio de la industria del automóvil ha caído al 4,1%, su nivel más bajo en una década. Los fabricantes aprovechan que la tecnología de los vehículos eléctricos y los robots humanoides comparte más del 70% de sus componentes, incluyendo cadenas de suministro casi idénticas. Casi una veintena de constructores compiten ya en esta carrera, y 2026 se perfila como el año decisivo para el salto de los prototipos a la producción real.
La reacción bursátil no se limitó a BYD. El 28 de julio, las acciones A de la compañía en Shenzhen subieron más de un 2% intradía, mientras que proveedores del sector robótico como Mingxin Xuteng alcanzaron el límite diario de subida por segunda jornada consecutiva y Shangwei New Materials avanzó más de un 9%.
Europa: 270% de crecimiento con asteriscos
Las ventas de vehículos eléctricos de BYD en Europa crecieron un 270% en 2025, y en el primer trimestre de 2026 sumaron otro 156%. La compañía atribuye el tirón a su nueva tecnología de carga ultrarrápida y a la llegada de varios modelos recientes. Sin embargo, Stefan Bratzel, analista del CAM, advierte que esta expansión se logra a costa del margen, ya que se financia principalmente mediante acuerdos con bancos y empresas de leasing europeas, no a través de una filial financiera propia.
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Las dudas sobre la calidad de los datos empañan el optimismo. De las 30.472 matriculaciones de BYD en Alemania desde diciembre de 2022, solo 18.536 circulan realmente por las carreteras, según el observador Matthias Schmidt. La diferencia sugiere que una parte significativa de los registros corresponde a stock de concesionarios y no a ventas a clientes finales. Aun así, el porcentaje de compradores particulares en Alemania pasó del 12,4% en 2025 al 32,5% entre enero y abril de 2026, lo que indica que la marca gana tracción más allá de las flotas empresariales.
En Reino Unido, BYD ha superado las 100.000 unidades vendidas desde su llegada en 2023, y su red de concesionarios ha pasado de cinco a 143 puntos de venta. En Indonesia, durante el salón GIIAS, presentó el monovolumen eléctrico M6 EV con una autonomía de 450 kilómetros.
El muro turco
El contrapunto más duro llega desde Turquía. Un panel de la Organización Mundial del Comercio declaró ilegal el arancel adicional del 40% que Ankara impuso a los vehículos eléctricos chinos en junio de 2024. Turquía eximió de esta tasa a los fabricantes que invirtieran localmente, y BYD firmó en julio de 2024 un acuerdo de inversión de 1.000 millones de dólares para construir una fábrica en Manisa con capacidad para 150.000 vehículos y 5.000 empleos. Pero el proyecto no avanza, y desde enero de 2026 Ankara ha suspendido las ventajas fiscales para la compañía.
El resultado es demoledor: en el primer semestre de 2026, BYD vendió solo 6.809 vehículos en Turquía, frente a los 25.501 del mismo periodo del año anterior, un desplome del 73,3%.
La acción, entre dos aguas
La cotización refleja esta dualidad. El título en Hong Kong cerró el miércoles a 10,35 euros (+2,21%), acumulando una subida cercana al 27% en cuatro semanas. Desde el mínimo de 52 semanas de 8,03 euros alcanzado a finales de junio, la recuperación roza el 29%. Sin embargo, el máximo anual de 13,74 euros queda todavía un 25% por encima.
Tesla sigue siendo la referencia en robótica: ha reconvertido sus líneas de producción del Model S y Model X en Fremont para fabricar el robot Optimus, aunque Reuters sitúa su lanzamiento comercial a finales de 2027. China, por su parte, fabricó en 2025 aproximadamente el 90% de los 13.000 robots humanoides entregados en todo el mundo. La pregunta que divide a los investigadores es cuándo podrán estas máquinas realizar tareas imprevistas de forma económicamente viable a gran escala.
Para los inversores, la fecha exacta de la presentación de agosto y los detalles sobre especificaciones, precios y hoja de ruta de la nueva división robótica serán determinantes. BYD se juega en los próximos meses demostrar que su expansión no es solo cuestión de volumen, sino de rentabilidad y de capacidad para abrir frentes —desde los robots hasta los mercados más difíciles— sin perder el equilibrio.
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