Tras semanas de presión, las acciones de Microsoft experimentaron un alivio ayer con una subida cercana al 2%. En un entorno bursátil marcado por la búsqueda de refugio ante la incertidumbre geopolítica, los gigantes tecnológicos con sólidas finanzas vuelven a atraer capital. Sin embargo, el interrogante persiste: ¿ha terminado la corrección o solo es una pausa?

Un Desempeño Operativo Sólido en Medio de la Incertidumbre
Los últimos resultados financieros de Microsoft presentan una fortaleza operativa innegable. En su segundo trimestre fiscal, cerrado a finales de diciembre de 2025, la compañía reportó unos ingresos de 81.300 millones de dólares, lo que supone un incremento del 17%. Su beneficio operativo escaló un 21%, hasta los 38.300 millones de dólares.
El beneficio neto se situó en 38.500 millones de dólares, un salto del 60% que se ve distorsionado por unas plusvalías contables de 7.600 millones derivadas de su participación en OpenAI. Ajustando este efecto, el beneficio neto fue de 30.900 millones de dólares, un aumento del 23%, con un resultado por acción ajustado de 4,14 dólares (subida del 24%).
La división en la nube, Azure, marcó un hito al superar por primera vez la barrera de los 50.000 millones de dólares en un trimestre, alcanzando los 51.500 millones con un crecimiento del 26%. Paralelamente, el backlog de pedidos pendientes se más que duplicó, llegando a la cifra récord de 625.000 millones de dólares.
La Sombra de la Corrección: Un 30% por Debajo del Máximo
A pesar de estos datos, el sentimiento en el mercado ha sido negativo. La cotización, que rondaba los 550 dólares a finales de 2025, se encuentra ahora cerca de los 398 dólares. Esto representa una caída de aproximadamente un 30% desde su máximo histórico y un descenso del 17% desde comienzos de año.
Esta fase de debilidad, poco habitual para el gigante de Redmond, se atribuye a varios factores. Por un lado, una redada regulatoria en Japón por presuntas prácticas anticompetitivas en el negocio de la nube ha generado inquietud. Por otro, informes sobre retrasos en la construcción de nuevos centros de datos han añadido presión. El mercado, en definitiva, exige ahora pruebas concretas de que las masivas inversiones en inteligencia artificial comenzarán a generar rentabilidad de manera sostenible, tras la corrección de valoraciones que siguió a la euforia del año pasado.
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La Apuesta por la IA Comienza a Dar Resultados
La ofensiva en inteligencia artificial de Microsoft ya muestra progresos tangibles. M365 Copilot, su asistente de IA para empresas, ha alcanzado los 15 millones de usuarios de pago, consolidándose como uno de los lanzamientos más rápidos en la historia de la compañía. Esta "copilotización" se extiende ya por todo su portfolio de software, desde Office hasta Azure y su división de ciberseguridad, que genera más de 20.000 millones de dólares en ingresos.
Las inversiones son colosales: solo en el último trimestre, la empresa destinó 37.500 millones de dólares a centros de datos y chips de IA, dos tercios de los cuales corresponden a hardware de corta vida útil como las GPU.
Para el trimestre fiscal en curso, Microsoft anticipa ingresos entre 80.700 y 81.800 millones de dólares, lo que implica un crecimiento del 15% al 17%. Se espera que Azure crezca entre un 37% y un 38% en moneda constante. Los analistas proyectan un aumento de los ingresos del 16% para el año completo.
Señales de Confianza Interna y Compromiso con el Accionista
En un gesto significativo, el director John Stanton adquirió acciones por valor de unos 2 millones de dólares durante esta fase bajista, mostrando confianza desde dentro de la gestión. Los inversores institucionales, como Vanguard y BlackRock, mantienen sus posiciones, representando en conjunto alrededor del 72% del capital.
La compañía también recompensa a sus accionistas. El próximo 12 de marzo pagará un dividendo trimestral de 0,91 dólares por acción. En el segundo trimestre, el total devuelto a los inversores mediante dividendos y recompra de acciones ascendió a 12.700 millones de dólares, un 32% más que en el mismo periodo del año anterior.
El foco en los próximos meses estará inevitablemente en el crecimiento de Azure. Mientras esta división mantenga tasas de expansión de dos dígitos y la cartera de pedidos se mantenga robusta, la base operativa de Microsoft parecerá sólida, incluso si la valoración bursátil atraviesa un periodo de escepticismo.
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