La petrolera estatal brasileña se encuentra en un momento crucial esta semana, con dos frentes abiertos que podrían definir su rumbo inmediato. Por un lado, una decisión regulatoria clave sobre un megaproyecto de gas; por otro, movimientos inusuales en el mercado de combustibles que anticipan posibles ajustes.

Un proyecto gasístico en espera de luz verde
Este lunes, la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) de Brasil tiene en su agenda la revisión del plan de desarrollo actualizado para el proyecto Sergipe Deepwater. La autorización de la ANP es un requisito fundamental para que Petrobras pueda avanzar en una de las iniciativas de gas natural más ambiciosas del país.
La historia reciente de este proyecto ha tenido sus obstáculos. En diciembre de 2024, el primer plan presentado fue rechazado por la autoridad, que consideró demasiado vagas las especificaciones sobre las plataformas de producción planificadas. La compañía respondió con un dossier revisado y, en paralelo, mantiene negociaciones con la contratista SBM Offshore para la construcción de dos unidades flotantes de producción, almacenamiento y transferencia (FPSO).
El calendario objetivo apunta a firmar el contrato definitivo en el primer semestre de 2026. Si se cumple el cronograma, la primera plataforma entraría en operación en el año 2030, tras haber experimentado varios retrasos en su planificación inicial.
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Señales en el mercado de la gasolina
Mientras se espera la decisión de la ANP, una operación de compra de combustible ha captado la atención de los analistas. El pasado 23 de enero, Petrobras lanzó una licitación para adquirir 550.000 metros cúbicos de gasolina destinados a la región centro-sur de Brasil.
Lo que ha generado especulación es la metodología de fijación de precios. Los valores de referencia se congelaron según los niveles del día anterior, el 22 de enero. Esta práctica se desvía de la norma habitual, donde el precio se determina en función de las cotizaciones vigentes en el momento de la entrega.
Esta maniobra es interpretada por el mercado como un indicio claro de que la empresa podría anunciar una reducción en los precios de venta en sus refinerías antes de que finalice enero. El contexto actual favorece esta posibilidad: existe un exceso de oferta en el mercado y una ventana de arbitraje de importación de 65 días que permite compras más económicas en el exterior. Una baja en los precios domésticos ayudaría a contener la inflación, pero ejercería presión sobre los márgenes de refinación, poniendo a prueba el equilibrio entre los objetivos comerciales de la empresa y su rol como instrumento de política pública.
Perspectivas de los analistas
El consenso entre los analistas de mercado para la acción de Petrobras se mantiene en la categoría "Moderate Buy" (Compra Moderada). Los inversores observan de cerca el desenlace de la reunión de la ANP y cualquier anuncio sobre combustibles.
La próxima cita informativa de peso será a finales de febrero de 2026, cuando la compañía publique los resultados auditados del cuarto trimestre y del ejercicio completo de 2025. Esos datos ofrecerán una visión clara del impacto que las decisiones estratégicas y de precios han tenido sobre la rentabilidad y, consecuentemente, sobre el potencial de distribución de dividendos.
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