La cotización de BYD cerró la sesión del viernes con un descenso del 2,4%, hasta situarse en 8,39 euros por acción. El retroceso se produjo en un contexto de debilidad generalizada entre los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, después de que Citigroup publicara una estimación que situaba los volúmenes mayoristas de vehículos de nueva energía en China durante septiembre ligeramente por debajo de lo que esperaban los inversores.

A ese factor se sumaron otras presiones sobre el apetito por el riesgo en Hong Kong. Según recoge Reuters, el repunte abrupto de la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense y el encarecimiento del crudo contribuyeron a enfriar el ánimo comprador en la plaza hongkonesa. En el caso concreto de la compañía, no trascendió ningún detonante propio que explicara la caída.
Con este movimiento, el título queda apenas un 4,5% por encima de su mínimo de 52 semanas, fijado en 8,03 euros.
Luces y sombras en las entregas de septiembre
La reacción del mercado llegó apenas unos días después de que BYD hiciera públicos sus datos de entregas. La firma comunicó la venta de 463.561 vehículos de nueva energía durante septiembre, lo que representa un avance del 16,98% respecto al mismo mes del ejercicio anterior. De esa cifra total, 273.143 unidades correspondieron a turismos íntegramente eléctricos.
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Pese al incremento interanual, la respuesta bursátil dejó entrever una brecha entre los volúmenes comunicados y las expectativas que manejaban los inversores sobre el mercado doméstico chino. En lo que va de año, el acumulado de entregas asciende a 3.131.576 unidades, un 3,94% por debajo del registrado en el mismo tramo de 2024.
El negocio exterior como principal sostén
El motor del crecimiento volvió a estar fuera de China. Las exportaciones alcanzaron las 180.700 unidades, y los cálculos elaborados por Reuters a partir de los datos de la compañía elevan a 179.877 las unidades de turismos y pick-ups enviadas al exterior, lo que equivale a un salto del 153,9%. Es decir, la demanda internacional compensó con holgura la atonía que sigue arrastrando el mercado nacional.
No ocurre lo mismo con la competencia interna, que aprieta. Rivales como Geely están desembarcando con nuevos sistemas que recortan los tiempos de recarga, lo que añade presión tecnológica sobre el fabricante.
JPMorgan recorta el precio objetivo
Los vientos de cara también se reflejan en las valoraciones de los analistas. El 30 de septiembre, JPMorgan rebajó su recomendación sobre BYD desde "sobreponderar" hasta "neutral", al tiempo que recortaba el precio objetivo desde 124 dólares de Hong Kong hasta 88. Entre los argumentos esgrimidos por la entidad figuran la floja demanda interna en China, el encarecimiento de los costes de aprovisionamiento, la incertidumbre regulatoria y las barreras comerciales que enfrentan los fabricantes chinos en los mercados exteriores.
El décimo millón de la saga Dynasty
Ajeno a la presión del parqué, el grupo continúa ampliando su catálogo. El vehículo número diez millones de la familia Dynasty salió de la línea de producción bajo el nombre de Da Han, un modelo cuya puesta de largo oficial está prevista para el 13 de octubre.
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