La acción de Rocket Lab USA ha vivido una semana de vértigo, marcando un máximo histórico para luego sufrir una corrección. Este movimiento contrastado pone el foco en la solidez de su revalorización, examinada a la luz de una venta interna masiva, una contratación clave del sector defensa y unas métricas de valoración que desafían al mercado.

Un contrato billonario impulsa el optimismo
El motor principal del reciente repunte ha sido un encargo gubernamental de gran envergadura. En diciembre, la U.S. Space Force adjudicó a Rocket Lab un contrato por valor de 816 millones de dólares para la construcción y operación de 18 satélites de defensa. Este acuerdo consolida su posición como un socio relevante en el ámbito aeroespacial y de seguridad nacional.
Este contexto se ve potenciado por el entorno político. La propuesta de un presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares para 2027, mencionada por el ex presidente Trump, crea un viento de cola para toda la industria. A diferencia de contratistas tradicionales como Lockheed Martin o Northrop Grumman, cuyas acciones han oscilado por nuevas reglas sobre dividendos y recompra de acciones, Rocket Lab se beneficia directamente del crecimiento del volumen de pedidos, al no repartir dividendo ni seguir ese patrón de recompra clásico.
La venta del CFO frena el momentum
Sin embargo, el impulso alcista encontró un obstáculo significativo en una operación de insider. Adam Spice, el director financiero de la compañía, vendió aproximadamente 1,36 millones de acciones el 5 de enero, obteniendo unos 103 millones de dólares.
Transacciones de esta magnitud suelen generar inquietud, ya que pueden interpretarse como una señal de que la valoración ha alcanzado su techo. A pesar de esta venta, el compromiso del equipo directivo sigue siendo notable: los insiders aún poseen el 11,90 % del capital, mientras que los inversores institucionales controlan el 71,78 %. El precio reaccionó con una leve corrección, cotizando a 84,08 dólares tras haber tocado un récord en 86,03 dólares.
Crecimiento sólido frente a una valoración exigente
Los fundamentos de Rocket Lab presentan una dualidad: un crecimiento operativo robusto convive con múltiplos de valoración muy elevados. Su ratio precio-ventas se sitúa alrededor de 83, lo que indica que el mercado está descontando un crecimiento futuro extraordinario.
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Los últimos resultados trimestrales ofrecen argumentos para este optimismo, aunque con matices:
- Ingresos del T3 2025: 155 millones de dólares, un incremento del 48 % interanual.
- Resultado por acción: -0,03 dólares (una pérdia, pero mejor que el consenso de -0,05 dólares esperado).
- Capitalización bursátil: aproximadamente 45.000 millones de dólares.
El fuerte crecimiento de ingresos demuestra la escalabilidad de sus modelos de negocio en lanzadores y sistemas espaciales. No obstante, esta combinación de perspectiva prometedora y falta de rentabilidad actual hace que la valoración sea especialmente sensible a los cambios en el sentimiento del mercado.
Los analistas se quedan atrás del precio actual
Una brecha llamativa se ha abierto entre el nivel de cotización y las expectativas de los analistas. El precio objetivo promedio se sitúa en 61,25 dólares, muy por debajo del precio de mercado actual. Algunas recomendaciones ilustran esta divergencia:
- Bank of America (BofA): Recomendación "Comprar", con objetivo de 60 dólares.
- Roth Capital: Recomendación "Comprar", objetivo en 75 dólares.
- Baird: Clasificación "Strong Buy" (compra fuerte).
Esta distancia sugiere que el precio se ha adelantado a la valoración fundamental. El artículo señala que el movimiento reciente ha sido alimentado principalmente por el interés de inversores minoristas y efectos FOMO (miedo a perderse algo) tras las noticias del contrato con la Space Force. El perfil de riesgo-oportunidad depende, por tanto, de la capacidad de la empresa para cumplir con las altas expectativas de crecimiento en los próximos trimestres.
Perspectiva técnica y volatilidad esperada
Desde el punto de vista chartista, la acción mantiene una tendencia alcista inequívoca, con una ganancia superior al 200 % en los últimos doce meses y un avance de más del 50 % en los últimos 30 días. El precio se mantiene muy por encima de sus medias móviles, y un RSI de 14 días en 85 señala una condición de sobrecompra a corto plazo.
El rechazo en el máximo histórico de 86,03 dólares, unido a la venta del director financiero, establece ahora una zona de resistencia en ese nivel. Las proyecciones para 2026 delinean un amplio rango de trading potencial, entre 73,05 y 128,54 dólares, lo que anticipa una volatilidad persistente. La clave estará en si Rocket Lab logra transformar su cartera de pedidos, encabezada por el contrato de la Space Force, en un crecimiento sostenido de ingresos y, eventualmente, en rentabilidad. De ello depende directamente que pueda sostener su extrema valoración actual.
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