Washington ha cerrado otra puerta al wolframio de origen chino. El Departamento de Comercio de Estados Unidos ha activado una prohibición a la exportación de chatarra de wolframio y residuos de baterías, una medida que busca blindar el suministro interno de un mineral declarado estratégico. La decisión llega después de que los controles impuestos por Pekín dispararan los precios del wolframio en Rotterdam un 800%, un escenario que convierte a los productores no chinos en piezas codiciadas del tablero geopolítico.

Almonty Industries, uno de los pocos actores occidentales con capacidad de extracción, se encuentra en el centro de este reordenamiento. Su mina Sangdong, en Corea del Sur, figura ya como uno de los suministradores clave para el Pentágono, que a partir del 1 de enero de 2027 exigirá que el wolframio que utilice proceda de fuentes ajenas a China. El veto al reciclaje refuerza esa hoja de ruta: al restringir la reutilización de material, Washington estrecha aún más un mercado que ya se había encarecido por las restricciones chinas.
Una pausa en el rally, no un giro
La cotización, sin embargo, no celebró la noticia. El viernes, los títulos de Almonty cedieron un 3,9% y cerraron en 15,57 euros, un 24% por debajo del máximo de 52 semanas de 20,61 euros alcanzado en abril. El retroceso se produjo después de que varios análisis cuantitativos pusieran el foco en la valoración: con un PER de 70,3 frente a un valor razonable estimado de 37,6, los modelos automáticos de screening marcaron la acción como sobrevalorada. Ese múltiplo contrasta con la media de 21,1 del sector minero estadounidense.
Pero el contexto matiza cualquier lectura alarmista. La acción acumula una subida del 63% en el último mes y del 96% desde enero; en doce meses, se ha más que cuadruplicado. La volatilidad anualizada a 30 días, del 92%, refleja la intensidad del movimiento. El último revés parece más una pausa lógica tras una escalada tan pronunciada que un cambio de tendencia. Técnicamente, el título sigue operando un 18% por encima de su media de 50 sesiones y un 23% sobre la de 200.
El respaldo institucional y la recompra
Mientras los modelos cuantitativos discuten si el precio ha ido demasiado lejos, una parte de la comunidad inversora profesional sigue sumando posiciones. Nykredit A/S comunicó el 21 de agosto la apertura de una posición de 3.500 acciones, y el Public Employees Retirement System of Ohio ya había revelado una participación de 109.121 títulos valorada en unos 1,81 millones de dólares. Estos movimientos sugieren que no todo el capital institucional comparte el escepticismo de los algoritmos.
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El propio consejo de administración ha enviado una señal en la misma dirección. El programa de recompra anunciado el mes pasado contempla la adquisición de hasta 14,4 millones de acciones —aproximadamente un 5% del capital— por un importe máximo de 300 millones de dólares, con vigencia hasta 2029. El consejero delegado, Lewis Black, justificó entonces la operación argumentando que el precio de mercado no reflejaba adecuadamente el valor de los activos de wolframio no chinos de la compañía. Un programa de esa magnitud difícilmente encaja con la idea de que la propia dirección considere la acción cara.
En paralelo, el director Kyungrok Kwon presentó el jueves nueve comunicaciones regulatorias sobre cambios en su participación accionarial. Aunque estas notificaciones, obligatorias en el sistema canadiense, no tienen por sí mismas relevancia para la cotización, evidencian que la estructura accionarial sigue moviéndose al calor del programa de recompra.
Nevada asoma en el horizonte
La posición de Almonty no está exenta de desafíos. Western Star Resources ha completado una inversión magnética 3D a gran escala en sus terrenos de Nevada y ha identificado zonas objetivo que conectan muestras de alta ley con cuerpos intrusivos profundos. Si esos hallazgos resultaran explotables, la oferta global de wolframio, hoy dominada por el proyecto Sangdong, podría ganar un nuevo competidor a medio plazo. No es una amenaza inmediata, pero sí un recordatorio de que la ventaja actual no es eterna.
Una cotización única para un suministro estratégico
En este contexto, la decisión del consejo de concentrar la cotización en el Nasdaq, abandonando las listas australiana y canadiense, cobra pleno sentido. Una única notación en el mercado estadounidense suele traducirse en mayor liquidez y visibilidad entre los inversores de EE.UU., un factor que gana peso a medida que el wolframio se consolida como activo geopolítico.
El cruce de factores —el veto estadounidense al reciclaje, la exigencia del Pentágono para 2027, el programa de recompra y la pausa en la cotización— dibuja un escenario complejo. La política empuja a favor de Almonty, pero la valoración ya descuenta buena parte de ese futuro. El mercado tendrá que esperar a que la producción de Sangdong se traduzca en cifras de ventas sólidas para dirimir si la discusión sobre los múltiplos era un simple paréntesis o el preludio de una corrección más profunda.
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