Mientras Intel se prepara para desplegar su narrativa sobre inteligencia artificial en la próxima edición del Mobile World Congress (MWC), un desafío operativo inmediato capta la atención del mercado. La compañía enfrenta retrasos significativos en la entrega de sus críticos procesadores para servidores, una situación que contrasta con sus ambiciosos planes tecnológicos.

Un enfoque estratégico en la IA de borde
Intel tiene previsto realizar demostraciones en vivo durante el MWC en Barcelona, que se celebrará del 2 al 5 de marzo de 2026. El objetivo es ilustrar cómo la inferencia de IA puede implementarse directamente dentro de las redes móviles, trasladando la capacidad de cómputo hacia el extremo o "borde" de la red. Este enfoque, conocido como edge computing, posiciona el procesamiento de datos más cerca del usuario final, donde la información se genera y las decisiones deben ser casi instantáneas.
La compañía argumenta que esta estrategia permite a los operadores de redes mejorar su eficiencia sin necesidad de costosas renovaciones integrales de infraestructura. Los beneficios potenciales, según Intel, incluyen una reducción de la congestión del tráfico de datos, una mayor calidad de señal y conexiones más estables en tiempo real, todo ello con el aliciente de unos costes operativos menores.
Cristina Rodríguez, Vicepresidenta y Directora General del Network & Edge Group de Intel, profundizará en esta visión el 3 de marzo en la Marconi Stage. Su presentación se centrará en cómo la IA en el borde puede proporcionar inteligencia en tiempo real para sectores clave como la fabricación, el comercio, las telecomunicaciones y las infraestructuras críticas.
La sombra de los retrasos en la cadena de suministro
Sin embargo, el entusiasmo por esta proyección de futuro se ve actualmente contrarrestado por una realidad logística más apremiante. La acción de Intel ha experimentado presión esta semana, atribuida no solo a un sentimiento más débil en el sector tecnológico, sino principalmente a nuevos indicios de tensión en su cadena de suministro.
El foco del problema está en los procesadores para servidores Xeon. Según los informes, Intel ha notificado a clientes en China sobre demoras en la entrega que podrían extenderse hasta seis meses. Lo más significativo de esta situación es su causa: las demoras no se originan por una demanda débil, sino por limitaciones de capacidad y la ausencia de inventarios de seguridad.
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El Director Financiero, David Zinsner, ya había señalado durante la conferencia de resultados del cuarto trimestre que el inventario colchón o "Buffer Inventory" se había agotado. Los analistas describen el escenario actual como una cadena de suministro que opera al día, sin margen, especialmente después de que los stocks acumulados durante 2025 fueran liquidados.
Contexto financiero y proyectos en curso
Los últimos resultados trimestrales, publicados el 22 de enero, pintan un cuadro de transición más que de crecimiento explosivo:
- Ingresos del Q4 2025: 13.700 millones de USD (una disminución del 4% interanual).
- Ingresos totales de 2025: 52.900 millones de USD (prácticamente sin cambios).
- BPA no GAAP del Q4: 0,15 USD.
- Previsión de ingresos para el Q1 2026: entre 11.700 y 12.700 millones de USD.
Un dato positivo para las finanzas de la compañía fue una inversión de 5.000 millones de USD por parte de NVIDIA en acciones ordinarias de Intel.
Estratégicamente, Intel avanza en múltiples frentes. Entre ellos destacan el desarrollo de una nueva GPU refrigerada por aire (con nombre en clave "Project Crescent Island") para inferencia de IA, una alianza en tecnología de memoria con SoftBank ("Z-Angle") y la expansión de su capacidad de fabricación con el nodo Intel 18A, que incluye los procesadores Core Ultra Series 3 presentados en la CES 2026.
En lo que respecta a la cotización, con un precio de 48,09 USD, la acción acumula una ganancia considerable desde principios de año (+21,84%), aunque su trayectoria reciente ha estado marcada por una alta volatilidad.
Las próximas semanas presentarán una dicotomía para los inversores. Por un lado, el MWC (del 2 al 5 de marzo) ofrecerá una visión detallada de la estrategia de Intel en IA para redes y edge computing. Por otro, el foco inmediato seguirá puesto en la capacidad de la empresa para resolver los retrasos en la entrega de los Xeon y normalizar sus niveles de inventario.
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