Tesla: La narrativa de crecimiento se resquebraja ante datos operativos
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Tesla: La narrativa de crecimiento se resquebraja ante datos operativos

El arranque del año ha estado marcado por una maniobra poco habitual de Tesla. La compañía ha optado por publicar en su web de relaciones con inversores el consenso de los analistas sobre sus entregas, una medida interpretada como una preparación explícita del mercado para cifras a la baja. Este movimiento, unido a la revisión a la baja de un contrato clave con un proveedor de baterías, pone el foco en una cuestión fundamental: ¿hasta cuándo podrá sostenerse su elevada valoración únicamente en las expectativas sobre inteligencia artificial y robótica?

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Índice de Contenidos
  1. Un horizonte de contracción se consolida
  2. Señales preocupantes desde la cadena de suministro
  3. La valoración se desacopla de la realidad automovilística
  4. El contexto del mercado y la presión sobre la rentabilidad
  5. Próxima prueba de fuego: el viernes

Un horizonte de contracción se consolida

La información central proviene de la cifra de consenso oficial para el cuarto trimestre de 2025 que Tesla ha hecho pública. Según esta, los analistas anticipan, de media, 422.850 entregas de vehículos. Esto supone una caída aproximada del 15% respecto a las 495.570 unidades del último trimestre de 2024.

La perspectiva para el ejercicio completo es igualmente reveladora. Las estimaciones apuntan a 1,64 millones de vehículos entregados en 2025, lo que representa un descenso de alrededor del 8% frente a los 1,79 millones del año anterior. De confirmarse, Tesla encararía su segundo ejercicio consecutivo con volúmenes a la baja, una ruptura clara con la narrativa de crecimiento agresivo que la ha definido durante años.

Expertos del mercado ven en esta publicación un intento de "limpiar el terreno". Al adelantar la posible noticia negativa, la empresa suaviza las expectativas antes del anuncio oficial, reduciendo el potencial de sorpresa. No obstante, el mensaje subyacente es inequívoco: la desaceleración es real y significativa.

Señales preocupantes desde la cadena de suministro

La presión sobre las perspectivas no solo es interna. Un desarrollo en el frente de los proveedores ha añadido más leña al fuego. El fabricante surcoreano de baterías L&F comunicó regulatoriamente una drástica reducción en un contrato de suministro de cátodos de alto contenido en níquel. El acuerdo, originalmente valorado en 2.900 millones de dólares, ha sido ajustado a una cifra meramente nominal.

Esta revisión sugiere que los objetivos de producción de Tesla para 2026 podrían ser más conservadores de lo previsto. El mercado lo interpreta como un indicio de que la compañía está recortando su planificación de demanda, con las consiguientes implicaciones para la estabilidad de la cadena y las economías de escala. La noticia, conocida a principios de semana, provocó una caída en la cotización de aproximadamente un 3,3%.

El panorama que se consolida es doblemente preocupante: debilidad en las entregas a corto plazo (2025) y dudas sobre la capacidad productiva a medio plazo.

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La valoración se desacopla de la realidad automovilística

Mientras los datos operativos flaquean, en los mercados bursátiles se consolida una tendencia divergente. Tesla es evaluada cada vez menos como un fabricante de coches tradicional. El interés de muchos inversores se centra ahora en los relatos de inteligencia artificial, robótica y plataforma, como el robot humanoide Optimus y la red de Robotaxis Cybercab.

En este contexto, los niveles de cotización actuales parecen ambiciosos. La acción cerró ayer en 450,12 dólares, situándose solo un 7% por debajo de su máximo anual, pero muy por encima de su media de 200 días, en torno a los 320 dólares. Además, su RSI de 14 días, en 73,7, señala un estado de sobrecompra tras una fuerte subida de 30 sesiones.

Esta divergencia entre un negocio central en contracción y una valoración elevada ha generado comentarios contundentes. Michael Burry, famoso por "The Big Short", calificó a Tesla como "ridículamente sobrevalorada" ante las métricas negativas del automóvil. Sin embargo, admitió no estar apostando en su contra, describiendo la acción como un "cementerio para shorts", donde muchos han fracasado porque los relatos sobre IA y tecnologías futuras siguen sustentando el precio.

El criterio de valoración ha cambiado: si antes el crecimiento del volumen era el motor clave, ahora son los márgenes y los nuevos negocios los que deben justificar el alto precio, a pesar de la dinámica negativa en las unidades.

El contexto del mercado y la presión sobre la rentabilidad

El descenso en las entregas debe enmarcarse también en el entorno macro. En Estados Unidos, un importante incentivo fiscal federal para vehículos eléctricos expiró en septiembre de 2025. Esto anticipó compras al tercer trimestre, creando un pico artificial de demanda en verano y un posterior freno en el último trimestre del año.

Para Tesla, esto intensifica la presión sobre la rentabilidad. Al caer los volúmenes, los beneficios por economías de escala se diluyen. Al mismo tiempo, el mercado sigue esperando fuertes inversiones en infraestructura de IA, robótica y nuevos servicios de movilidad. Esto eleva el listón para los próximos informes trimestrales: los márgenes y los flujos de caja deberán demostrar que Tesla es más que un fabricante de automóviles estancado con costosos proyectos de futuro.

Próxima prueba de fuego: el viernes

La siguiente prueba inmediata está a la vuelta de la esquina. El viernes 2 de enero de 2026, Tesla tiene previsto publicar las cifras oficiales de producción y entregas del cuarto trimestre antes de la apertura del mercado. Será crucial ver si la cifra real de entregas alcanza o se queda por debajo del consenso ahora publicado de 422.850 vehículos.

Para el conjunto de 2026, el consenso actual calcula aproximadamente 1,75 millones de vehículos, un ligero aumento frente a 2025, pero muy por debajo de las ambiciones de crecimiento comunicadas en el pasado. Los analistas técnicos observan con atención la zona de los 450 dólares. Si la acción se mantiene por encima de este nivel tras los datos, el camino hacia los 500 dólares quedaría técnicamente abierto. Una ruptura por debajo, sin embargo, podría iniciar una corrección más pronunciada y someter por primera vez a un examen serio la dominancia del relato de la IA y la robótica en la valoración bursátil.

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Miguel Ángel Torres Díaz

Sobre el autor

Miguel Ángel Torres Díaz

Periodista de tecnología especializado en videojuegos, realidad virtual y tendencias de consumo digital. Más de 10 años cubriendo la industria tecnológica española.

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