Nvidia: la fiebre por la IA se acelera mientras crecen las dudas sobre el modelo de financiación
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Nvidia: la fiebre por la IA se acelera mientras crecen las dudas sobre el modelo de financiación

La maquinaria de Nvidia no se detiene. Entre la inauguración de una megafactoría de inteligencia artificial en Armenia y una inversión multimillonaria en un laboratorio que aún no genera ingresos, el fabricante de chips despliega una estrategia dual: consolidar su dominio en infraestructura física mientras teje alianzas que algunos ven como un círculo virtuoso y otros, como un esquema circular de financiación.

Imagen tecnológica

El sábado, la compañía armenia Firebird AI estrenó en Hrazdan un centro de datos valorado en más de 500 millones de dólares, presentado como la mayor fábrica de IA de la región de la CEI. El campus, que aspira a albergar más de 70.000 GPUs de las series Blackwell y Vera Rubin para finales de 2027, contará con unos 300 megavatios de potencia. Nvidia participará financieramente en el proyecto, Perplexity figura como primer cliente y Dell aportará la infraestructura, con planes para ampliar la plantilla de 100 especialistas iniciales a más de 300 puestos.

Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, aprovechó la ocasión para anunciar que Firebird añadirá 250 megavatios adicionales de infraestructura Nvidia en Armenia y Kazajistán en los próximos doce meses, con el objetivo global de alcanzar unos dos gigavatios de capacidad para finales de 2028. La nueva arquitectura DSX, que permite alojar hasta un 40% más de GPUs en el mismo espacio, resulta clave para estos planes.

Índice de Contenidos
  1. La cadena de suministro se reconfigura
  2. La acción recupera terreno
  3. La sombra de la financiación circular
  4. Frentes abiertos

La cadena de suministro se reconfigura

Mientras tanto, el ecosistema logístico del fabricante se expande en suelo estadounidense. Wistron, el ensamblador taiwanés, puso en marcha en Texas una planta de aproximadamente 700 millones de dólares dedicada a producir superchips GB300 Grace-Blackwell-Ultra y Vera Rubin para los servidores de Nvidia. TSMC, por su parte, inyectará 100.000 millones de dólares adicionales en su complejo de Arizona, elevando la inversión total a 265.000 millones, con moderna capacidad de empaquetado incluida. Su consejero delegado, C. C. Wei, calificó recientemente las señales de demanda de sus clientes en la nube como "muy fuertes", respaldado por un salto del 33% en ingresos, que superaron los 40.000 millones de dólares en el segundo trimestre.

La acción recupera terreno

El mercado refleja esta dinámica. La acción de Nvidia cerró el viernes en 193,68 euros, un avance del 2,03% en la sesión y del 11,23% en la semana. Queda un 4,36% para alcanzar el máximo de 52 semanas de 202,50 euros, registrado en mayo, con una capitalización bursátil cercana a los 4,59 billones de euros.

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Los fundamentales respaldan la trayectoria: en el primer trimestre fiscal de 2027, Nvidia facturó 81.615 millones de dólares, un 85% más que el año anterior. El segmento de centros de datos aportó 75.246 millones, y el negocio de redes creció un 199%. Para el trimestre en curso, la compañía proyecta ingresos de 91.000 millones de dólares, excluyendo China. El consenso de analistas fija un precio objetivo cercano a los 302,83 dólares, con una abrumadora mayoría de recomendaciones de compra. El múltiplo forward se sitúa en torno a 23 veces beneficios, una cifra que varios observadores consideran moderada dado el ritmo de crecimiento.

La sombra de la financiación circular

Pero no todo son luces. El 27 de julio, Nvidia anunció su participación en Safe Superintelligence Inc. (SSI), la firma fundada por Ilya Sutskever, junto con acceso a la plataforma Vera Rubin. Bloomberg cifró la inversión en unos 5.000 millones de dólares, aunque ninguna de las partes confirmó detalles financieros. La operación ha reavivado las críticas: un fabricante de chips que capitaliza a un cliente potencial que, previsiblemente, gastará esos fondos en más chips del mismo proveedor.

Michael Burry ha convertido esta estructura en su tesis de inversión. Su fondo, Scion Asset Management, amplió su posición corta contra Nvidia, añadió una apuesta bajista contra Micron y abrió otra contra Caterpillar. Su argumento: gran parte de la demanda actual y futura de chips no proviene de usuarios finales, sino de estructuras de financiación fuera de balance. A finales de julio, Burry señaló que los seguros de impago a cinco años sobre la deuda de Nvidia evolucionaban "parabólicamente", en paralelo a informes sobre arrendamientos de centros de datos por hasta 50.000 millones de dólares en Texas para sostener a sus socios "neocloud". A principios de agosto, el analista de Bernstein Stacy Rasgon apuntó al mismo patrón.

Frente a esta lectura, Nvidia ha desplegado una red de alianzas que trasciende los acuerdos bilaterales: una cooperación ampliada con SK Group en fábricas de IA y tecnología de memoria, un proyecto conjunto con NAVER y Brookfield para la infraestructura nacional de IA en Corea, un laboratorio de investigación con KAIST y un programa respaldado por el gobierno japonés. Esta diversidad de proyectos, anclados en el sector público y en grandes conglomerados industriales, sugiere que la demanda no es únicamente un carrusel financiero.

Frentes abiertos

Las vulnerabilidades persisten. Hasta 5.000 millones de dólares en ingresos procedentes de China podrían esfumarse ante un simple giro político. Los insiders vendieron acciones por valor de aproximadamente 410 millones de dólares en los últimos tres meses, un movimiento que algunos interpretan como señal de cautela. Y el 26 de agosto, Nvidia presentará sus resultados del segundo trimestre fiscal de 2027; el consenso anticipa un crecimiento de ingresos del 96% interanual. AMD, mientras tanto, duplicó con creces sus ventas de centros de datos hasta los 6.700 millones de dólares, aunque castigada por unas expectativas casi perfectas; Broadcom creció un 143% en semiconductores de IA, hasta 10.800 millones, superando porcentualmente a la división de centros de datos de Nvidia.

La pregunta que sobrevuela el mercado no es si Nvidia crece, sino si ese crecimiento se sostiene sobre cimientos sólidos o sobre un andamiaje financiero que alguien tendrá que pagar. La respuesta, probablemente, llegará el 26 de agosto.

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Carmen Ruiz López

Sobre el autor

Carmen Ruiz López

Periodista especializada en tecnología y transformación digital con más de 8 años de experiencia. Experta en inteligencia artificial, ciberseguridad y startups tecnológicas.

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