La sombra de la regulación se alarga sobre Tesla. Su sistema de conducción asistida Full Self-Driving (FSD), una pieza clave en su valoración, enfrenta un escrutinio cada vez más profundo por parte de las autoridades estadounidenses. Este contexto coincide con un cambio estratégico en su comercialización y un panorama operativo complejo, marcado por una caída en las entregas y una competencia feroz.

Un Escenario Operativo Desafiante
Los desafíos regulatorios llegan en un momento delicado para el fabricante de vehículos eléctricos. En 2025, Tesla reportó la entrega de 1,64 millones de unidades, lo que representa una contracción del 9% interanual. Es el segundo ejercicio consecutivo en el que las ventas retroceden.
Este declive ha tenido una consecuencia simbólica significativa: el fabricante chino BYD, con 2,26 millones de vehículos entregados en el mismo periodo, le arrebató a Tesla la corona como el mayor productor mundial de coches eléctricos. Además, en California, la DMV (Departamento de Vehículos de Motor) ha advertido sobre una posible suspensión de ventas de hasta 30 días si se confirma que Tesla exageró las capacidades de FSD en su publicidad. Esta medida podría activarse a principios de 2026.
La NHTSA Amplía su Investigación y Concede un Respiro
El foco principal de la presión regulatoria recae en la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA, por sus siglas en inglés). La agencia ha ampliado su investigación sobre FSD y, significativamente, ha otorgado a la empresa una prórroga para responder. En lugar del plazo original del 19 de enero de 2026, Tesla dispone ahora hasta el 23 de febrero para entregar los datos solicitados.
La investigación, iniciada en octubre de 2025, busca determinar si el sistema ha provocado infracciones de tráfico. El procedimiento afecta a aproximadamente 2,9 millones de vehículos equipados con el software. Los informes que motivaron la pesquisa detallan comportamientos problemáticos, como:
- Ignorar semáforos en rojo.
- Circular por el lado incorrecto de la calzada.
- Colisiones con otros vehículos que resultaron en heridos.
Hasta diciembre de 2025, la NHTSA había registrado 62 quejas relacionadas, un incremento desde las 58 reportadas en octubre.
La Complejidad Logística detrás de la Solicitud
En una comunicación formal, Tesla justificó la necesidad de la extensión citando la magnitud del trabajo requerido. La compañía debe revisar manualmente 8.313 conjuntos de datos para filtrar incidentes potencialmente relevantes para la investigación. Con una capacidad de procesamiento de unos 300 registros diarios, la firma argumentó que el tiempo adicional es esencial.
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La tarea se complica porque Tesla debe atender simultáneamente varias investigaciones abiertas por la NHTSA. Además del caso de FSD, la empresa prepara respuestas sobre:
- Retrasos en la notificación de accidentes.
- Fallos en manijas de puertas inactivas.
- El rendimiento de FSD con visibilidad reducida, una investigación abierta tras un accidente mortal en octubre de 2024.
Tesla advirtió a la agencia que tres solicitudes exhaustivas en un corto período podrían sobrecargar sus recursos y comprometer la calidad de las respuestas, dejando abierta la posibilidad de solicitar nuevas prórrogas.
Un Cambio de Modelo de Negocio para FSD
Mientras navega este laberinto regulatorio, Tesla ha redefinido cómo monetiza FSD. El 14 de enero de 2026, el CEO Elon Musk anunció el fin de las ventas únicas de la opción. En su lugar, la compañía transicionará completamente a un modelo de suscripción mensual de 99 dólares.
Este movimiento estratégico busca consolidar un flujo de ingresos recurrentes y predecible a partir del software, un pilar fundamental en la narrativa de Tesla como empresa tecnológica. No obstante, a nivel regulatorio, FSD sigue clasificado como un sistema de Nivel 2, lo que obliga al conductor a mantener la atención y el control total en todo momento, un recordatorio que la empresa reitera constantemente.
La Valoración de Mercado ante la Encrucijada
A pesar de este cóctel de presiones, la acción de Tesla ha mostrado resiliencia reciente. Cotizó a 438,57 dólares al cierre de la última sesión, manteniéndose con ganancias en el horizonte de doce meses, aunque un 10% por debajo de su máximo anual.
El consenso de los analistas en Wall Street, sin embargo, proyecta cierto escepticismo. El precio objetivo promedio se sitúa en 390 dólares, aproximadamente un 11% por debajo de la cotización actual. Esta divergencia alimenta el debate sobre si una valoración bursátil de alrededor de 1,5 billones de dólares es compatible con la caída en las ventas de vehículos, o si las expectativas sobre la conducción autónoma tienen un peso excesivo en el precio.
Los próximos eventos serán cruciales para calibrar el rumbo. El 28 de enero de 2026, Tesla publicará los resultados del cuarto trimestre de 2025. Poco después, el 23 de febrero, vencerá el nuevo plazo para responder a la NHTSA. Los inversores observarán tanto la salud financiera inmediata como las posibles resoluciones que definan el futuro regulatorio de FSD.
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