En un movimiento estratégico de proporciones colosales, Meta se prepara para desplegar una infraestructura submarina propia con una inversión que ronda los 10.000 millones de dólares. Esta decisión llega en un momento complejo, donde las restricciones regulatorias en mercados como Australia comienzan a impactar sus operaciones globales.

Infraestructura exclusiva: El cable transoceánico de Meta
La compañía de Mark Zuckerberg avanza en los estudios preliminares para tender un cable de fibra óptica submarino que seguiría una trayectoria en forma de "W" alrededor del planeta. Con una extensión proyectada superior a los 40.000 kilómetros, esta red conectaría la costa este estadounidense con India pasando por Sudáfrica, para luego dirigirse hacia Australia y finalmente regresar a la costa oeste de Estados Unidos.
La característica más disruptiva de este proyecto radica en su modelo de propiedad: Meta actuaría como propietario único, rompiendo con el esquema tradicional de consorcios que comparten ancho de banda. Esta aproximación refleja la necesidad crítica de la empresa de garantizar capacidad dedicada para el tráfico de datos de inteligencia artificial, que experimenta un crecimiento exponencial. De materializarse esta iniciativa, podría optimizar sustancialmente los márgenes operativos al eliminar los costosos pagos por el uso de infraestructura ajena.
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Contexto regulatorio: El desafío australiano
Mientras desarrolla su visión de infraestructura a largo plazo, Meta enfrenta obstáculos inmediatos en el ámbito regulatorio. Australia implementará a partir del 10 de diciembre la prohibición más severa a nivel mundial sobre el uso de redes sociales para menores de 16 años. La empresa ya ha iniciado el proceso de eliminación de cuentas correspondientes para evitar las multas previstas, que alcanzan los 50 millones de dólares australianos (aproximadamente 32 millones de dólares estadounidenses).
Aunque el impacto financiero directo de la pérdida de usuarios adolescentes australianos resulta manejable para el conglomerado tecnológico, el riesgo estratégico representa una preocupación mayor. De replicarse este modelo restrictivo en otras jurisdicciones, el modelo de negocio orientado a audiencias jóvenes -área donde además enfrenta una competencia feroz de TikTok- podría ver comprometida su sostenibilidad.
Perspectivas de mercado y reacción bursátil
Los inversores han respondido con notable optimismo a los anuncios de infraestructura, impulsando una recuperación significativa en la cotización de la acción. La semana cerró con el valor en 558,80 euros, registrando un avance semanal del 8,29%. Esta reacción positiva parece validar la visión estratégica del equipo directivo, que también exploraría alternativas en el ámbito del hardware para reducir la dependencia de los costosos chips de Nvidia. Según informaciones del sector, Meta evaluaría la implementación de las TPU de Google y chips desarrollados en colaboración con Broadcom.
Los analistas recomiendan monitorizar cuidadosamente los desarrollos del 10 de diciembre, ya que posibles complicaciones técnicas en la aplicación de las restricciones australianas podrían generar volatilidad a corto plazo. No obstante, el enfoque principal permanece en la capacidad de monetización de las inversiones en inteligencia artificial, donde se mantienen perspectivas alcistas con objetivos de precio que llegan hasta los 800 dólares, a pesar del considerable nivel de gasto.
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