La estrategia de Apple podría estar a punto de experimentar una transformación significativa. Informaciones recientes sugieren que el gigante tecnológico estaría considerando incorporar a Intel como fabricante adicional para sus chips, un movimiento que alteraría su actual dependencia casi exclusiva de TSMC.

La presión regulatoria europea se intensifica
Mientras se especula sobre posibles cambios en su cadena de suministro, Apple enfrenta desafíos crecientes en el frente regulatorio europeo. La compañía ha comunicado formalmente a la Comisión Europea que sus servicios Apple Ads y Apple Maps han alcanzado los umbrales de usuarios establecidos en la Ley de Mercados Digitales (DMA).
Esta notificación activa automáticamente el escrutinio de Bruselas, que evaluará si estos servicios deben someterse a normativas más estrictas, siguiendo el camino ya marcado por el App Store y el sistema iOS. La situación adquiere especial relevancia considerando que los servicios se han convertido en el principal motor de crecimiento de Apple en los últimos años, justo cuando el negocio del iPhone muestra signos de estancamiento.
La posible incorporación de Intel: ¿estrategia o necesidad?
El viernes, el prestigioso analista Ming-Chi Kuo desencadenó una ola de reacciones en los mercados al revelar que Apple evalúa seriamente la posibilidad de integrar a Intel como proveedor secundario de sus procesadores. Actualmente, la dependencia de TSMC representa un riesgo geopolítico considerable dada la situación tensa en la región de Taiwán.
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La elección de Intel, una empresa estadounidense, permitiría a Apple diversificar su cadena de suministro y reducir su exposición a posibles disrupciones. Sin embargo, el plan presenta importantes interrogantes: Intel arrastra problemas crónicos en su capacidad manufacturera y se encuentra en desventaja tecnológica frente a TSMC.
El mercado recibió la noticia con optimismo, impulsando las acciones de Intel con un alza superior al 7%. Para Apple, los beneficios potenciales son múltiples: mayor poder de negociación frente a TSMC, reducción de riesgos en la cadena de suministro y ventajas geopolíticas.
Resiliencia bursátil frente a la adversidad
A pesar del doble frente que enfrenta -regulatorio en Europa y estratégico en su cadena de suministro- las acciones de Apple han demostrado notable resistencia. Los inversores parecen valorar más positivamente los rumores sobre Intel que los riesgos regulatorios en Europa.
Este optimismo se ve reforzado por las últimas cifras de ventas en China, que contradicen los pronósticos más pesimistas sobre el desempeño del iPhone en este mercado crucial. No obstante, muchos analistas consideran que la valoración actual de la acción parece exigente, sustentada en su consideración como "valor refugio" y las expectativas en inteligencia artificial.
Las próximas semanas serán cruciales para disipar las incógnitas: ¿confirmará Apple oficialmente su colaboración con Intel? ¿Y hasta dónde llegará Bruselas en su intento de regular los servicios de publicidad y mapas de la compañía?
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