La relación entre Microsoft y OpenAI, una de las colaboraciones más emblemáticas de la era de la inteligencia artificial, muestra signos de una creciente complejidad. Lo que comenzó como una alianza simbiótica ahora enfrenta presiones, mientras OpenAI explora el desarrollo de infraestructuras propias que podrían solaparse con servicios clave del gigante de Redmond.

Un proyecto que podría alterar el tablero
Informes recientes indican que OpenAI está trabajando en una plataforma propia para alojar código, un movimiento que la situaría como competidora directa de GitHub, propiedad de Microsoft. El proyecto se encontraría en una fase temprana y no estaría listo hasta dentro de varios meses. Según las fuentes, internamente se debate si el acceso se ofrecería luego a los clientes de OpenAI o si la plataforma sería únicamente para uso interno. Ni OpenAI, GitHub ni Microsoft han comentado oficialmente al respecto.
El contexto es significativo: en la primera mitad de 2025, GitHub experimentó un aumento notable de incidentes, incluyendo varios de gravedad "major" y más de 100 horas de interrupciones acumuladas. Un fallo de varias horas a principios de febrero se atribuyó a un problema en Azure, la nube de Microsoft. La propia GitHub reconoció que su nivel de disponibilidad aún no cumplía con sus expectativas, un dato que podría haber incentivado la búsqueda de alternativas.
Más allá del código: una relación multifacética y tensa
La importancia de GitHub para Microsoft trasciende el simple almacenamiento de código. Es un ecosistema central para la colaboración, la integración y entrega continua (CI/CD), la gestión de paquetes y, crucialmente, para la programación asistida por IA a través de GitHub Copilot, que se sustenta en modelos de OpenAI a través de Azure.
Las posibles fricciones no se limitan a este ámbito. Se sugiere que OpenAI también podría estar desarrollando funcionalidades orientadas al trabajo con documentos y presentaciones, un espacio tradicionalmente dominado por Microsoft Office. Este escenario se ve reflejado en el último informe anual de Microsoft, donde la compañía incluyó por primera vez a OpenAI oficialmente en su lista de competidores, un detalle revelador sobre la evolución de esta asociación.
Resultados sólidos con una nube de dependencia
Desde el punto de vista operativo, Microsoft presenta un desempeño robusto. En su segundo trimestre del año fiscal 2026, la compañía registró aumentos significativos en ingresos, resultado operativo y beneficio por acción. Su negocio en la nube superó por primera vez la barrera de los 50.000 millones de dólares de ingresos trimestrales, aunque el crecimiento de Azure mostró una ligera desaceleración.
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Un dato que capta la atención de los inversores es el volumen de obligaciones de desempeño pendientes (RPO), que alcanzó los 625.000 millones de dólares. Un motor principal de esta cifra es un compromiso de consumo en la nube a varios años por parte de OpenAI, valorado en más de 250.000 millones de dólares, acordado en una recapitalización en octubre. La directora financiera, Amy Hood, señaló que aproximadamente el 45% de este backlog es atribuible a OpenAI, y que cerca de una cuarta parte del total se convertirá en ingresos en los próximos doce meses.
Esta concentración genera nerviosismo, especialmente considerando los elevados gastos operativos de OpenAI y su posible interés estratégico en diversificar sus proveedores de nube a largo plazo.
La presión inversora y el rendimiento bursátil
Los costos asociados a esta carrera por la IA son sustanciales. En el trimestre, Microsoft destinó 37.500 millones de dólares a gastos de capital (CapEx), un incremento del 66% interanual, con una gran parte dirigida a GPUs y hardware para IA y la nube. Esta oleada inversora está presionando a la baja los márgenes brutos del negocio cloud.
Otras áreas del negocio mostraron debilidad: la división "More Personal Computing" registró una caída, el segmento de gaming retrocedió y los ingresos por hardware de Xbox disminuyeron de forma notable.
En el mercado de valores, la acción de Microsoft cerró el jueves a 353,90 euros, acumulando una pérdida del -12,31% desde comienzos del año.
El horizonte inmediato: estabilidad y eficiencia
Para el tercer trimestre del año fiscal 2026, Microsoft anticipa ingresos en un rango entre 80.650 y 81.750 millones de dólares. Los próximos resultados financieros serán clave para evaluar dos aspectos fundamentales: si el crecimiento de Azure logra estabilizarse y si la compañía consigue traducir sus masivas inversiones en IA en mejores márgenes y una mayor utilización de su capacidad, todo ello mientras observa cómo su principal socio delimita su propio territorio estratégico.
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