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Acciones

Almonty: la fractura del mercado de wolframio se refleja en márgenes récord y un contrato blindado hasta mediados de siglo

Hay momentos en que la cotización de una compañía minera cuenta menos que las señales que emite su propia dirección. En el caso de Almonty Industries, la comunicación más reveladora de las últimas semanas no llegó desde el parqué, sino desde los boletines para inversores que el consejero delegado, Lewis Black, publicó el 16 y el 30 de agosto. En ellos se dibuja un mercado del wolframio partido en dos: el ecosistema chino y el occidental, cada uno con sus propias reglas, precios y flujos de suministro.

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Esa bifurcación tiene ahora un catalizador adicional: las nuevas restricciones impuestas por Washington a las exportaciones de chatarra de wolframio. Un movimiento regulatorio que, visto en retrospectiva, ayuda a entender buena parte del recorrido bursátil del valor en los últimos meses.

Índice de Contenidos
  1. La ecuación detrás de la revalorización
  2. El respaldo de Jefferies y la lectura correcta de las valoraciones
  3. Un contrato que blinda la demanda durante dos décadas
  4. La cotización se concentra y el mercado espera datos

La ecuación detrás de la revalorización

Los números fríos respaldan esa lectura. El viernes, la acción cerró en 15,17 euros, con un retroceso del 1,2% en la sesión y una caída acumulada del 2,6% en la semana. Pero quien amplíe el foco descubrirá una dinámica muy distinta: en el último mes la revalorización alcanza el 31%, desde enero el avance es del 91% y en doce meses el título se ha multiplicado por 4,2. El máximo de 52 semanas, fijado en 20,61 euros, queda lejos, aunque el RSI de 57,3 sugiere un territorio neutral: sin sobrecompra, pero también sin debilidad manifiesta.

Detrás de esta trayectoria no hay solo un efecto moda en torno a los materiales críticos. Los fundamentales operativos han dado un salto de calidad. En el segundo trimestre de 2026, los ingresos crecieron un 498% hasta los 43,0 millones de dólares, impulsados por la fuerte escalada de los precios del APT de wolframio. La compañía pasó de unas pérdidas operativas de 0,9 millones en el mismo periodo del año anterior a un resultado de explotación minera de 26,1 millones de dólares. Esa conversión de pérdidas en márgenes positivos constituye, para muchos, la prueba más tangible de que la divergencia entre el mercado chino y el occidental no es una simple tesis de boletín corporativo.

El respaldo de Jefferies y la lectura correcta de las valoraciones

Hace apenas unos días, el 2 de septiembre, Jefferies inició la cobertura del valor con recomendación de compra y un precio objetivo de 26,25 dólares. Su analista, Laurence Alexander, colocó a Almonty como una de sus principales apuestas dentro del universo de materias primas ligadas a la electrificación, la inteligencia artificial y el gasto en defensa. El detalle no es menor: se trata de una validación externa, independiente del discurso de la propia compañía, de la tesis del wolframio dividido en dos bloques geopolíticos.

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Conviene, eso sí, no mezclar cronologías. Las subidas de precio objetivo anteriores, como la de D.A. Davidson en julio hasta los 33,00 dólares, pertenecen a otro momento del ciclo y no deberían interpretarse como la opinión vigente del mercado. Lo relevante es que la valoración más reciente —la de Jefferies— apunta en la misma dirección que los resultados operativos.

Un contrato que blinda la demanda durante dos décadas

Mientras el mercado digiere estas señales, la compañía ha movido otra pieza de calado estratégico. El acuerdo de suministro con Global Tungsten & Powders (GTP) para la mina de Sangdong, en Corea del Sur, se ha ampliado en más de veinte años y con un volumen un 40% superior al pactado inicialmente. En la fase I del proyecto, la mina está diseñada para extraer 640.000 toneladas de mineral al año. La extensión de este contrato de compra no es un detalle menor: en los ciclos de materias primas, los acuerdos de larga duración actúan como colchón frente a la volatilidad de precios y otorgan visibilidad de ingresos durante décadas.

El contexto macro acompaña. La Agencia Internacional de la Energía cifra en un 622% la escalada del precio del wolframio entre enero de 2025 y abril de 2026. Y el trasfondo geopolítico refuerza la narrativa: el 83% de la producción mundial se concentra en China, un desequilibrio que Occidente intenta corregir. Japón y Estados Unidos reafirmaron el viernes su acuerdo comercial por valor de 550.000 millones de dólares con un énfasis explícito en los minerales críticos y la preocupación por los controles a la exportación chinos. India, por su parte, ha lanzado su octava ronda de subastas de minerales críticos, con 20 bloques repartidos en nueve estados.

La cotización se concentra y el mercado espera datos

En paralelo, Almonty ha aprovechado estos meses para simplificar su estructura bursátil. La negociación de CDI en la ASX australiana concluyó el 28 de agosto y la exclusión definitiva se hizo efectiva el pasado miércoles, después de que la compañía ya se retirara del TSX a finales de julio. Desde entonces, el valor apenas se ha movido —un 0,6% a la baja—, lo que confirma que estos movimientos responden más a una labor de limpieza corporativa que a noticias de calado fundamental. La liquidez se concentra ahora en Nasdaq y Fráncfort, los dos mercados donde reside la demanda institucional, un proceso que se vio favorecido por la inclusión en los índices Russell 1000 y Russell 3000 a finales de junio.

La acción, no obstante, camina sobre una ambivalencia que los inversores discuten abiertamente en los foros. El avance del 320% en doce meses convive con una distancia del 26% respecto al máximo anual alcanzado en abril. Algunos se preguntan si el programa de recompra de acciones está sosteniendo artificialmente la cotización mientras el verdadero motor del valor —la ramp-up de Sangdong con precios elevados del wolframio— aún debe demostrar su traducción en resultados. Las cifras del próximo trimestre, esperadas en aproximadamente dos meses, deberían resolver empíricamente ese debate. Hasta entonces, la política de tipos de interés en Estados Unidos se perfila como un factor de riesgo capaz de pesar sobre el conjunto de los valores de materias primas, con independencia de sus fundamentales particulares.

La volatilidad del 87% en términos anualizados recuerda que nada se regala en este valor. Las caídas puntuales, como la de la última semana, forman parte del paisaje. Pero la coherencia entre un CEO que describe públicamente una escasez estructural de oferta, unas cuentas trimestrales que reflejan ese desequilibrio en márgenes reales y un banco de inversión que llega a la misma conclusión por su cuenta dibuja un relato con más sustancia que un simple fuego artificial especulativo. La historia del resurgir occidental del wolframio trasciende a una sola compañía; Almonty, por ahora, es su exponente más visible.

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Carmen Ruiz López

Sobre el autor

Carmen Ruiz López

Periodista especializada en tecnología y transformación digital con más de 8 años de experiencia. Experta en inteligencia artificial, ciberseguridad y startups tecnológicas.

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