La farmacéutica Eli Lilly escribió recientemente una página en la historia financiera al convertirse en la primera empresa del sector sanitario a nivel mundial en superar la barrera del billón de dólares en valor bursátil. Sin embargo, este hito histórico fue seguido por una abrupta caída del 3% en la sesión del viernes, justo cuando el mercado general mostraba signos positivos. Este movimiento contrastante genera interrogantes sobre el futuro inmediato del titán farmacéutico.

Fundamentos sólidos frente a sobrecompra técnica
Los resultados operativos de Eli Lilly continúan siendo excepcionales. Durante el tercer trimestre de 2025, la compañía reportó un incremento del 54% en sus ingresos, alcanzando los 17.600 millones de dólares. Este impresionante desempeño ha sido impulsado principalmente por sus productos estrella: Mounjaro para diabetes y Zepbound contra la obesidad, que en conjunto generaron más de 10.000 millones de dólares.
A pesar de esta solidez fundamental, la corrección del viernes no resulta completamente inesperada desde una perspectiva técnica. Tras alcanzar su máximo histórico en 1.111,99 dólares, los indicadores mostraban condiciones de sobrecompra, con el RSI superando temporalmente el nivel de 80. Estas situaciones extremas frecuentemente desencadenan tomas de beneficios entre los inversores.
La valoración actual también suscita cautela entre los analistas. Con un ratio precio-beneficio que se sitúa entre 35 y 50, Len Yaffee de Kassef Capital advierte sobre un potencial de crecimiento limitado a corto plazo, planteando la cuestión de la profundidad que podría alcanzar esta corrección.
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Factores externos y confianza institucional
El panorama sectorial añade elementos adicionales a la ecuación. La misma jornada del viernes presenció una caída del 6% en Novo Nordisk, principal competidor de Eli Lilly, arrastrando consigo a todo el segmento de medicamentos para la pérdida de peso. Simultáneamente, la presentación de una nueva demanda bajo el estatuto RICO relacionada con el medicamento Actos introduce un elemento de incertidumbre jurídica.
Sin embargo, los grandes capitales mantienen su apuesta por la compañía. En una muestra de confianza institucional, el Banco Central de Noruega, Norges Bank, incrementó sustancialmente su posición durante el segundo trimestre, adquiriendo más de 11 millones de acciones por valor de 8.800 millones de dólares. Esta movida consolida a Eli Lilly como la undécima posición más importante dentro de su cartera de inversiones.
Perspectiva técnica y desempeño anual
El análisis chartista revela un escenario dual para la acción de Eli Lilly. A corto plazo, el valor está probando niveles de soporte en la zona de los 1.070 dólares, mientras que la tendencia alcista de largo plazo se mantiene intacta, con su media móvil de 200 días situada considerablemente más abajo, en los 807 dólares.
Con una apreciación del aproximadamente 39% en lo que va del año 2025, Eli Lilly se mantiene entre los valores con mejor desempeño del mercado, demostrando que, a pesar de las correcciones técnicas, su trayectoria general continúa siendo positiva. La divergencia entre la reacción de los pequeños inversores y la confianza mantenida por los grandes fondos institucionales marca el actual momento de transición para la compañía farmacéutica.
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