En los mercados tecnológicos, a veces basta un solo dato decepcionante para que el pesimismo se extienda incluso a las empresas más sólidas. Esta dinámica ha sido palpable esta semana con Salesforce, cuya cotización se vio arrastrada por una oleada vendedora generalizada que eclipsó por completo noticias positivas específicas de la compañía. El origen de esta presión no reside en los fundamentos de Salesforce, sino en los crecientes temores de los inversores sobre los elevados costes de la inteligencia artificial y la posible desaceleración del negocio en la nube.

Un contrato multimillonario pierde fuelle ante el pánico sectorial
Precisamente, la semana había comenzado con un anuncio alentador para Salesforce. El pasado lunes, 26 de enero de 2026, se confirmó que una filial de la empresa se había adjudicado un sustancial contrato marco con el Ejército de los Estados Unidos.
Los detalles clave del acuerdo son los siguientes:
- Tipo de contrato: IDIQ (Entrega Indefinida, Cantidad Indefinida), que permite solicitar servicios de forma flexible.
- Volumen potencial: Hasta 5.600 millones de dólares.
- Duración: 10 años.
- Cliente: Ejército de los Estados Unidos.
En un contexto de mercado estable, esta noticia habría sido interpretada como una muestra rotunda de la fortaleza operativa y la credibilidad de la empresa. Sin embargo, el impulso positivo duró poco.
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El efecto dominó tras los resultados de Microsoft y SAP
El jueves, el panorama cambió radicalmente. La publicación de informes y perspectivas por parte de gigantes como Microsoft y SAP actuó como un detonante para toda la industria del software. Los inversores reaccionaron con nerviosismo ante las cuantiosas inversiones en infraestructura de IA anunciadas por Microsoft, cuestionando el impacto futuro en su rentabilidad.
Por su parte, SAP también registró una significativa caída tras sus cifras. Esta combinación generó un efecto contagio inmediato: los fondos cotizados (ETFs) del sector y la mayoría de los valores de software, incluido Salesforce, fueron vendidos de manera indiscriminada. En estas fases de aversión al riesgo, el mercado suele operar con un pincel grueso, penalizando a todo el grupo sin distinguir las circunstancias individuales de cada compañía.
Próximo hito: las cifras trimestrales como punto de inflexión
Tras esta corrección, la acción de Salesforce cerró la sesión del jueves en 214,08 dólares. La atención se centra ahora en si los próximos resultados financieros podrán devolver la confianza o si, por el contrario, el mercado mantendrá una valoración más cautelosa sobre el sector a medio plazo.
La cita clave está marcada en el calendario: la publicación de los resultados del último trimestre está prevista para alrededor del 25 de febrero de 2026. En su anterior informe, correspondiente al tercer trimestre y hecho público el 3 de diciembre de 2025, Salesforce ya había sorprendido positivamente al reportar un beneficio por acción de 3,25 USD, muy por encima de los 2,58 USD que esperaba el consenso del mercado. Este antecedente sugiere que la ejecución operativa de la empresa ha sido recientemente más robusta de lo anticipado.
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