Mientras BYD, el gigante chino de los vehículos eléctricos, libra batallas legales en Occidente, su expansión industrial en mercados emergentes no se detiene. Un reciente veredicto del Tribunal Supremo de Estados Unidos podría alterar el panorama de los aranceles que afectan a la compañía, al tiempo que esta anuncia una inversión clave en el sur de Asia.

Una decisión judicial que redefine el terreno de juego
En una sentencia histórica emitida el viernes pasado, el Tribunal Supremo de Estados Unidos falló por 6 votos a 3 que ciertos aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional excedían las atribuciones presidenciales. Este pronunciamiento ofrece a BYD un sólido fundamento para su demanda presentada el 26 de enero de 2026, en la que cuestiona la legalidad de esos gravámenes.
Es crucial señalar que el fallo no afecta a los aranceles basados en razones de seguridad nacional (Artículo 232) o en la aplicación de normas comerciales (Artículo 301). Sin embargo, establece un precedente jurídico claro que BYD podría utilizar para reclamar la devolución de posibles pagos indebidos realizados en los últimos doce meses. El caso ha sido remitido al Tribunal de Comercio Internacional de EE.UU. para su evaluación definitiva.
Inversión manufacturera en Pakistán: Un movimiento estratégico
Paralelamente a los procesos judiciales, BYD está consolidando su presencia global con proyectos concretos. Según informaciones publicadas hoy, la empresa ha confirmado los planes para construir su primera planta de ensamblaje en Pakistán. La instalación, que se ubicará cerca de Karachi, será desarrollada en colaboración con la firma local Mega Motor Company.
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Con una inversión comprometida de 150 millones de dólares estadounidenses, la fábrica tendrá una capacidad de producción anual objetivo de 25.000 vehículos. Esta maniobra busca desafiar directamente el dominio de las marcas japonesas en el mercado pakistaní. Se prevé que las operaciones comiencen en la segunda mitad de 2026, marcando la transición estratégica de BYD de ser un simple importador a convertirse en un productor local con raíces en el país.
Los créditos de emisiones: Un activo oculto en Australia
Más allá de la fabricación y las ventas, BYD ha encontrado una fuente de ingresos adicional en el mercado australiano. Gracias al estricto esquema de estándares de eficiencia vehicular (NVES) del país, la compañía ha acumulado aproximadamente 6,2 millones de créditos por emisiones. Según estimaciones de analistas, el valor de mercado de estos certificados ronda los 217 millones de dólares.
Estos créditos, que pueden ser vendidos a otros fabricantes que no alcancen sus objetivos de emisiones, representan un flujo de caja lucrativo y complementario al negocio principal. Esta ventaja financiera subraya la posición de liderazgo tecnológico de BYD en materia de movilidad eléctrica.
El futuro inmediato de la empresa dependerá de dos factores clave: la puesta en marcha exitosa de la planta pakistaní en el cuarto trimestre de 2026 y la interpretación que haga el Tribunal de Comercio Internacional de EE.UU. sobre las implicaciones de la sentencia del Supremo para el reclamo de reembolsos de BYD.
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