La Feria CES 2026 ha servido a Nvidia como escenario para reafirmar y potenciar su narrativa de crecimiento en inteligencia artificial. La compañía desveló dos avances tecnológicos fundamentales para su próxima fase de expansión: la plataforma Vera Rubin para centros de datos y el sistema Alpamayo para la conducción autónoma. Este despliegue se produce en un contexto de elevado optimismo en Wall Street, donde varios analistas han revisado al alza sus objetivos de precio para la acción, situándolos muy por encima de la cotización actual.

La Respuesta de Wall Street: Objetivos en Máximos
El mercado ha reaccionado con inmediatez a los anuncios de la compañía. Los analistas mantienen una perspectiva notablemente alcista:
- Bank of America Securities, a través de su analista Vivek Arya, reitera su recomendación de "Compra" con un objetivo de precio de 275 dólares, fundamentado en la sólida posición de liderazgo de Nvidia.
- Melius Research, con el analista Ben Reitzes, también mantiene su "Compra", estableciendo una meta aún más ambiciosa de 350 dólares, citando la continua dominancia del ecosistema de hardware de la firma.
- Un análisis reciente publicado en Seeking Alpha eleva la calificación de la acción a "Outperform". Este estudio proyecta un precio objetivo de 210 dólares para mediados de 2026 y de 340 dólares para 2027. Estas proyecciones se basan en un crecimiento esperado del beneficio por acción (EPS) de entre un 56% y un 62% hasta el ejercicio fiscal 2027, impulsado por un previsto aumento del 50% al 60% en las inversiones en IA dentro del sector tecnológico durante 2026.
Este consenso optimista se refleja en el mercado: la acción cotiza cerca de sus máximos anuales, a aproximadamente 188 dólares, lo que supone estar solo un 1% por debajo del máximo registrado en los últimos doce meses y muy por encima de sus medias móviles.
Vera Rubin: Acelerando el Ritmo de la Innovación
El núcleo de la presentación de Nvidia fue la arquitectura Vera Rubin, que marca la transición de la compañía a un ciclo de hardware anual. Jensen Huang, CEO de la empresa, confirmó que los chips Rubin ya están en plena producción. Las mejoras técnicas prometen un salto significativo respecto a la generación Blackwell anterior:
- Una eficiencia en costes aproximadamente diez veces superior en la generación de tokens de IA.
- Un rendimiento en inferencia cinco veces mayor.
- Integración de seis chips co-diseñados, incluyendo la CPU Vera y la GPU Rubin.
- Implementación de memoria HBM4 con un ancho de banda de 22 TB/s.
Con este movimiento, Nvidia no solo consolida su papel como proveedor esencial para los centros de datos de la próxima generación de IA, sino que también acelera su hoja de ruta para mantener la presión sobre rivales como AMD.
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Expansión en Conducción Autónoma y Gaming
Paralelamente, Nvidia presentó Alpamayo, un nuevo modelo de "razonamiento" abierto diseñado para la conducción autónoma de Nivel 4. Su objetivo es dotar a los vehículos de una lógica de decisión lo más similar posible a la humana. Una colaboración estratégica con Mercedes-Benz subraya su relevancia industrial: el nuevo CLA será el primer vehículo de serie en utilizar la plataforma completa Nvidia DRIVE basada en Alpamayo, con su llegada al mercado estadounidense prevista para finales de 2026.
En el segmento de consumo, la compañía anunció DLSS 4.5 y Multi Frame Generation 6X para su serie GeForce RTX. Gracias a un segundo modelo Transformer, se espera una mejora sustancial en la estabilidad y tasa de imágenes, generando hasta cinco fotogramas adicionales por cada fotograma renderizado. Esta tecnología está orientada al gaming de alto rendimiento, superando los 240 FPS en la próxima serie RTX 50.
Fundamentos Sólidos y una Valuación en Disputa
Jensen Huang describió la demanda actual de capacidad de computación como "enorme" y "explotando", señalando que los modelos de IA crecen anualmente por un factor de 10. En este entorno, Nvidia defiende una posición dominante en el negocio de centros de datos, con una cuota de mercado estimada en torno al 92%, según IoT Analytics.
Más allá del hardware, la compañía fortalece su ventaja competitiva mediante software. La plataforma CUDA es utilizada ya por más de 4,5 millones de desarrolladores, incrementando los costes de cambio para los clientes y consolidando su ecosistema.
En cuanto a su valuación, la acción dista de ser barata. Según datos de Finviz, cotiza con un ratio precio-beneficio (P/E) de aproximadamente 46. Sin embargo, su ratio PEG se sitúa en 0,78. Para algunos analistas, esto sugiere que la valoración podría parecer moderada en relación con la tasa de crecimiento esperada, siempre que se materialice la evolución prevista de los beneficios.
El Camino por Delante
Operativamente, el foco inmediato se centra en la ejecución del plan de lanzamiento de la plataforma Rubin. Aunque la producción de chips ya ha comenzado, los despliegues a gran escala para clientes principales no se anticipan hasta la segunda mitad de 2026. A corto plazo, la atención del mercado estará puesta en los resultados del cierre del año fiscal a finales de enero. Los analistas prevén un incremento de los ingresos de aproximadamente un 63%. Si Nvidia logra cumplir estas expectativas y avanzar según lo planeado con Rubin, el debate bursátil girará en torno a la sostenibilidad del actual ritmo de crecimiento de la inteligencia artificial.
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